La soledad del poder

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La soledad del poder

Por estos días en Colombia son muchos los funcionarios que ostentan cargos públicos de elección popular y que tienen sus horas contadas en ese mandato entregado por el pueblo

De la algarabi,a de sus campañ,as hace cuatro añ,os aproximadamente y las i,nfulas de poder soportados en el respaldo electoral recibido, a la soledad y el desconocimiento de quienes los apoyaron y por obvias razones de quienes no lo hicieron.



Sin querer entrar en un debate sociolo,gico sobre la definicio,n del te,rmino poder y tomando como referencia una de ellas, como la capacidad de ejercer un dominio hegemo,nico sobre uno y/o varios individuos, quiero referirme a un comportamiento repetitivo de la mayori,a de los actores en las esferas del poder, en este caso el poli,tico. Esa sensacio,n de tener poder, pero sentirse solo, que experimentan por estos di,as, quienes hacen parte especialmente del poder ejecutivo, es histo,ricamente natural, asi, como el comportamiento despectivo, inconformista, decepcionante de sus electores, incluso lo que algunos consideran traicion de quienes catalogaban sus amigos.



Estos comportamientos no son nuevos, Nicola,s Maquiavelo un escritor, filo,sofo y poli,tico italiano, en su libro ,El pri,ncipe , nos muestra desde la e,poca renacentista diferentes situaciones de poder que se viven en los principados, pero destaco, especialmente el contraste de los episodios de armoni,a en las tropas para lograr mediante las armas imponer un pri,ncipe, a la soledad, el menosprecio y el odio una vez logrado el objetivo. Se plasma la importancia de las virtudes en el ejercicio del poder, advierte que poseerlas es bueno, pero que es ma,s importante aparentarlas, la mayori,a de la gente solo juzga por las apariencias y los resultados, de alli, que se atribuya a Maquiavelo la frase ,el fin justifica los medios ,, dando origen al te,rmino maquiave,lico, muchas veces lo utilizamos cuando nos referimos a pra,cticas inmorales o male,volas.



Es comu,n encontrar esos gobernantes que eran adulados por las multitudes, solos en sus despachos, con el desa,nimo de participar en las actividades sociales, porque siempre resultara, un elector inconforme que lo hara, pasar un mal rato, de las celebraciones multitudinarias de sus cumpleañ,os en el primer añ,o, a los reservados encuentros con quienes les hablan al oi,do.



Resulta difi,cil determinar si la situacio,n que viven por estos di,as quienes nos gobiernan obedece a la soledad del poder o la soberbia de quien lo ostenta, independientemente de las circunstancias, esa ruptura con su electorado, genera angustia, erosiona su confianza, no permite el trabajo en equipo, el consenso ya no existe, la ideas generales no fluyen, ahora priman las personales y el li,der democra,tico se muestra como autoritario y sumido en la soberbia.



La tranquilidad debe perdurar, tanto para los gobernantes como para los gobernados, pues a estas alturas so,lo el tiempo determinara, si ese sentimiento mutuo, teni,a sentido, pues es el mismo, el que castigara, (electoralmente) o premiara, quien a conciencia, halla realizado su trabajo y ese pensamiento de querer entregar sus cargos lo antes posible, se apagara, con otra aspiracio,n, cuando sean comparados con sus sucesores.


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