La salud: Crisis o caos del sistema.

Enrique Ramirez

La salud:  Crisis  o caos del sistema.
"Con salud todo puede ser una fuente de felicidad.
Por eso un mendigo sano es más feliz que un rey enfermo."
Schopenhauer.
La salud es el fundamento indispensable de la vida, sin ella, ningún placer o posesión tiene valor.

La situación de la salud en Colombia es, sin duda, crítica. Conozco varios pacientes que deben asumir de su propio bolsillo el costo de consultas y medicamentos.

El lunes pasado se alzaron tres voces que ilustran esta crisis. El médico Rodrigo Lara Sánchez, a través de su columna, expuso con claridad los factores que configuran una “tormenta perfecta”: un déficit financiero severo, corrupción enquistada, gestión ineficiente y una intervención estatal que no resuelve los problemas estructurales. Esta combinación afecta gravemente a pacientes, prestadores y al propio Estado.

Don Arnoldo Barrera Cadena, desde la emisora Global Estéreo, hizo un llamado urgente a todos los actores del sistema para que se unan en defensa del paciente, pues lo que está en juego es la vida misma, amenazada por la mala atención y la falta de entrega de medicamentos.

Finalmente, el diario La Nación de Neiva aportó cifras concretas que evidencian una crisis jurídica y sanitaria: miles de tutelas en el Huila reflejan el incumplimiento sistemático de las EPS y la inoperancia de los mecanismos ordinarios del sistema. En consecuencia, los ciudadanos se ven obligados a litigar por un derecho que la Constitución ya les reconoce.

Como representante de los usuarios de salud, me sumo a las voces que denuncian no solo una crisis, sino un deterioro acelerado del sistema de salud.

La discusión no es, en si el sistema es público o privado. El verdadero problema es su captura por intereses particulares y la falta de una gobernanza efectiva.

La propiedad es irrelevante sin buen gobierno, los modelos, Seguro Social estatal, EPS privadas o EPS intervenidas por el estado, han fracasado por qué se convierten en botines de la politiquería, la burocracia y la corrupción. El problema no radica en quién lo administra, sino en el diseño institucional y la calidad de la regulación.

La solución no está en regresar a un estatismo fallido, sino en avanzar hacia un sistema de salud moderno y mixto que priorice el bienestar público sobre los intereses particulares.

Es necesario implementar giros directos a hospitales, clínicas y farmacias, basados en resultados verificables y no en negociaciones opacas. Asimismo, la historia clínica digital y las plataformas de pago son herramientas clave para eliminar intermediarios y evitar la asfixia financiera.

Venimos proponiendo un modelo descentralizado de dispensación de medicamentos, apoyado en redes de farmacias vecinas. El esquema actual de proveedores únicos asignados por las EPS genera cuellos de botella, ineficiencia, aglomeraciones y desabastecimiento. En cambio, una red abierta de droguerías eliminaría barreras de acceso, introduciría competencia real y mejoraría la calidad y oportunidad del servicio. Esta medida aliviaría de inmediato el drama de las tutelas por medicamentos.

En definitiva, el sistema debe reformarse desde la compra de insumos hasta la asignación de recursos, respondiendo a las necesidades médicas de la población y no a la rentabilidad por intereses.

No basta con diagnosticar con precisión; se requiere un tratamiento adecuado. Por eso, la salida no está en modelos estatales o privados extremos, sino en un diseño inteligente, técnico y descentralizado, con barreras firmes contra la corrupción y centrando todos sus esfuerzos en el paciente.

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