La reforma agraria: desafíos políticos y retos formativos para la academia

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La reforma agraria: desafíos políticos y retos formativos para la academia
Hace un par de meses tuve la oportunidad de participar como ponente graduado del Programa de Ciencia Política en el seminario “Experiencias del Saber – Hacer de la Ciencia Política en el Sur colombiano”, en donde presenté algunos elementos que me parecen de importante discusión y que comentaré a continuación:

El problema de la tierra en Colombia encuentra su fundamento en que el desarrollo económico del país durante el siglo XIX y el siglo XX se basó en derechos de propiedad extensivos e ineficientes; y qué, para finales del siglo XX y principios del XXI esa ruralidad se tornó no solo latifundista, también minifundista y microfundista, es decir, el problema dejó de ser solamente el de mucha tierra en pocas manos, para ser también el de mucha gente en poca tierra.

Estos fenómenos alimentaron no solo el conflicto armado a partir del despojo de la tierra y la acumulación de bienes de la Nación, sino también el conflicto social en las periferias urbanas, a esos lugares en donde durante varias décadas en búsqueda de oportunidades, llegaron cientos de miles de campesinos y campesinas, desplazados por la exclusión, la pobreza y la violencia en el campo.

La división, parcelación y atomización de pequeñas propiedades rurales informales en la ruralidad, se convirtieron en la forma común de relacionar al campesino con la tierra, y consigo, los múltiples inconvenientes que esto trae: des – ordenamiento del territorio, conflictos de linderos, divisiones familiares por procesos sucesorios, disputas por el agua, desforestación y destrucción de ecosistemas estratégicos, poco recaudo por parte de la autoridades municipales, además, de generar un caldo de cultivo para que “avivatos” y estafadores hicieran negocio con el deseo de los campesinos por formalizar la propiedad, mientras qué, los mecanismos judiciales, notariales y administrativos no estaban, incluso, aún no están dispuestos de manera precisa para atender dicha problemática.

A nivel nacional, el gobierno “Colombia Potencia de la Vida” identificó problemas como la desarticulación institucional del sector agropecuario, atomización de grupos al margen de la Ley, obstáculos legislativos, presupuestales y la constante carrera contra el tiempo. La implementación de la Reforma Agraria, “la más grande del mundo”, de manera permanente enfrenta serios desafíos, entre otros, los poderes locales amarrados a la propiedad patronal de la tierra, la estigmatización y rezago organizativo de los procesos campesinos y sobre todo, el desconocimiento técnico generalizado de los problemas del campo y de allí, la precariedad argumentativa en los debates que se desarrollan sobre el asunto, quedando dispuesto  un gran espectro para que intereses particulares poderosos saboteen la apuesta política más importante del gobierno.

Nuestra propuesta para que la academia sea protagonista en la superación de estas adversidades son:

  • Fomentar una integración disciplinar de la Ciencia Política, el Derecho, las Ciencias de la Tierra y las Ciencias Administrativas, y que, a partir de cursos conjuntos, proyectos de investigación en lo rural y laboratorios de campo puedan conducir la movilización social a un puerto seguro.

  • Volcar la academia a los ejercicios prácticos. No se puede hablar del campo, cuando no se conoce empíricamente las dinámicas del campo.

  • La investigación de la ruralidad surcolombiana en los tiempos recientes tiene una deuda enorme. Esta Reforma Agraria merece ser contada.

  • El politólogo en formación, debe construirse en medio de un profundo y permanente debate regional.


Vivimos tiempos que serán históricos, con gran esfuerzo el campesinado se ha ido reconstruyendo como sujeto político, consciente de sus derechos y su importancia. Los temas de la tierra, no serán temas de conversación exclusivos de las mesas, clubes y pesebreras en donde solo se sientan los patrones feudales de los territorios.

 

¡Acá se respira lucha!

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