La Reforma a la salud.
Mi opinión es la de un simple usuario. Creo que la actual reforma a la salud se contempla básicamente en la Ley 10 de 1990, que marca el comienzo de una nueva etapa en la salud en Colombia. Esta ley introduce cambios fundamentales en la organización y prestación de servicios de salud, estableciendo los derechos y deberes de los ciudadanos, y buscando mejorar el acceso, la calidad y la eficiencia del sistema. Entre los logros destacan la mayor cobertura, la ampliación de la oferta y el fortalecimiento de la atención primaria.
Para convertirse en ley de la república, intervino el representante a la Cámara por el Huila, Doctor Julio Enrique Ortiz Cuenca, uno de los ponentes. Recuerdo un editorial del diario El Espectador que lo definió como el mejor representante de la provincia colombiana.
Luego vino la Ley 100, que transformó el sistema de salud en 1993. Se obligó a todos los colombianos a afiliarse al Sistema General de Seguridad Social en Salud y pertenecer al régimen contributivo, subsidiado o especial. Se unificaron los diferentes sistemas de salud, se amplió la cobertura incluyendo a trabajadores independientes y sus familias, se fortaleció la prevención y se introdujo la competencia entre las aseguradoras.
La Ley 10 y la Ley 100 han sido objeto de múltiples reformas a lo largo de los años. Aunque se ha buscado mejorar y resolver los problemas, siguen sin resolver la inequidad en el acceso a servicios de alta complejidad, la sobrecarga en los centros de salud, la fragmentación del sistema, la sostenibilidad financiera, la atención primaria en salud y la burocracia en los trámites administrativos, que son complejos y lentos
Nuestra población cuenta con un seguro de salud con una cobertura universal superior al 95%, incluyendo a dos millones de venezolanos. En 2024, la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES) ejecutó $95 billones para garantizar esta cobertura, además de los recursos de los entes territoriales. En estos temas, se han venido cumpliendo la ley.
Aunque nuestro sistema de salud no es malo, en 2024 bajamos al puesto 22 en la lista de los mejores sistemas de atención sanitaria de la Organización Mundial de la Salud. Tenemos desafíos como la escasez de recursos tecnológicos y la falta de personal y especialistas en el sector salud.
Seguimos fallando en el acceso, la calidad y la eficiencia del sistema porque los servicios esenciales no están garantizados y los derechos básicos de los pacientes no se atienden a tiempo. Se necesita una reforma a la salud, pero hay que escuchar a las organizaciones médicas, voceros de clínicas y hospitales, y gremios económicos y sociales.
Entre las propuestas necesarias están la creación de los CAP, el fortalecimiento de la red hospitalaria, un nuevo modelo de financiamiento y el talento humano. Sin embargo, creo que hay cuatro temas clave:
*Convertir las aseguradoras financieras EPS en gestoras de salud enfocadas en la coordinación y prestación del servicio.
*Que los recursos de salud sean girados directamente a clínicas y hospitales para mayor transparencia y equidad.
*Eliminar trámites burocráticos con una red integrada que coordine diferentes niveles y áreas de especialidad.
*Garantizar la entrega oportuna, eficiente y eficaz de medicamentos a través de farmacias y droguerías privadas cercanas a los pacientes.
Para convertirse en ley de la república, intervino el representante a la Cámara por el Huila, Doctor Julio Enrique Ortiz Cuenca, uno de los ponentes. Recuerdo un editorial del diario El Espectador que lo definió como el mejor representante de la provincia colombiana.
Luego vino la Ley 100, que transformó el sistema de salud en 1993. Se obligó a todos los colombianos a afiliarse al Sistema General de Seguridad Social en Salud y pertenecer al régimen contributivo, subsidiado o especial. Se unificaron los diferentes sistemas de salud, se amplió la cobertura incluyendo a trabajadores independientes y sus familias, se fortaleció la prevención y se introdujo la competencia entre las aseguradoras.
La Ley 10 y la Ley 100 han sido objeto de múltiples reformas a lo largo de los años. Aunque se ha buscado mejorar y resolver los problemas, siguen sin resolver la inequidad en el acceso a servicios de alta complejidad, la sobrecarga en los centros de salud, la fragmentación del sistema, la sostenibilidad financiera, la atención primaria en salud y la burocracia en los trámites administrativos, que son complejos y lentos
Nuestra población cuenta con un seguro de salud con una cobertura universal superior al 95%, incluyendo a dos millones de venezolanos. En 2024, la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES) ejecutó $95 billones para garantizar esta cobertura, además de los recursos de los entes territoriales. En estos temas, se han venido cumpliendo la ley.
Aunque nuestro sistema de salud no es malo, en 2024 bajamos al puesto 22 en la lista de los mejores sistemas de atención sanitaria de la Organización Mundial de la Salud. Tenemos desafíos como la escasez de recursos tecnológicos y la falta de personal y especialistas en el sector salud.
Seguimos fallando en el acceso, la calidad y la eficiencia del sistema porque los servicios esenciales no están garantizados y los derechos básicos de los pacientes no se atienden a tiempo. Se necesita una reforma a la salud, pero hay que escuchar a las organizaciones médicas, voceros de clínicas y hospitales, y gremios económicos y sociales.
Entre las propuestas necesarias están la creación de los CAP, el fortalecimiento de la red hospitalaria, un nuevo modelo de financiamiento y el talento humano. Sin embargo, creo que hay cuatro temas clave:
*Convertir las aseguradoras financieras EPS en gestoras de salud enfocadas en la coordinación y prestación del servicio.
*Que los recursos de salud sean girados directamente a clínicas y hospitales para mayor transparencia y equidad.
*Eliminar trámites burocráticos con una red integrada que coordine diferentes niveles y áreas de especialidad.
*Garantizar la entrega oportuna, eficiente y eficaz de medicamentos a través de farmacias y droguerías privadas cercanas a los pacientes.