La Plata: un municipio que escribe su propia historia
La memoria de nuestro municipio está hecha de letras. Desde tiempos inmemoriales, hombres y mujeres han dejado su huella en poemas, canciones, relatos e historias. ¿Quién no ha intentado alguna vez ser Efraín o María, Sancho Panza o Quijote? ¿Quién no ha descendido al infierno o ascendido al cielo de la Divina Comedia? En nuestras páginas resuenan los sueños de Luciano Pulgar, el estilo panfletario de José María Vargas Vila y la voz del Poeta de Tesalia, Régulo Suárez.
Quien no ha tenido en la vida un fracaso de amor o una desilusión; quien no ha dado abrigo a una amarga tristeza en su corazón. Todos, alguna vez, hemos enviado un mensaje secreto a ese ser amado y nos hemos convertido en escritores del diario de la vida. La sensibilidad, como decía Nelson Ned, es parte de nuestra condición humana.
Al amanecer del día siguiente a las elecciones, la vida retomará su cauce habitual. En el Huila, el San Pedro seguirá con su fiesta; en La Plata, un grupo de amigos valiosos ha decidido sembrar otra celebración: la de la palabra. Diana Carolina Leiva, Abel Guali y José Noé Puyo han emprendido la noble tarea de dar forma al grupo de Escritores de La Plata, Huila. A ellos mi reconocimiento y gratitud por la generosa invitación a ser parte de ese germen inicial.
La memoria de nuestro municipio está hecha de letras. Desde tiempos inmemoriales, hombres y mujeres han dejado su huella en poemas, canciones, relatos e historias. ¿Quién no ha intentado alguna vez ser Efraín o María, Sancho Panza o Quijote? ¿Quién no ha descendido al infierno o ascendido al cielo de la Divina Comedia? En nuestras páginas resuenan los sueños de Luciano Pulgar, el estilo panfletario de José María Vargas Vila y la voz del Poeta de Tesalia, Régulo Suárez.
Por eso, el primer encuentro de escritoras y escritores de La Plata será más que una reunión: será un acto de afirmación cultural. La cita es en el parque García Rovira, el 23 de junio, a las nueve de la mañana. Están todos invitados.
La escritura sigue viva en nuestro municipio. La más reciente publicación de un plateño, Una historia para no olvidar de María Alliette Ibatá Quesada, presentada en Neiva el pasado 18 de junio, es testimonio de que las letras son también memoria y raíz. Ese relato de vivencias nos recuerda que preservar la historia es preservar la identidad.
En tiempos de ruido y fugacidad; de rabia, odio y miedo, escribir es resistir. Es dejar constancia de que La Plata no solo celebra con música, reinas y danza, sino también con palabras. Porque, al fin y al cabo, la literatura es otra forma de fiesta.