La Plata, H. 210 años. Derrota de la Primera República

Enrique Ramirez

La Plata, H. 210 años. Derrota de la Primera República

La independencia no fue obra de unos pocos, sino el resultado del sacrificio de comunidades enteras.

El 20 de julio de 1810 marcó el inicio del proceso de independencia de Colombia con la revuelta en Santafé, mientras que el 10 de julio de 1816 simbolizó el fin de la llamada Patria Boba, tras la derrota patriota en La Plata, Huila y la captura de los presidentes Custodio García Rovira y Liborio Mejía. Fue el costo de la división interna y la represión española. Ambos hitos son inseparables: uno marca el inicio del sueño de libertad y el otro la necesidad de unidad para alcanzarla.  
Les comparto mi  intervención en el encuentro de escritoras y escritores Plateños.


La Plata, Huila, y el fin de la Patria Boba.
Hoy viajamos al año 1816, a un momento decisivo en la historia de Colombia. Nos encontramos en La Plata, Huila, escenario del fin de la llamada Patria Boba.  


Tras seis años de luchas internas entre centralistas y federalistas, la joven república estaba debilitada. Mientras los patriotas discutían, el ejército realista avanzaba con fuerza.  


El 10 de julio de 1816, en La Plata, se libró una batalla que cambió el rumbo de la independencia. Allí fueron capturados Custodio García Rovira y Liborio Mejía, presidentes de las Provincias Unidas, junto a otros líderes patriotas. Ambos fueron conducidos a Santa Fe de Bogotá y fusilados. Otros combatientes, como Benito Salas —cuyo nombre lleva hoy el aeropuerto de Neiva—, también fueron ejecutados o enviados a prisión, iniciando una represión implacable.  


La derrota en La Plata simbolizó el final de la Patria Boba. Con ella se extinguió la primera república y comenzó una nueva etapa de resistencia que, pocos años después, llevaría a la victoria definitiva en Boyacá.  


La Plata no fue solo un campo de batalla: fue el lugar donde se selló el final de una república débil y el inicio de una conciencia más fuerte de unidad. Recordar este episodio es reconocer que la independencia no se ganó en un solo día, sino con el sacrificio de comunidades enteras que ofrecieron su vida por la libertad.  


Como plateños, llevamos en nuestra memoria el honor de haber sido escenario de un hecho trascendental en la independencia de Colombia. La captura de García Rovira y Mejía, y el fin de la Patria Boba en nuestra tierra, no fue una derrota sin sentido, sino el testimonio de la valentía de un pueblo que, aun en medio de la adversidad, se convirtió en protagonista de la historia nacional.  


La independencia no fue obra de unos pocos, sino el resultado del sacrificio de comunidades enteras.  


Hoy, nuestra posición como plateños es de orgullo y compromiso: orgullo por la herencia de honor y valentía que nos dejaron nuestros antepasados, y compromiso de mantener viva la memoria de su lucha, para que nunca olvidemos que en estas tierras se escribió una página decisiva de la historia de Colombia.  


No fue derrota, fue sacrificio.  
No fue silencio, fue semilla.  
Semilla de unidad, de resistencia, de independencia.  


Hoy, como hijos de esta tierra, levantamos la voz con orgullo:  
¡Somos plateños de honor y valentía!  
Herederos de un pasado de lucha, guardianes de una memoria que nos recuerda que la libertad se construye con coraje.  


Que nunca se olvide: en La Plata se escribió una página decisiva de la independencia, y en nosotros vive el compromiso de mantenerla viva.

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