La pandemia es tierra de nadie
En el Consejo de Estado fue demandada la investidura del presidente del Senado Arturo Char y del congresista de la U Eduardo Pulgar por posible violación al régimen de conflicto de intereses al apoyar a Margarita Cabello a la Procuraduría
Estos días un vecino, pensionado, iba con su tapabocas para la tienda pero antes de llegar, lo abordo una agresiva moto con individuos embozados, gafas negras y uniformados, lo abordaron y le solicitaron su identificación, el vecino les dijo que había dejado la billetera, pero que él vivía dos casas atrás. De una vez lo acusaron, , ,por qué anda en la calle si no es su día de salida? , él les dijo que si lo era, pero que él venía a la tienda sin sus papeles, que en el barrio todos lo conocían, además no habían aglomeraciones y en la tienda se respeta el distanciamiento. Los uniformados, decidieron hacerle un comparendo, a pesar de que a lo último varios vecinos se acercaron y confirmaron la versión del vecino.
Desde ese día, no sale a la calle y si sale es toda una operación comando ,, en la cual he participado como campanero. Solicita víveres a la tienda por celular. Si bien, no hubo violencia física, el abuso fue tan aterrador, que el vecino no puede ver pasar motos con uniformados porque se pone nervioso y se entra a la casa. Se le acabo la tranquilidad de caminar por la tardes y no sabe cómo pagar el millón de pesos del comparendo. Estos hechos son de todos los días y la violencia aumenta sin que nadie logre frenar esa curva ascendente y nadie sabe si estamos en el pico de la violencia oficial o nos esperan cosas peores. No hay ningún organismo de control que vele para que quienes están en la calle gocen de garantías que protejan la vida y la tranquilidad de los habitantes de la ciudad, La comunidad empieza a ver a cualquier autoridad, como una forma de intimidación y quienes además de estos hechos han tenido que aguantar la persecución en las calles, incluso cuando se sale por las razones permitidas durante la cuarentena.
Todos conocemos como aumentan las denuncias contra la Fuerza Pública por asuntos como agresiones físicas y verbales, retenciones arbitrarias, muchas veces el uso de gas pimienta y de la taser, además cabe recalcar que muchas víctimas prefieren guardar silencio sobre los hechos, por el miedo a ser reconocidas, y por las represalias que puedan recibir en su contra. Tal parece que las únicas salidas son aceptar las arbitrariedades o salir a correr para evitar estos abusos policiales. Esta pandemia no puede sumirnos en la angustia, ni en la ruina económica, ni someternos a un encierro inhumano. Creo que ya es el momento de dejar el autoritarismo y la intimidación y dar pasos que permitan que la gente sin incurrir en excesos y con las debidas precauciones, vaya retomando su vida relativamente normal. Con ese cuento barato, que lo que buscan es protegernos, se pretende destruir nuestra libertad y vigilar hasta el más mínimo acto de nuestra existencia. Eso es lo que hacen las dictaduras.
La emergencia sanitaria por el coronavirus ha fomentado la impunidad policial contra las personas de los sectores populares, quien está expuesto solo por su condición social al abuso de los policías. Y a esto, se les suma igualmente el abuso del poder por parte de una administración insensible, que incluso no duda en atentar en contra del medio ambiente aprovechando la pandemia. La ciudad en este momento es tierra de nadie, al haber menos testigos y menos observadores en la calle. Desde las redes también denuncian la inseguridad jurídica de gran parte de la gente a la hora de circular por la vía pública por las restricciones que impone la cuarentena, en donde el agente de la autoridad, en su afán de cumplir la cantidad de comparendos exigidos por sus superiores, cualquier cosa se inventa y esa es ley.
Antes de llegar a un punto de no retorno, es bueno que se busquen medidas tendientes a disminuir los niveles de autoritarismo y de utilización de la fuerza como herramienta para sobrellevar las medidas sanitarias. Retomar la importancia de que los órganos de control cumplan un papel más activo en la garantía y protección de los derechos humanos de la ciudadanía ejerciendo una veeduría más activa sobre la fuerza pública y su accionar. Incluso, los concejales y diputados pueden bajarse de su nube y convertirse en verdaderos garantes de la protección de la vida y la integridad de todos los ciudadanos. Insistir en el fortalecimiento de una política de cultura ciudadana, en donde valores como la solidaridad y la creatividad, sean elementos necesarios para la convivencia. El COVID-19 nos va a dejar estropeados, pero este gobierno nos va a hacer más difícil la recuperación, social, económica e institucional.