La lengua sin pelos y el patrimonio

Luis Fernando Amezquita

La lengua sin pelos y el patrimonio

Por razones de actualidad hoy abordamos dos temas que muestran a un presidente Petro acorralado por algunas Cortes, en razón de sus afirmaciones contra las derechas, y por los efectos del asalto permanente al patrimonio del Estado que se diluye en varios grupos de poder.

 

1- Mediante una tutela, las altas Cortes obligaron al presidente a retractarse en público luego de afirmar que muchos de los asistentes a estadios y a grandes escenarios de concentración –que piden su salida en coro- son, de alguna manera, asesinos y cómplices de la muerte masiva de colombianos mediante los falsos positivos, las detenciones desapariciones, las ejecuciones de género, las raciales y étnicas, y las prácticas genocidas contra los miembros de la Unión Patriótica, entre otras formas de exterminio colectivo.

Nos parece que al presidente le asiste la razón, pues en estos asuntos ideológico-partidistas o se es blanco, o se es negro, pero no gris ni medias tintas: una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Al menos se les debe enrostrar su responsabilidad político-espiritual y el consecuente cargo de conciencia a estos sujetos manipulados por las organizaciones políticas de oposición al actual mandato constitucional que vociferan contra su programa del cambio, de la Colombia Humana, del Pacto Histórico.

2- Siniestros personajes públicos y privados (son una mezcolanza atávica y clasista) llevan 200 años chupando la sangre de la Nación y son vampiros de día y de noche, a diferencia del Conde Drácula, el de Transilvania, que sólo actuaba en las sombras crepusculares y en las tinieblas, de medio tiempo. Rufianes, bribones, truhanes, aureolados por su clase privilegiada, por su casta afincada, hábilmente se alzan con el presupuesto general y lo llevan por bultos a sus arcas privadas desde el mismo momento en que se organizó la república como superestructura social; horadaron la composición de las instituciones, la división de poderes.

El dinero público engruesa sus patrimonios y descansa, la mayoría de las veces, en los paraísos fiscales y en la banca complaciente. La bolsa de valores también es invención suya para controlar la supervivencia de las masas.

La trinca que reacciona a los cambios establecidos por el gobierno actual tiene muchas caras en las entidades, que logran manejar a través del tiempo mediante puertas giratorias y ligas familiares enteras, grupos favorecidos que se resisten a entregar sus feudos y que circulan al interior del Estado como núcleos privilegiados, inamovibles.

 

 

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