La inveterada costumbre de generar caos
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Pareciera que es la impronta genética, o una especie de chip celiano, que llevan los gobernantes locales, de esperar a que se aproximen o inicien oficialmente las fiestas, para emprender la ejecución de las obras , señaladas.
Quienes habitamos nuestra querida ciudad, desde hace más de dos años, hemos estado soportando el caos en que están convertidas las calles y vías de la ciudad, por el abandono histórico y falta de mantenimiento de nuestra infraestructura vial, que afecta no solo la seguridad vial reflejada en accidentes, lesiones y muertes de ciudadanos que han tenido el infortunio de caer víctimas de la desidia del gobierno y los cráteres que a tutiplén nos encontramos por donde transitemos, sino también la salud mental de sus habitantes. Como si lo anterior fuera poco, y a la mejor manera opita, nos toca padecer el despropósito de realizar obras de mantenimiento , vial, en plena época de fiestas, sin el más mínimo análisis de conveniencia y pertinencia sobre la realización de las mismas, en una época en donde recibimos la visita de miles de turistas o el retorno de la nube viajera de huilenses que viven, trabajan o estudian por fuera de nuestra ciudad, que para esta época, programan su regreso con mucho entusiasmo, para disfrutar en familia, nuestras fiestas reales y máxima expresión folclórica nacional.
Es apenas lógico y de elemental sentido común, comprender a partir de la evidencia, que año tras año y en razón de los visitantes, en esta época del año, que el flujo vehicular y peatonal, se incrementa en niveles considerables, circunstancia que nos obliga a tener el máximo cuidado de no saturar nuestra deficiente estructura vial, con obras y mantenimientos que provocan un verdadero caos, que afectan el bienestar emocional, el estado de equilibrio entre las personas y el entorno socio -cultural que los rodea, por el estrés y los padecimientos que tenemos que vivir en cada trancón insoportable, que a manera de factor sorpresa, nos encontramos por cualquier lugar donde transitemos. Aquí no tenemos diseñada una política pública de respeto al ciudadano cuando se realizan obras al interior de la ciudad, pues los obstáculos viales solo se advierten de manera sorpresiva, cuando llegamos al sitio de la obra, pues no se obliga a los contratistas a fijar las alertas de la ejecución de la obra, con la distancia y el tiempo suficientes, que nos permitan asumir una vía alterna, para evitar trancones inesperados, ser víctimas del caos y accidentes que afectan nuestro pellejo, por falta de la intervención temprana del gobierno, en la mitigación de los riesgos que entraña cada obra que se ejecute, por sencilla que sea.
En las ciudades desarrolladas, en donde el respeto a los ciudadanos es una especie de mantra, se advierte a los ciudadanos con vallas y avisos de fácil lectura, con la debida antelación de tiempo y distancia, la ejecución de una obra por pequeña que sea, para que no se expongan a trancones, riesgos y accidentes, que son propios y latentes en toda ejecución de obra pública.
Es inexplicable la intervención de vías, para la realización de reparcheos o repavimentación de tramos la ciudad, que no están en niveles críticos de riesgo y deterioro, mientras no se hace nada para curar verdaderos cráteres que hay en toda la ciudad y que a diario causan caos vehicular y accidentes que impactan directamente la humanidad de los ciudadanos, que somos víctimas de la desidia del gobierno municipal.
Cuando uno invita una fiesta en su casa, lo mínimo que hacemos es barrer y trapear nuestra casa, antes que lleguen los invitados, para que la encuentren limpia y agradable en su visita, con nuestra ciudad ocurre lo contrario, nos empleamos a fondo en desordenarla días antes y durante las fiestas, para provocar la incomodidad y el caos, no solo de nosotros sus habitantes, sino también a los visitantes que resuelven pegarse la rodadita al huila y su capital. ,Esa es una decisión acorde con los mínimos estándares de planificación? ,Es una decisión acertada para convertir certeramente a nuestra ciudad, en un destino turístico, que impacte positivamente a los turistas en su visita rumbera y que guarden un recuerdo grato de su visita? ,Es la decisión correcta para garantizar ingresos y desarrollo a nuestros comerciantes, empresarios, hoteleros y tantas actividades económicas que giran en torno a nuestras fiestas, como una oportunidad de generar empleo temporal e ingresos para muchas personas que esperan hacer su agosto en sampedro?
Nota de cierre: Se rumora en algunos portales, que los Guilinski, habrían sacado de la revista semana, a vicky davila (no merece una mayúscula). Si el rumor llega a ser cierto, tendremos que declarar esa decisión como de iexcl,júbilo nacional!