La droga y la soledad me consumen
Los proponentes del cese al fuego son el Clan del Golfo La Inmaculada Los Shottas Mexicanos Los Rastrojos y Los Caparrapos Ofrecieron entregar las armas pedir perdón y contar la verdad sobre lo que ha ocurrido en el conflicto
Tal vez a muchos no les importe este tema, pero me di cuenta que las mismas calles de un pueblo que es reconocido por su historia de libertad se están volviendo prisiones sin salidas de muchos jóvenes.
Droga y desesperanza, parecen dos términos que no tienen nada en común pero en realidad es con lo que actualmente cargan muchos jóvenes víctimas de una sociedad indolente que creen que tienen la autonomía moral para juzgar a jóvenes que hoy están sometimos en los yugos de la mal llamada droga o más aun de los que entraron en un estado degenerativo de consumo de sustancias psicoactivas.
Es el pan de cada día en el glorioso país de Colombia, pero me jamás me imagine ver las fotografías que se observan día a día en la capital del país, tener que ahora verlo y sentirlo en la tierra de la ceiba de la libertad.
Es increíble cómo se prolifera una maleza que acaba con sueños y familias, es doloroso y muy frustrante ver a jóvenes a quienes los conocí en mi infancia sumidos hoy en un estado vulnerable y sin esperanza , golpeados aún más por una sociedad que lo único que hace es juzgar, criticar y sentenciar como si fueran jueces de moralidad.
Gigante ya no es ajeno al flagelo de las cadenas de la droga, a la vulneración y al rechazo hacia jóvenes que por malas decisiones están hoy en un camino que no es el más correcto, pienso muy a menudo en que podremos hacer nosotros por aquellos jóvenes que hoy reclaman atención y una sola oportunidad de todos nosotros.
Causa tristeza que los gobiernos se centran en una ley que debería estar extinta ya , y es la famosa ley del T.L.C, tejas, ladrillo y cemento, de nada nos sirve tener calles pavimentadas cuando ni siquiera tenemos cultura para poder movilizarnos sobre ellas, de nada nos sirve entregar casas a familias vulnerables cuando esas mismas casas se vuelven prisiones y testigos de las decisiones más equivocadas de los jóvenes, de nada nos sirve mostrar lo que no somos cuando interiormente nuestra alma pide a gritos una ayuda , pero persistimos en mostrarnos indiferentes.
Hoy ningún ser humano tiene el derecho moral para poder levantar un juzgamiento hacia una persona sumidad en el consumo, las razones sobran y una de ellas es que no conocemos la historia de vida de aquellos, Gigante hoy más que nunca reclama una verdadera inversión y revolución social, donde deje de ser prioridad el cemento y sea más importante la inversión social, donde haya más garantías hacia aquel sector juvenil que reclama oportunidades y que no les sigan robando más la esperanza.
Esta maleza la podemos erradicar con oportunidades para todos, donde deje primar el elitismo, y se vuelva prioridad el bienestar social general.