La ballena azul cuidado!
Considerado el animal más grande del mundo, de la especie cetácea. Su tragadera es directamente proporcional a su tamaño, pues se estima que consume algo así como 16 toneladas de alimentos al día. Dicho en lenguaje coloquial: ¡No tiene llenadera!
La referencia a este animal marino, nos viene como anillo al dedo, en esta época electoral, donde Neiva, se juega su futuro, supervivencia y vida.
La Ballena Azul, son esos contratistas especializados en tomarle el pulso a las candidaturas, sobre la base de sondeos e intereses voraces, que los llevan a decidirse como tahúres, a cuál candidato pegarse y a quien apoyar con recursos millonarios, generalmente mal habidos, para que les garantice no solamente el retorno de la inversión ,, sino también la posibilidad más fácil, de entalegarse millonarias utilidades, que su acierto , de financiación corrupta, les puede procurar.
Esas Ballenas Azules, con capacidad estomacal infinita, son los grandes financiadores que se han adueñado de la campaña de Germán Casagua. Son una camarilla de individuos (padre, familiares, contratistas, exalcaldes, convictos, presidiarios, indiciados y judicializados que huyen de la justicia), que pretenden hacerse más ricos, sin trabajar, pues tienen claro que antes de tener un emprendimiento, una empresa, un establecimiento de comercio, o el ejercicio profesional, es mejor jugar en el casino de la política, porque de sus máquinas o aparato burocrático y presupuestal de nuestra ciudad, que es de todos nosotros, caerán monedas de oro, en la modalidad de contratos millonarios con interventoría incluida (porque van por todo), para ejecutarlos mal y sin la exigencia requerida, o simple y llanamente no ejecutarlos y robarse el dinero de los ciudadanos, sin el menor temor a ninguna de las IAS, pues tienen perfectamente claro, que en nuestro país, esas instituciones son cuadrables ,, son templos de impunidad y con capacidades sobrenaturales de volver lo negro en blanco o convertir una mentira en verdad.
Estamos frente a un reto de ciudad muy grande: O seguimos caminando por la escorrentía de aguas negras, hasta llegar a la letrina final (que hoy es nuestro Rio Magdalena, porque no tenemos PTAR) o damos un timonazo ya y repensamos la ciudad, para que el desarrollo nos llegue a todos, cualquiera que sea nuestra condición social. Los invito a un acto de reflexión colectiva, para que, en nuestra condición de habitantes, nos pongamos a paz y salvo con la Neiva de nuestros recuerdos, deseos y aspiraciones gratas. Elijamos un alcalde de probada experiencia y capacidad de ejecución. Necesitamos ver el regreso de las grandes obras de desarrollo en nuestra ciudad (vías, viviendas, colegios, hospitales y demás exigencias sociales, que la Neiva de hoy requiere con urgencia.
Nuestro destino a jugar este 29 de octubre, es una especie de orqueta, que nos señala dos caminos ineludibles: El Progreso o el fracaso, Héctor Javier o Casagua, la Ballena Azul que todo se engulle o el pequeño Castor, que siempre construye para habitar, filtrar la contaminación procedente de la tierra y a evitar la erosión de nuestros suelos y sueños.
Soy un ciudadano del común, a igual que ustedes, los invito a un alto el camino y a un punto de reflexión frente a las dos grandes opciones en disputa para la alcaldía de Neiva. Hay veces que la fuerza ciudadana se deja llevar por la corriente pasajera que nos traen los aguaceros de publicidad y el deseo de cambiar las cosas, gobiernos o personas que nos dirigen, con tal nivel de euforia superficial colectiva, que en ocasiones nos resulta peor el remedio que la enfermedad.
Los relevos generacionales de hoy, no se interesan por la historia y el destino de nuestras ciudades, su explicable indiferencia, los conducen a perder el rigor del análisis, el estudio y examen previo, del testimonio de vida, trayectoria, experiencia y recorrido de nuestros candidatos a dignidades de elección popular, a quienes les entregaremos nuestro voto de confianza para que nos gobiernen.
Dirijo esta columna de opinión, a los jóvenes y personas menores de 40 años, que hoy no conocen a Héctor Javier Osorio Botello, ni conocen como fue su gestión cuando fue alcalde nuestra ciudad (periodo 2.001 al 2003), para que le pregunten a sus mayores, consulten las estadísticas municipales o al que todo lo sabe (Googlee) y puedan tener valiosa y nutrida información sobre el portafolio de realizaciones y obras ejecutadas en nuestra ciudad por Héctor Javier Osorio, que bien los debe llevar, a apoyar a este pequeño gigante del trabajo, la gestión, la ejecución y desarrollo de los intereses vitales de nuestra ciudad.
Reconozco qué hay cierta prevención de ciudadanos que se refieren a él, como el Gato Volador ,, por el incumplimiento reiterado en atender oportunamente sus citas, por falta de organización y coordinación de su agenda. Sé que estos señalamientos son ciertos, pero me atrevo a asegurar sin temor a equivocarme, que pesan muchísimo más en la imagen de Héctor Javier, las realizaciones, las obras y la extraordinaria gestión que tuvo como alcalde, en beneficio de nuestra ciudad, que están a la vista de todo el mundo y en la memoria de los habitantes que recordamos con gratitud sus ejecutorias como alcalde.
Yo prefiero a un hombre cercano al gobierno del presidente Petro, que esté dispuesto y con la capacidad de traernos desarrollo cofinanciado de las grandes obras que Neiva necesita. Sé de muy buenas fuentes del alto gobierno presidencial, que Rodrigo Lara Sánchez ni Germán Casagua, serán interlocutores efectivos y bien recibidos en palacio, ni tendrán la oportunidad de pisar el tapete rojo presidencial, para traer el apoyo presupuestal requerido por el huila y nuestra ciudad capital, procedente del gobierno Petro. Con ellos no podremos decir: iexcl,Esta gran obra se realizó gracias al gobierno del presidente Gustavo Petro!
Yo prefiero votar por un Castor que trabaje por su ciudad, de día y de noche, que votar por un Ballenato, amamantado por la Ballena Azul, que todo se lo engulle para sí, su familia y amigotes de corrupción, a costa de las penurias y el subdesarrollo de nuestra ciudad.