Keiko Fujimori jura como presidenta de Perú en medio de fuerte tensión política y protestas en el Congreso
En una ceremonia cargada de simbolismo y divisiones, Keiko Fujimori asumió la presidencia de Perú este 28 de julio de 2026. La jornada estuvo marcada por el retiro de varios congresistas que exhibieron fotografías de las víctimas de las manifestaciones de 2022 y 2023, evidenciando la profunda fractura política que atraviesa el país.
Ceremonia de juramentación en Lima
La capital peruana, Lima, fue escenario este 28 de julio de 2026 de la juramentación de Keiko Fujimori como nueva presidenta de la República. El acto, celebrado en el Palacio Legislativo, se desarrolló en un clima de fuerte tensión política. Mientras la líder de Fuerza Popular prestaba juramento, un grupo de congresistas de la oposición abandonó el recinto en señal de protesta, portando fotografías de las víctimas de las manifestaciones ocurridas en 2022 y 2023. Las imágenes recordaban los enfrentamientos que dejaron decenas de fallecidos y heridos durante las protestas sociales que sacudieron al país en ese período.
Protesta silenciosa con rostros de la tragedia
El gesto de los legisladores opositores fue interpretado como un acto de repudio hacia el nuevo gobierno, al que acusan de no haber asumido responsabilidades por la represión de aquellas movilizaciones. Las fotografías mostraban a campesinos, estudiantes y ciudadanos comunes que perdieron la vida o resultaron afectados en medio de la crisis política y social. La salida del hemiciclo se produjo en el momento en que Fujimori pronunciaba las palabras de rigor, lo que obligó a una breve pausa en la transmisión oficial. La presidenta, por su parte, continuó con su discurso inaugural, en el que llamó a la reconciliación nacional y prometió un gobierno de unidad.
Tensión política y memoria colectiva
La ceremonia reflejó la polarización que vive el país sudamericano. Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, llega al poder después de una campaña electoral controvertida y con un Congreso fragmentado. Las manifestaciones de 2022 y 2023, que exigían la renuncia de anteriores mandatarios y reformas profundas, dejaron una herida abierta en la sociedad peruana. Organizaciones de derechos humanos han señalado la necesidad de justicia para las víctimas, mientras que sectores afines al nuevo gobierno consideran que los hechos ya fueron superados por los procesos judiciales.
Un país dividido ante el nuevo mandato
Analistas políticos consultados por OpaNoticias coinciden en que la protesta de los congresistas no es un hecho aislado, sino la expresión de un descontento que podría marcar los primeros meses de la administración Fujimori. La nueva presidenta enfrenta el reto de gobernar sin una mayoría clara en el Legislativo y con una ciudadanía que exige respuestas sobre la crisis humanitaria y económica. En las calles de Lima, grupos de manifestantes se congregaron a las afueras del Congreso, mientras que las fuerzas de seguridad mantenían un dispositivo de control para evitar incidentes mayores.
Reacciones en la región y el contexto internacional
La asunción de Keiko Fujimori ha generado reacciones encontradas en el ámbito internacional. Gobiernos de la región han expresado su respeto por la institucionalidad peruana, pero organizaciones como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han instado al nuevo gobierno a garantizar la rendición de cuentas por las violaciones de derechos humanos documentadas durante las protestas. Para la audiencia de Neiva y el resto de Colombia, el desenlace de la crisis peruana es observado con atención, dado el impacto que la estabilidad del país vecino tiene en los equilibrios regionales.
La jornada culminó con un breve mensaje de Fujimori a la nación, en el que reiteró su compromiso con el diálogo y la gobernabilidad. Sin embargo, la imagen de los congresistas retirándose con los retratos de las víctimas quedó grabada como un recordatorio de que la pacificación política en Perú aún tiene un largo camino por recorrer.