Jornada en Neiva por Palestina: arte, protesta y solidaridad en medio de la crisis humanitaria
Katherine Cruz
· Actualizado
En el marco de una jornada nacional convocada por organizaciones sociales, sindicales, académicas y culturales, la ciudad de Neiva se sumó a las manifestaciones globales en solidaridad con el pueblo palestino. A dos años del ataque de Hamás a Israel —que desató una escalada de violencia en Gaza—, estudiantes, trabajadores, artistas y docentes se congregaron en el Parque Principal para exigir el fin del conflicto y denunciar lo que diversos sectores califican como un genocidio.
Un conflicto que ha cobrado más de 66.000 vidas
Desde el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás lanzó un ataque sorpresa contra Israel, la respuesta militar israelí ha generado una crisis humanitaria sin precedentes. Según la ONU y Médicos Sin Fronteras, más de 66.148 personas han muerto, entre ellas 18.430 niños. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta más de 168.716 heridos y cerca de 44.000 niños huérfanos en la Franja de Gaza, debido a los bombardeos y bloqueos.
La voz de la juventud: movilización y conciencia
Entre las participantes de la jornada en Neiva estuvo Anny Zorrillo, estudiante de Ciencia Política de la Universidad Surcolombiana, quien visibilizó la situación fuera del ámbito académico: “Más allá de participar en una movilización, el objetivo es visibilizar que lo que ocurre en Gaza no es una guerra, es un genocidio. El pueblo palestino sigue resistiendo a décadas de ocupación, despojo y violencia. Estas acciones de solidaridad son clave para recordar que solo el pueblo salva al pueblo.”
Zorrillo subrayó el papel de las movilizaciones internacionales en ejercer presión sobre los gobiernos y organismos multilaterales, citando ejemplos recientes como la flotilla humanitaria Global Sumud, organizada por activistas de más de 40 países para llevar ayuda a Gaza. Sin embargo, esta acción fue interceptada por fuerzas israelíes en aguas internacionales, lo que impidió la entrega del cargamento:
“Este tipo de hechos nos recuerdan que solo mediante la movilización global puede lograrse un cambio real. Los trabajadores y trabajadoras del mundo son quienes pueden paralizar el sistema para exigir el fin del genocidio.”
Crítica a los gobiernos y defensa de la resistencia palestina
Desde una perspectiva crítica, Zorrillo analizó lo que considera una falta de acción efectiva por parte de muchos gobiernos que, según ella, priorizan la acumulación de capital y la defensa de la propiedad privada sobre los derechos humanos:
“Los gobiernos responden a intereses económicos y diplomáticos. Aunque condenen públicamente la violencia, evitan tomar decisiones que afecten sus relaciones comerciales o geopolíticas, como cortar vínculos con países aliados a Israel. Por eso, quienes venimos de sectores populares —trabajadores, estudiantes, comunidades desplazadas— entendemos la importancia de la solidaridad, porque nosotros sí sabemos lo que es perderlo todo y ya no tenemos nada que perder” cuestionó.
La estudiante y politóloga agregó que “en la medida que los países responden a esas necesidades de acumular capitales, respetar la propiedad privada y buscan conseguir diferentes mecanismos para acumulación de capital, pues sus intereses, aunque estén atravesados por un genocidio, van a seguir siendo defender eso”.
Comparó las movilizaciones obreras en países europeos como Italia, Francia y España, donde sectores sindicales han logrado presionar a sus gobiernos para reconocer al Estado palestino o enviar ayuda humanitaria. No obstante, criticó que estas acciones, en muchos casos, se detienen por presiones internacionales o intereses económicos.
“Incluso un gobierno como el italiano que es de extrema derecha, por presión de trabajadores y trabajadoras envía una flotilla y un barco de acompañamiento, pero este termina a algunas millas abandonando la misión. El gobierno español ha declarado y reconocido a Palestina como país y luego terminan abandonando incluso a ciudadanos españoles e italianos que se encontraban en la flotilla”
"No hay justificación para el exterminio humano"
Tania León Vargas, docente y dirigente sindical de la Asociación de Institutores Huilenses (ADIH y militante del Partido Comunista Colombiano, expresó su posición durante la manifestación: “Hoy estamos en el parque principal de Neiva, como parte de una movilización nacional y también en otros municipios como Pitalito, en solidaridad con el pueblo palestino. Es deber de toda la humanidad rechazar el genocidio y cualquier forma de violencia. No hay ninguna justificación política ni ideológica para el exterminio de un grupo humano.”
Vargas insistió en que el acto fue también una jornada pedagógica, especialmente significativa en un país como Colombia, que ha vivido en carne propia las consecuencias de la guerra: “Estamos aquí como un acto de sensibilidad, de pedagogía. Colombia conoce bien lo que es la violencia. Por eso exigimos respeto por la vida y el reconocimiento de todos los pueblos sin distinción. Este acto es nuestra forma de decir que queremos la paz… Creemos que en pleno siglo XXI no hay excusa para quienes han firmado los tratados de derechos humanos después de la primera y Segunda guerra Mundial” expresó la docente sindicalista.
Además, respaldó las declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien ha sido uno de los mandatarios latinoamericanos más críticos frente a la ofensiva militar de Israel en Gaza: “Respaldamos al presidente de la República en sus actos de solidaridad. Como él dijo, el pueblo de Dios no es uno solo; la humanidad entera es sagrada. Rechazamos el silencio internacional ante las acciones del gobierno de Netanyahu y el respaldo del imperialismo que busca arrinconar y exterminar al pueblo palestino”. Agregó que “Queremos el reconocimiento de la diferencia de todos los pueblos sin distinción”.
“La movilización es un llamado global”
Por su parte, Juan Pablo Tovar, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) en el Huila, explicó que el propósito fundamental de la movilización en Neiva fue: “sumar nuestras voces a las de otros pueblos del mundo que exigen el cese del genocidio. Nos solidarizamos con Palestina ante la falta de decisión de los gobiernos para detener, de manera contundente, la violencia.”
Tovar mencionó como ejemplo el actuar de sindicatos en Europa, que han bloqueado el acceso de material bélico hacia Israel como forma de protesta y celebró la reciente liberación de las ciudadanas colombianas, Luna Barreto Manuela Bedoya, que participaban en la flotilla humanitaria Global Sumud con destino a Gaza, aunque advirtió que los hechos obligan a fortalecer la movilización:
“Fue una buena noticia la libertad de las colombianas, pero esto también nos convoca a seguir movilizándonos. Esta es una lucha por la paz en Palestina y también por la paz en nuestro departamento y en Neiva. Seguiremos dialogando con diversos actores sociales para promover acciones más concretas que presionen a los gobiernos a tomar decisiones humanitarias”.
En este sentido, Tania León también hizo un llamado a los gobiernos locales para expresar su rechazo a la crisis humanitaria en Gaza, “cuando se hace el llamado a los gobernantes locales y nacionales a que se pronuncien es porque se supone que tienen en su ser lo humano. Frente a esa sensibilidad humana es que nosotros decimos: no puede haber una persona que no se exprese en solidaridad con el pueblo palestino más allá de sus conceptos ideológicos porque están es asesinando y exterminando a un pueblo entero”.
Además, la líder sindicalista agregó “el llamado primero es a conocer, porque solamente cuando usted sabe lo que pasa puede pronunciarse y expresar su idea. Segundo a solidarizarse, somos humanos aquí no se trata de quién es el pueblo elegido de Dios porque quienes creen en cualquier idea de Dios sea cristiana, musulmana, la que sea, siempre está el derecho humano y esa es ese es el llamamiento que hacemos nosotros”.
El arte, herramienta de transformación social
En el marco de una jornada nacional de movilización en solidaridad con el pueblo palestino, un grupo de artistas del Laboratorio Nacional de Circo, un proyecto del Ministerio de Cultura de Colombia, realizó una intervención artística en el Parque Principal de Neiva. Provenientes de diversas regiones del país —incluidos Amazonas, Meta, Putumayo, Huila e Ibagué— los artistas decidieron unir sus voces a través del arte para rechazar la violencia y el genocidio en Gaza.
La participación de los artistas fue impulsada desde un enfoque pedagógico y político, integrando el proceso formativo con la realidad sociopolítica global. David, uno de los artistas participantes, explicó: “Esto hace parte del proceso de formación del Ministerio de Cultura llamado Laboratorios Nacionales de Circo. En esta edición nos encontramos artistas del centro y sur del país, y decidimos hacer un performance como un acto de protesta contra el genocidio en Gaza y en apoyo al pueblo palestino.”
David resaltó que el arte, más allá del espectáculo, debe cumplir una función crítica y transformadora: “El arte es un arma cargada de revolución y futuro. Tiene que dar un mensaje. No es solo entretenimiento; es una forma de contracultura, de preservar la memoria y de generar conciencia. Por eso creemos que debe estar presente en los procesos sociales y geopolíticos.”
La intervención artística fue diseñada y ejecutada de forma colectiva, aprovechando la coincidencia entre la jornada internacional de protesta y la estancia del grupo en Neiva, elegida estratégicamente por su ubicación y conectividad con otras regiones.
Una mirada desde la formación escénica
La dirección artística del laboratorio estuvo a cargo de Jade Zerón, artista creadora escénica y pedagoga mexicana, quien se refirió al sentido profundo de la participación en esta jornada: “Hoy sentimos que no podíamos dejar pasar una fecha como el 7 de octubre. Este día conmemoramos un año del inicio de una tragedia que afecta a miles de civiles en Gaza. La empatía, el amor y la paz deben ser valores centrales en el arte. Y los artistas tenemos la responsabilidad de sostenerlos.”
Zerón agregó que la formación artística no debe estar separada de la realidad social: “El Ministerio de Cultura ha hecho un esfuerzo por descentralizar la formación, y este laboratorio es una muestra de ello. Pero también creemos que los artistas no pueden estar ajenos a lo que pasa en el mundo. Si hay niños que hoy están muriendo en Gaza, tenemos el deber moral de alzar la voz. Lo que está pasando es terrible, pero tengo esperanza en las nuevas generaciones que vienen atrás.”
¿Por qué hablar de Palestina desde Colombia?
Durante la jornada, surgió también una reflexión profunda sobre el paralelismo entre la violencia vivida en Colombia y la situación actual en Palestina. David, en su intervención, insistió en que no se trata de un conflicto ajeno: “En Colombia hemos vivido 60 años de conflicto armado. Sabemos lo que significa ser desplazado, perder la tierra, vivir bajo la amenaza. ¿Por qué no nos debería importar lo que pasa en Gaza? Lo que allá ocurre puede pasarnos a nosotros si el mundo sigue volteando la mirada.”
El mensaje central de la intervención artística giró en torno a la responsabilidad colectiva y la necesidad de construir paz desde los territorios, desde las comunidades y, especialmente, desde las expresiones culturales.
La participación del Laboratorio Nacional de Circo en la movilización del 7 de octubre en Neiva refleja cómo el arte se convierte en una herramienta poderosa para la pedagogía social, la memoria y la resistencia. Lejos de ser un acto superficial, la intervención artística conectó experiencias de diferentes territorios de Colombia con una realidad internacional que, aunque lejana geográficamente, encuentra ecos en la historia del conflicto colombiano.
Desde una perspectiva neutral, se puede concluir que la solidaridad internacional no es solo un gesto simbólico, sino una forma de construir ciudadanía global. El arte, en este contexto, permite narrar las injusticias, movilizar conciencias y sembrar esperanza en medio del dolor.
Como lo expresó una de las artistas participantes: “Con el arte damos un mensaje: que debemos construir paz desde cada acción humana que hagamos. No podemos quedarnos en silencio.”
La postura del gobierno colombiano
Colombia ha sido uno de los pocos países latinoamericanos en tomar una postura contundente frente al conflicto. En mayo de 2024, el presidente Gustavo Petro rompió relaciones diplomáticas con Israel, calificando la ofensiva sobre Gaza como un acto de genocidio. Esta decisión fue respaldada por amplios sectores sociales, aunque también recibió críticas internas y externas.
Sobre esto, Anny Zorrillo opinó: “Aunque pueda haber diferencias ideológicas con el gobierno de Petro, es innegable que ha puesto el tema en la agenda internacional. Ha propuesto incluso la conformación de un ejército internacional de paz bajo el marco de la ONU para acompañar al pueblo palestino, algo que otros gobiernos —incluso progresistas— no se atreven a apoyar por sus compromisos con potencias como Estados Unidos.”
La líder estudiantil, destacó que “Petro logra poner en la cuerda a diferentes gobiernos también socialdemócratas o de Centro izquierda que apoyan a Palestina, pero cuando tienen que realizar acciones directas como por ejemplo conformar un ejército, que Petro lo plantea desde la ONU, ahí ya no. No hay forma de entrar porque sus acuerdos con otros países como Estados Unidos no les permiten”.
Finalmente, resaltó el paralelismo entre la situación en Palestina y la historia de violencia en Colombia: “En Colombia también hemos sido un país de guerras, de desplazamientos, de despojos. Por eso entendemos lo que vive el pueblo palestino y por eso tenemos la capacidad de solidarizarnos. Los pueblos que han sufrido comprenden mejor la resistencia.”
La jornada realizada en Neiva refleja una creciente preocupación por los derechos humanos a nivel global, y muestra cómo la sociedad civil colombiana busca solidarizarse con causas internacionales desde su propia experiencia con el conflicto armado. Aunque las manifestaciones no cambian de inmediato el rumbo de los acontecimientos, sí contribuyen a crear conciencia colectiva y ejercer presión sobre los gobiernos y organismos internacionales.
En un escenario tan complejo como el conflicto entre Israel y Palestina, donde abundan intereses políticos, religiosos y geoestratégicos, es fundamental defender principios universales: el respeto por la vida, la protección de los civiles y el derecho de los pueblos a existir en paz.