INATAJABLE CIFRA DE DESAPARECIDOS EN EL PAÍS
La última medición sobre desaparecidos, la más fresca, habla de unos 124 mil de ellos, y tiene como fuente oficial a la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, UBPD, creada como efecto de los acuerdos de Paz de 2016. Es difícil en ocasiones -no parece ser este el caso que nos ocupa- aceptar cifras que pueden tener distintos registros como aquellas tabuladas por las organizaciones de la Sociedad Civil que manejan sus propias cuentas, pues algunas de ellas tienen como asiento las zonas de conflicto y posconflicto, y por igual se encuentran amenazadas de muerte y extrañamiento. En varias de estas ONG se asegura que por un desaparecido reportado habría cuatro más en el anonimato sombrío de un país que parece tener en la violencia una eficaz forma de comunicación y de dominación. Las actitudes retrógradas aquí son muy comunes y lo pueden dejar boquiabierto a uno en cualquier momento de la convivencia territorial. Es difícil evaluar las causas de un mundo (como el nuestro) tan reaccionario en términos políticos, más allá del miedo y la dominación impuestos, a veces por procedimientos sutiles y hasta con la compraventa de conciencias. Sin embargo, el crimen y el despojo contra el pueblo son una constante histórica tan sólo expuesta por un presidente nacional-progresista como Gustavo Petro Urrego, en los picos más altos de sus discursos. Pasaron dos siglos para que una revelación tan cruda y tan descarnada como ésta se diera en este país del Sagrado Corazón, desde lo más alto de la representación política y, entonces, es recomendable quemarle incienso, además de prenderle velas y veladoras y de elevar muchas oraciones como protección divina, a manera de conjuro psíquico. Y no se le puede atribuir, por un acto público masivo con semejante condimento moral, al jefe de Estado un carácter comunista porque el comunismo no existe en esta época sino en la mentalidad delirante de las derechas y de sus camarillas bestializadas. El estilo del mandatario descorre el velo, levanta la cortina que cubre las mentiras cristalizadas por los medios masivos de comunicación y por las redes sociales, por las TIC y sus parafernalias. El señor Petro no baja a sus contradictores ‘oligárquicos de ladrones y asesinos por codicia’. Para terminar por hoy este capítulo, les contamos que cerca de 160 defensores de Derechos Humanos fueron asesinados en 2024 en Colombia; y que en lo corrido de este año aumentaron las agresiones físicas contra ellos y su integridad personal a niveles escandalosos, en desarrollo de múltiples tentativas de homicidio, según estadísticas legales, oficiales, de la última semana.