II La hacienda de los jesuitas en Neiva

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II  La hacienda de los jesuitas en Neiva

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Corrían los mejores días para la hacienda Los Aposentos de los jesuitas en la provincia de Neiva, con cuyos réditos se sostenía en Santafé su gran Colegio, en su máximo esplendor la Compañía de Jesús, cuando el rey Carlos III, presionado por los enemigos de la Compañía para quienes esta era una gran amenaza política y económica, decidió, el 27 de marzo de 1767, expulsar los jesuitas de todos sus dominios y confiscar sus bienes en beneficio del Estado.



En la Nueva Granada, y en la hacienda Los Aposentos de Villavieja, la orden se empezó a cumplir el siguiente 18 de agosto.



El 4 de septiembre, por orden del Virrey se entregaron todos los hatos, enseres y semovientes de la hacienda al esclavo Juan Fortunato, muy conocedor de todo como que había sido adiestrado por el último Provincial, Tías, en su administración. Hasta este momento no se había logrado hacer el inventario de todos los semovientes, debido a las lluvias propias de esta temporada hellip, Pero la administración de Juan Fortunato duró apenas dos meses y en noviembre, el gobernador Miguel de Gálvez, que se había trasladado a Villavieja para presenciar los rodeos , habituales en la Hacienda, recibió orden del Virrey para que entregara todos los haberes del latifundio a Fernando de Guzmán y Luna, quien había sido nombrado su administrador.



Con este sujeto empezaron los días de mala ventura de la Hacienda, el 4 de marzo de 1769 la Real Audiencia de Santafé, lo destituye por malos manejos, y lo remplaza por Alfonso Jiménez, quien no fue mejor, y el 16 de agosto de ese año, día de San Roque , los esclavos se insurreccionan, con algunos mulatos arrendatarios, y armados con machetes y cuchillos atacan la casa de Jiménez. Protestan por los abusos y vejámenes de que son objeto, pues no les permite descansar los días domingos ni sembrar en sus conucos ,, cuyos platanales destruye y cuyos ganados roba. Tampoco les suministra vestuario y marca los animales con su propio hierro, y no con el de la hacienda. Las denuncias se contienen en una carta que escribe, a pedido de los insurrectos, el chasqui , Pascual de Zúñiga, por lo cual éste fue arrestado en Santafé. La insurrección dio como resultado la destitución de Jiménez y el nombramiento de José Antonio del Lago, quien asumió la dirección en 1770 y para solucionar el conflicto que estalló de nuevo en abril de ese año propone se vendan los negros esclavos o se remitan a Santafé.



En 1776, finalmente, es entregada por José Antonio del Lago al gobernador Policarpo Fernández, quien la pone a remate, y el comerciante español (de Cádiz) Joaquín Arce Piedrahita la remata a censo redimible, y luego la divide en 16 grandes globos que a su vez vende a otros tantos hacendados regionales, algunos de cuyos descendientes aún poseen grandes fincas (entre ellas Bateas) en lo que fuera la gran hacienda Los Aposentos de Villavieja.


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