Huila, ¿potencia de la transición energética?
He venido escribiendo una serie de columnas sobre la transición energética en el mundo y en Colombia, y quisiera cerrarla hablando de mi territorio: el departamento del Huila. El cual tiene un gran potencial para ser un líder en la transición energética colombiana, si lleva a cabo las políticas correctas en la materia.
En el Huila contamos con dos de las principales hidroeléctricas del país (Betania y El Quimbo) que, pese a las críticas que se les pueden hacer, especialmente a este último proyecto, han marcado la vida del departamento. Una de las consecuencias de esto es el rechazo a los proyectos hidroeléctricos, crítica que no es precisa ni técnica cuando se hace de manera generalizada, a cualquier proyecto hidroeléctrico. Porque lo cierto es que el potencial hídrico del Huila va más allá de los embalses: tenemos una geografía ideal para pequeñas centrales hidroeléctricas (PCH). Este es un modelo de generación de bajo impacto que el departamento aún no termina de aprovechar, si bien tenemos proyectos con varias décadas de historia como La Pita, Iquira I e Iquira II de Electrohuila. Recordemos que la llegada misma de la energía eléctrica al Huila, hace más de 110 años, impulsada por un prócer regional insuficientemente destacado: Reynaldo Matiz, fue posible gracias a la generación hidroeléctrica.
Pero si el agua marcó nuestro pasado, el sol puede definir nuestro futuro. El norte del departamento tiene una excelente radiación solar, suficiente para convertir al Huila en un epicentro nacional de la energía solar. Y no es solo potencial: ya hay un ecosistema empresarial que demuestra que la transición energética también puede impulsarse desde la región.
Un ejemplo es Sunny App S.A.S., empresa huilense con casi diez años de trayectoria y más de 600 proyectos en todo el país, muchos de ellos en el Huila. No solo ha instalado algunos de los sistemas solares más importantes del sur de Colombia, sino que además desarrolló el único robot latinoamericano en operación comercial para limpieza de paneles solares. Con este robot, han limpiado la mayor parte de las granjas solares de Colombia y algunas granjas solares en Estados Unidos, mostrando que también podemos crear tecnología e innovar.
Los ejemplos en el territorio hablan por sí solos. El sistema sobre el techo del Hotel Neiva Plaza, de 188 kWp, es uno de los sistemas solares con paneles flexibles sobre techo más grandes de Colombia. El carport solar del Edificio Prohuila, con 634 paneles y 193 kWp, uno de los carport solares más grandes del país en su momento, recibió un reconocimiento de Fronius como uno de los mejores sistemas de Latinoamérica. Recientemente, el Centro Comercial Santa Lucía inició el que probablemente sea el sistemas solar sobre techo más grandes del sur del país, con cerca de 1.200 paneles y 700 kWp de potencia. Y este 3 de diciembre se inauguran las tres primeras minigranjas solares de generación distribuida del Huila, de la mano del inversionista Felipe Olave.
Electrohuila, por su parte, avanza en la construcción de su planta solar en El Bote, un paso positivo que ojalá vaya acompañado de algo igual de importante: eficiencia y agilidad en los trámites de conexión. Es paradójico que una empresa controlada por el Gobierno nacional, el cual tiene como una de sus banderas impulsar la transición, termine siendo, en ocasiones, un obstáculo en la práctica. No es gratuito que en 2019 la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios los haya sancionado «por no facilitar el trámite de solicitud de conexión a la red y no emitir concepto sobre la viabilidad técnica de la conexión en los tiempos previstos».
El Huila, además, tiene otra fortaleza: talento humano formándose en la región en áreas necesarias para esta nueva economía energética. Así por ejemplo, la CORHUILA ofrece Ingeniería en Energías Renovables; la FET oferta Ingeniería Eléctrica; y la Universidad Surcolombiana, Ingeniería Electrónica. Necesitamos muchos más profesionales, técnicos y tecnólogos(as) para la transición.
A todo lo anterior se suma un potencial en otras fuentes de energía: como la biomasa. En ese sentido, la reciente planta del Grupo Diana en Casanare, la cual genera energía a partir de la cascarilla de arroz, puede ser un ejemplo a seguir. También contamos con un potencial en geotermia en la cordillera central que hay que explorar.
La conclusión es clara: el Huila tiene todo para ser protagonista de la transición energética. Pero para convertir ese potencial en realidad necesitamos políticas públicas serias, fuerte inversión privada y pública, mejores redes eléctricas y un operador de red eficiente y alineado con el futuro.
La transición energética no es una amenaza para el Huila: es una oportunidad. La pregunta es si estaremos a la altura para aprovecharla y convertir al Huila en el centro de la transición energética colombiana.
Juan Pablo Puentes Vargas
www.juanpablo.co
En el Huila contamos con dos de las principales hidroeléctricas del país (Betania y El Quimbo) que, pese a las críticas que se les pueden hacer, especialmente a este último proyecto, han marcado la vida del departamento. Una de las consecuencias de esto es el rechazo a los proyectos hidroeléctricos, crítica que no es precisa ni técnica cuando se hace de manera generalizada, a cualquier proyecto hidroeléctrico. Porque lo cierto es que el potencial hídrico del Huila va más allá de los embalses: tenemos una geografía ideal para pequeñas centrales hidroeléctricas (PCH). Este es un modelo de generación de bajo impacto que el departamento aún no termina de aprovechar, si bien tenemos proyectos con varias décadas de historia como La Pita, Iquira I e Iquira II de Electrohuila. Recordemos que la llegada misma de la energía eléctrica al Huila, hace más de 110 años, impulsada por un prócer regional insuficientemente destacado: Reynaldo Matiz, fue posible gracias a la generación hidroeléctrica.
Pero si el agua marcó nuestro pasado, el sol puede definir nuestro futuro. El norte del departamento tiene una excelente radiación solar, suficiente para convertir al Huila en un epicentro nacional de la energía solar. Y no es solo potencial: ya hay un ecosistema empresarial que demuestra que la transición energética también puede impulsarse desde la región.
Un ejemplo es Sunny App S.A.S., empresa huilense con casi diez años de trayectoria y más de 600 proyectos en todo el país, muchos de ellos en el Huila. No solo ha instalado algunos de los sistemas solares más importantes del sur de Colombia, sino que además desarrolló el único robot latinoamericano en operación comercial para limpieza de paneles solares. Con este robot, han limpiado la mayor parte de las granjas solares de Colombia y algunas granjas solares en Estados Unidos, mostrando que también podemos crear tecnología e innovar.
Los ejemplos en el territorio hablan por sí solos. El sistema sobre el techo del Hotel Neiva Plaza, de 188 kWp, es uno de los sistemas solares con paneles flexibles sobre techo más grandes de Colombia. El carport solar del Edificio Prohuila, con 634 paneles y 193 kWp, uno de los carport solares más grandes del país en su momento, recibió un reconocimiento de Fronius como uno de los mejores sistemas de Latinoamérica. Recientemente, el Centro Comercial Santa Lucía inició el que probablemente sea el sistemas solar sobre techo más grandes del sur del país, con cerca de 1.200 paneles y 700 kWp de potencia. Y este 3 de diciembre se inauguran las tres primeras minigranjas solares de generación distribuida del Huila, de la mano del inversionista Felipe Olave.
Electrohuila, por su parte, avanza en la construcción de su planta solar en El Bote, un paso positivo que ojalá vaya acompañado de algo igual de importante: eficiencia y agilidad en los trámites de conexión. Es paradójico que una empresa controlada por el Gobierno nacional, el cual tiene como una de sus banderas impulsar la transición, termine siendo, en ocasiones, un obstáculo en la práctica. No es gratuito que en 2019 la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios los haya sancionado «por no facilitar el trámite de solicitud de conexión a la red y no emitir concepto sobre la viabilidad técnica de la conexión en los tiempos previstos».
El Huila, además, tiene otra fortaleza: talento humano formándose en la región en áreas necesarias para esta nueva economía energética. Así por ejemplo, la CORHUILA ofrece Ingeniería en Energías Renovables; la FET oferta Ingeniería Eléctrica; y la Universidad Surcolombiana, Ingeniería Electrónica. Necesitamos muchos más profesionales, técnicos y tecnólogos(as) para la transición.
A todo lo anterior se suma un potencial en otras fuentes de energía: como la biomasa. En ese sentido, la reciente planta del Grupo Diana en Casanare, la cual genera energía a partir de la cascarilla de arroz, puede ser un ejemplo a seguir. También contamos con un potencial en geotermia en la cordillera central que hay que explorar.
La conclusión es clara: el Huila tiene todo para ser protagonista de la transición energética. Pero para convertir ese potencial en realidad necesitamos políticas públicas serias, fuerte inversión privada y pública, mejores redes eléctricas y un operador de red eficiente y alineado con el futuro.
La transición energética no es una amenaza para el Huila: es una oportunidad. La pregunta es si estaremos a la altura para aprovecharla y convertir al Huila en el centro de la transición energética colombiana.
Juan Pablo Puentes Vargas
www.juanpablo.co