Huecos y baches de un mal gobierno
En más de un 170 aumentó la compra del Soat en el país luego que el Gobierno nacional aprobara el descuento del 50 En el caso de las motos la adquisición de las pólizas supera el 970
De acuerdo con la Agencia Nacional de Seguridad Vial, la capital huilense se mantiene en el top 6 de las ciudades con mayor accidentalidad del país.
Transitar por las calles de la ciudad es un reto cada vez más peligroso y caótico: hundimientos, baches, huecos por doquier, la pésima ejecución de las obras realizadas por Las Ceibas-EPN, la falta de vías alternas en ciertos sectores de la urbe, nula planificación por parte de la administración municipal, el precario sistema semafórico y, no podría faltar, nuestro mal ya naturalizado: la carente cultura ciudadana. Esta serie de circunstancias convierten la movilidad en una prueba de vida o muerte. Siguiendo el informe de Siniestralidad Vial de Neiva, en lo corrido del año 2022 se han presentado 907 accidentes viales, que dejan 39 personas fallecidas.
Lastimosamente, hablar de la capital opita remite a un lugar común: desorden urbano y corrupción. Es una realidad de la que muchos quisiéramos escapar, sin embargo, en cada esquina, barrio, parque, calle, entre otras, vemos latente la nula inversión, los llamados elefantes blancos, obras que desilusionan y hacen que las administraciones pierdan credibilidad. Así, una de las percepciones más notorias es que los neivanos no confían en la administración municipal y no es para menos. En lo que va del periodo, en la alcaldía no se ha concretado ningún proyecto de gran impacto para el desarrollo de los neivanos. No se puede olvidar que el estado de la malla vial es fundamental para el progreso de una ciudad y de la región, si estas mejoran, la calidad de vida de sus habitantes es de mayor bienestar y se valoriza la ciudad misma.
La problemática de las vías de comunicación locales contribuye a nuestro retraso urbanístico que limita el concepto y modelo de ciudad. Esto es el resultado de las malas decisiones administrativas y, más allá de eso, la pobre visión de nuestros gobernantes, que usan sus cargos como botines burocráticos para posicionarse electoralmente.
De tal manera, siendo reiterativo con lo mencionado en algunas de mis columnas anteriores, urgen dirigentes que, frente a la urbe, tengan una visión de conjunto, una administración pública pensada para la gente, en síntesis, la prioridad puesta en la dignificación de la vida en nuestras comunidades.
Miguel de Cervantes, en la icónica novela Don Quijote de la Mancha, decía que: Cada uno es hijo de sus obras ,, sentencia que debería priorizarse, pues, mientras vivimos, son las acciones nuestra mejor presentación y las huellas que dejamos al fenecer. Desde mi perspectiva, las obras deben tener una característica particular: la vida debe ser en ellas la prioridad mayor. Las calles deterioradas no solo pueden acabar con un ser humano, sino también con un proyecto de vida y el desarrollo de la ciudad.
Adenda: el pasado 9 de diciembre se conmemoró el día internacional de la lucha contra la corrupción, una fecha que debiera ser un llamado de atención a los gobernantes, a quienes imparten justicia y, por qué no, a la ciudadanía misma.