Homenaje a Alfredo Gutiérrez
<p>Referirme a Alfredo de Jesús Gutiérrez Bitar, el rebelde del acordeón, no es nada difícil para quien esta nota escribe.</p>
Tengo sesenta años de edad y desde mis primeros pasos descalzos sobre la madre tierra, vengo escuchando musicalmente a Alfredo Gutiérrez, interpretando sus canciones y el acordeón, con una destreza infinita, solo reservadas para un genio, prodigio de la digitación, que le permitió alzarse tres veces con la corona de Rey Vallenato, (reservada para seres humanos meritorios, usualmente campesinos), que como gallo en cuerda, demostraron ante el honorable, que tenían viaje suficiente, para ser coronado Rey, en el Festival de la Leyenda Vallenata, en Valledupar, dejando sobre la lona, a entusiastas, curtidos y reconocidos acordeoneros, provenientes de las exóticas tierras de la provincia de Padilla y las Sabanas de Sucre, Cordoba y Bolívar, que han parido verdaderas leyendas de la música Vallenata y del caribe en general. Alfredo Gutiérrez, ajusto en abril de este año, 80 años de edad y 76 años de estar dando lidia de la buena, con el acordeón, pues la crítica vallenata, amigos y seguidores, sostienen que Alfredo Gutiérrez está manoseando el acordeón desde los 4 años de edad, cuando empezó a acariciar este instrumento, que ha inspirado su existencia gloriosa, en el mundo de la música Vallenata y demás creaciones folclóricas, para el deleite nacional e internacional, de varias generaciones.
Recuerdo a mi madre que hoy tiene 85 años de edad, que mientras pedaleaba su máquina de coser marca PHAF, haciendo pantalones y slaks para toda su clientela de San Andrés en el municipio de Tello (forma primaria de ayudar a mi padre para garantizar la yuca y el estudio de nuestro clan familiar), cantaba con sentimiento campesino, la canción Anhelos interpretada por Alfredo Gutiérrez. Era tal la concentración y el sentimiento con el que mi madre cantaba esa canción, que yo como buen hijo y en trance de niño a adolescente, creía que mi mamá, la cantaba a la perfección, creyéndola una soprano, formada en el Conservatorio Internacional de la Vereda la Batalla del Municipio de Baraya, de donde es oriunda. Solo el amor infinito por mi señora madre, me hacían creer semejante fantasía.
Alfredo Gutiérrez, es un artista integral, es musico, acordeonero, compositor, cantante y arreglista, virtudes que solo se concentran, en seres únicos y extraordinarios, que difícilmente vuelve a parir la tierra, pues su genialidad y locuras de asombro, están en la memoria nacional, en cientos o miles de espectáculos que Alfredo Gutiérrez nos ha brindado en tarima, a sus seguidores y admiradores. Sus movimientos corporales, su forma de tocar el acordeón, sus bríos, su voz y sus falsetes, lo hacen único, irrepetible e incomparable. La vida artística de Alfredo Gutiérrez está íntimamente ligada a los Corraleros de Majagual, agrupación musical integrada con músicos, cantantes y artistas de lujo, que hicieron causa común con Alfredo Gutiérrez, tales como Calixto Ochoa, Lizandro Meza, Cesar Castro, Aníbal Velásquez, Eliseo Herrera(el hombre de los trabalenguas), Chico Cervantes Julio Erazo, Julio Estrada (Fruco) , Lucho Campillo entre otros valores superiores que integraron y dieron gloria a esta emblemática agrupación de la música colombiana.
La gobernación del Cesar, rindió tributo y homenaje a este coloso del acordeón e icono de la música vallenata, convocando a toda la sociedad del Cesar para descubrir el monumento en cera que se descubrió en el Centro Cultural de la Música Vallenata, en la ciudad de los Santos Reyes.
Las autoridades del orden nacional, regional, local y organizaciones privadas encargadas de difundir y proteger el folclor vallenato, sus artistas, juglares y compositores, estaban en mora de rendirle el merecido homenaje a esta leyenda viva que es el responsable de la propalación de la música vallenata, a lo largo y ancho del territorio nacional.
No les falta razón a todas aquellas personas, conocedoras de la trascendencia, vida y obra de Alfredo Gutiérrez, en el folclor vallenato y la música colombiana, cuando expresan su reproche y censura, a la fundación festival de la leyenda vallenata, por su indiferencia y trato discriminatorio, sobre la humanidad de Alfredo Gutiérrez, quien no obstante tener las cualidades, los méritos, las condiciones artísticas y musicales para un merecido reconocimiento, hayan tomado el camino insensato y hostil, de ignorarlo y ningunearlo, excluyendo o evitando cualquier posibilidad de rendirle un homenaje, realizando en su nombre, una versión del Festival de la Leyenda Vallenata, indiferencia evidenciada por la muy cuestionable actitud de oídos sordos y ceguera profunda, ante el clamor de la gente propia y extraña, que pedimos un homenaje en vida y de esta naturaleza, a Alfredo Gutiérrez. Ese silencio, es simple y llanamente, pretender tapar el sol con las manos, pues la grandeza de Alfredo Gutiérrez, está en el corazón de varias generaciones de colombianos que reconocemos en él, a un auténtico patrimonio cultural y musical de la nación colombiana.
Nuestro reconocimiento a la gobernación del Cesar, por este loable homenaje y reconocimiento a Alfredo Gutiérrez.