Guillermo Buitrago y la música de diciembre

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Guillermo Buitrago y la música de diciembre

<p>Llego diciembre con su alegría, mes de parrandas y animación??.&nbsp,</p>

 

Quien no se inunda de emociones al evocar y escuchar semejante obra musical del mono González, interpretada en forma única e irreemplazable, por Lucy Figueroa. Varias generaciones de colombianos, hemos disfrutado con entusiasmo y alegría, canciones decembrinas inolvidables como Aquellos Diciembres (Miguel Velásquez) Arbolito de Navidad (José Barros), entre otras muchísimas más, que por su contenido parrandero, alborotan nuestras feromonas y nos inducen a bailar, tomar traguito y compartir socialmente con familiares y amigos. Para los que no les guste la parranda ni los traguitos en diciembre, les recomiendo Campanas de Navidad, una obra estelar y sobria de nuestro compositor insigne, Jorge Villamil Cordovez, alegórica a la celebración decembrina. 

 

Pero la tapa de la malteada, en diciembre de todos los años, corre por cuenta de Guillermo Buitrago, el Cienaguero mayor y verdadero rey de la música decembrina, a quien en la costa norte de Colombia, llamaban ?el Jilguero de la Sierra Nevada de Santa marta? y a nivel suramericano, ?el Gardel? de la música Colombiana. Su legado e influencia se desplazó hasta la Habana Cuba, en donde se quedaron esperándolo para que grabara canciones con la Sonora Matancera, pues con su tempranísima e inesperada muerte, se frustro ese proyecto y oportunidad sin igual para la música caribe colombiana. En Argentina también deseaban su presencia, en esas latitudes, también gustaban sus canciones y notas musicales, al punto de que, no en vano, el periplo de una gira de Julio Bovea y sus vallenatos, con Alberto Fernández, por el país Gaucho, termino con una estadía de más de una década, de la icónica agrupación de Bovea y sus Vallenatos, en las tierras de Maradona. 

 

Leer la historia de Guillermo Buitrago es realmente apasionante y ni que decir, cuando hemos tenido la oportunidad de escuchar sus historias, en voz de Juglares legendarios que lo conocieron y acompañaron en sus giras por la Provincia de Padilla (Magdalena, Cesar y la Guajira). 

 

Los Cienagueros, y de manera muy especial la familia Henríquez y toda su descendencia, todos a uno, definen con ahínco a Guillermo Buitrago, como el verdadero padre del Vallenato, discusión en la que no me quiero meter, para no divorciarme ni con los unos ni con los otros, pues en los dominios del Valle del Cacique Upar, sostienen otra cosa, desde tiempos inmemoriales y anteriores a la hazaña de Francisco el Hombre. 

 

En las tierras Cienagueras, sostienen con precisión y terquedad meridiana, que Guillermo Buitrago, fue quien dio a conocer el Vallenato primigenio interpretado en guitarras marcántes y punteras, por grandes músicos de las tierras bananeras y quien saco a la intemperie para darlos a conocer a nivel nacional e internacional, con la interpretación de sus obras, a las grandes figuras del folclor vallenato, dentro de las cuales destaco a Tobías Enrique Pumarejo, Emiliano Zuleta Baquero, Rafael Escalona, entre otros juglares que han hecho grande a nuestro insigne folclor y conquistaron el corazón de los colombianos rurales en las fiestas de los negritos malucos, como definían a los que iniciaron esta expresión musical, hasta vestirse con traje de Frac, e ingresar a las ciudades, en los grandes Clubes y escenarios del orden nacional e internacional, donde nunca jamás puede haber una gran rumba, sin una agrupación vallenata.

 

Nadie puede creer que un hombre que pasó por este mundo, tan solo 29 años, haya dejado en tan corto tiempo, semejante legado como el que nos dejó Guillermo Buitrago, a quien le debemos tantos años y décadas de felicidad y rumba en los diciembres de todos los tiempos. Mi señor padre que hoy, a los 90 años de edad, toca su carrasca (guacharaca) con un aguaje, concentración y pasión envidiables, se considera alumno aventajado de Guillermo Buitrago, y quien estas notas escribe, también le sigue sus pasos, aunque las muchachas de hoy no me acepten una invitación a bailar, porque creen que sólo sé bailar y cantar, la Víspera de Año Nuevo, el Ron de Vinola, la Capuchona, el Compae Heliodoro, la Araña Picúa, el Grito Vagabundo, el Huerfanito, la Hija de mi Comadre,  la Piña Madura y las mujeres a mí no me quieren. Mujeres, están muy equivocadas, porque yo bailo más que una mesa coja.  

 

Por hoy me despido, a pasar el guayabo de severa noche de rumba y vallenatos decembrinos, con la hembra que me llevo al altar. ¡Ya comencé! 

 

 

 

 

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