Gigante: del cacao y el café a una panela que merece ser protagonista
Hoy hablamos con orgullo del café. Nuestros productores han demostrado que en nuestras montañas se pueden producir cafés de alta calidad y que cada vez son más quienes están apostándole a crear sus propias marcas y a darle valor agregado a lo que nace en nuestras fincas.
Hablamos mucho de turismo, celebramos nuestro café y estamos recuperando con orgullo la tradición cacaotera que durante décadas identificó a nuestro municipio. Pero mientras miramos hacia esos sectores, hay otro que viene creciendo silenciosamente en nuestras veredas y que merece nuestra atención: la panela.
Cuando hablamos de Gigante, casi siempre pensamos en turismo. Hablamos de nuestros paisajes, y de todo aquello que podemos mostrarle al Huila y a Colombia. Y está bien. El turismo representa una oportunidad importante para nuestro municipio. Pero Gigante es mucho más que los lugares que podemos visitar. Gigante también es una tierra que produce.
Hoy hablamos con orgullo del café. Nuestros productores han demostrado que en nuestras montañas se pueden producir cafés de alta calidad y que cada vez son más quienes están apostándole a crear sus propias marcas y a darle valor agregado a lo que nace en nuestras fincas.
Pero antes del café hubo otro producto que marcó profundamente nuestra historia: el cacao.
Gigante fue históricamente un territorio cacaotero y por eso nuestro municipio ha llevado con orgullo el reconocimiento de Capital Cacaotera del Huila. Sin embargo, la construcción de la represa El Quimbo transformó para siempre buena parte de nuestro territorio. Miles de hectáreas productivas quedaron bajo el agua y con ellas desapareció una parte importante de aquella tradición agrícola que durante generaciones hizo parte de la identidad de Gigante.
La afectación no fue solamente económica y ambiental. En ese territorio también existía una riqueza arqueológica que permitió encontrar tumbas y vestigios de comunidades que habitaron esta región mucho antes de nosotros. El Quimbo dejó una huella profunda y también nos obligó a reconstruir parte de lo que habíamos perdido.
Pero Gigante volvió a sembrar.
Productores y empresarios han decidido recuperar el cacao, crear nuevas marcas, transformar el producto y demostrar que nuestra tradición cacaotera todavía tiene mucho por ofrecer. Incluso nuestro cacao ha logrado llegar a mercados internacionales. Eso demuestra que cuando nuestros productores encuentran oportunidades, pueden llevar el nombre de Gigante mucho más lejos.
Y precisamente por eso hoy quiero poner la mirada en un sector del que hablamos poco: nuestros paneleros.
Mientras fortalecemos el café, recuperamos el cacao y promocionamos el turismo, en nuestras veredas hay familias dedicadas a la producción de caña y a la transformación de la panela. Hoy Gigante cuenta con productores y marcas que están apostándole a mejorar la calidad y a darle mayor valor a este producto.
No tenemos que compararnos con otros municipios de reconocida tradición panelera. Tenemos que reconocer lo que tenemos en casa y preguntarnos qué podemos hacer para fortalecerlo.
Porque la panela no es solamente un producto del campo. Detrás de ella hay empleo, familias, conocimiento campesino y una actividad económica que puede convertirse en una verdadera oportunidad de desarrollo para Gigante.
Aquí las instituciones públicas tienen un papel fundamental. Necesitamos fortalecer la asistencia técnica, la asociatividad, la transformación, la comercialización y el acceso a nuevos mercados. No basta con producir; también tenemos que aprender a posicionar y vender lo que producimos.
Si hemos entendido que el café puede convertirse en una marca y que el cacao puede transformarse en chocolate y llegar a otros mercados, también debemos entender que nuestra panela puede hacer lo mismo.
Gigante tiene café, tiene cacao y tiene panela. Tiene tierras productivas, empresarios, campesinos y gente que todos los días trabaja para sacar adelante sus familias. Lo que necesitamos es unir ese talento con acompañamiento institucional y una visión que nos permita convertir nuestra producción agrícola en mayores oportunidades.
Durante mucho tiempo hemos concentrado buena parte de nuestra conversación en el turismo, y debemos seguir haciéndolo. Pero Gigante no puede ser contado solamente desde sus paisajes. También tenemos que hablar de nuestras fincas, de nuestros campesinos y de todo aquello que sale de nuestra tierra.
Hoy quiero que miremos hacia nuestros paneleros. Quizás durante mucho tiempo han trabajado sin recibir toda la atención que merece este sector, pero están demostrando que Gigante también puede producir una panela de calidad y que existe una oportunidad para llevarla más lejos.
Gigante tiene productos para mostrarle al Huila, a Colombia y al mundo.
Y entre ellos, hay uno del que tenemos que empezar a hablar mucho más:
nuestra panela.