Fleteo "de huevas"
En medio de una crisis severa para su movilidad personal, con origen en unas articulaciones deterioradas y en una diálisis recién practicada, Álvaro Madrigal, fue objeto de un curioso atraco nocturno en la acera sur de la Avenida La Toma, entre carreras sexta y quinta. Un fletero de unos 14 años de edad lo encuelló sorpresivamente tras aproximarse por su espalda y, acto seguido, le aplicó una llave para reducirlo; tal vez le había seguido los pasos por espacio de unos 50 metros, y no mostraba armas a la vista como para acuchillarlo, o para dispararle si se resistía al lance.
El señor Madrigal tan sólo portaba una sonda en un bolso guajiro y, al mismo tiempo, un maletín terciado al cuello mientras intentaba ganar la carrera quinta para tomar rumbo a su casa. Su trabajo habitual consiste en la reclamación y entrega de correspondencia durante todo el día, y aquello era lo único que cargaba en el maletín ejecutivo. Suspesados movimientos, paso entre paso, lo habían llevado de sur a norte por la carrera sexta hasta descender por La Toma hacia la quinta, sobre las siete de la noche. Recuerda que un sujeto en una motocicleta, con anterioridad, se le había acercado y le había ofrecido una cerveza, como si fuera un amigo, cosa que él se negó a aceptar por tratarse de un desconocido.
Era un hecho inusual la amabilidad del individuo mencionado. No era una cara conocida, además. Álvaro Madrigal se precia de conocer a mucha gente. Para él, el sujeto utiliza al jovencito para sus fines delictivos. Durante la repentina acción criminal el menor de edad lo encuelló y le dijo que entregara todo lo que portaba encima, mientras revisaba compulsivamente el bolso guajiro donde iba la sonda, sin aflojar la llave que aplicaba para someterlo. El joven fletero le advirtió que no se atreviera a gritar, una orden que no obedeció Madrigal, quien empezó a hablar duro, a los gritos, para ablandarlo y para llamar la atención de un celador del condominio que queda también a mitad de cuadra, al frente de los hechos en desarrollo a esa hora, quien salió de la portería mientras que el menor emprendía la fuga desconcertado.
Madrigal le había mostrado la sonda al atracador y le había dicho, con la voz en alto, que “si era que le iba a robar las huevas…” El señor Madrigal asegura que ya no es confiable caminar por ese sector céntrico como lo venía haciendo constantemente.
El señor Madrigal tan sólo portaba una sonda en un bolso guajiro y, al mismo tiempo, un maletín terciado al cuello mientras intentaba ganar la carrera quinta para tomar rumbo a su casa. Su trabajo habitual consiste en la reclamación y entrega de correspondencia durante todo el día, y aquello era lo único que cargaba en el maletín ejecutivo. Suspesados movimientos, paso entre paso, lo habían llevado de sur a norte por la carrera sexta hasta descender por La Toma hacia la quinta, sobre las siete de la noche. Recuerda que un sujeto en una motocicleta, con anterioridad, se le había acercado y le había ofrecido una cerveza, como si fuera un amigo, cosa que él se negó a aceptar por tratarse de un desconocido.
Era un hecho inusual la amabilidad del individuo mencionado. No era una cara conocida, además. Álvaro Madrigal se precia de conocer a mucha gente. Para él, el sujeto utiliza al jovencito para sus fines delictivos. Durante la repentina acción criminal el menor de edad lo encuelló y le dijo que entregara todo lo que portaba encima, mientras revisaba compulsivamente el bolso guajiro donde iba la sonda, sin aflojar la llave que aplicaba para someterlo. El joven fletero le advirtió que no se atreviera a gritar, una orden que no obedeció Madrigal, quien empezó a hablar duro, a los gritos, para ablandarlo y para llamar la atención de un celador del condominio que queda también a mitad de cuadra, al frente de los hechos en desarrollo a esa hora, quien salió de la portería mientras que el menor emprendía la fuga desconcertado.
Madrigal le había mostrado la sonda al atracador y le había dicho, con la voz en alto, que “si era que le iba a robar las huevas…” El señor Madrigal asegura que ya no es confiable caminar por ese sector céntrico como lo venía haciendo constantemente.