FICCI 64: UN DÍA DE CINE, ECOLOGÍA, MEMORIA Y CELEBRACIÓN
El Festival Internacional de Cine de Cartagena (FICCI 64) vivió una jornada vibrante donde el cine trascendió las pantallas para convertirse en diálogo, reflexión y fiesta. Desde masterclasses hasta proyecciones comunitarias, pasando por homenajes y debates sobre el futuro audiovisual, el festival reafirmó su papel como epicentro de la cultura cinematográfica en Latinoamérica.
Ecología, Imágenes y Transformación Social
La transecología tomó protagonismo con el conversatorio "Transecología de las Imágenes: Brigitte Baptiste en conversación con Laura Dávila", donde la reconocida bióloga exploró la intersección entre naturaleza, cultura y transformación social a través del audiovisual. Baptiste destacó cómo el cine puede ser una herramienta para repensar nuestra relación con el medio ambiente, en un diálogo que invitó a cuestionar los límites entre lo humano y lo ecológico.
Patrimonio, Memoria y Derechos Indígenas
La mañana comenzó con el conversatorio "Memoria y Retorno del Patrimonio Audiovisual a los Pueblos Indígenas", un espacio crucial para discutir cómo devolver las imágenes y voces grabadas en territorios indígenas, evitando el extractivismo audiovisual. El evento aportó insumos para la formulación de la Política Pública de Patrimonio Audiovisual de los Pueblos Indígenas (PACCPI), subrayando la importancia de la autoría y la representación auténtica.
Homenajes y Masterclasses: Larraín y Cardona en el Centro
El cineasta chileno Pablo Larraín, figura clave del cine latinoamericano contemporáneo, fue honrado con una masterclass tributo donde repasó su filmografía —desde Tony Manero (2008) hasta El Conde (2023)— y su habilidad para retratar figuras históricas con mirada crítica. Mientras tanto, el actor Manolo Cardona, próximo galardonado con el Premio a la Trayectoria Internacional en los Premios India Catalina, recibió un cálido homenaje por su impacto en la industria.
Infancias, Juventudes y Narrativas Pertinentes
La infancia tuvo su espacio en "La Vegetación de la Siesta", un panel que analizó cómo el cine representa a niños y niñas, evitando estereotipos y dando voz a sus experiencias. Por su parte, "Narrativas Pertinentes de y para los Jóvenes en Latinoamérica" reunió a creadores para debatir cómo las historias juveniles pueden reflejar realidades auténticas y desafiar las narrativas hegemónicas.
Cine Colombiano y Dirección de Actores
La tarde cerró con la presentación del Cuaderno de Cine Colombiano No. 34, dedicado a la dirección de actores en el cine nacional. En un conversatorio acompañado de profesionales del sector, se exploraron los desafíos de guiar interpretaciones, ya sea con actores formados o no profesionales, y cómo estas dinámicas moldean el resultado final en pantalla.
Archivo y Memoria Urbana: Cartagena en Super 8
El valor del archivo fílmico brilló en "Pensar Cartagena: Imágenes de Archivo del Mercado Público", donde se proyectaron registros en Super 8 de 1978 que documentan el traslado del Mercado Público a Bazurto. Este material, parte del Archivo Fílmico Hernández, sirvió para reflexionar sobre la transformación urbana y la memoria visual de la ciudad.
Noche de Tributos: Celebrando a los Grandes
La fiesta llegó con #NocheDeTributos, organizada por MadLove & Fénix Beach Cartagena, un evento exclusivo para acreditados que rindió homenaje a Ángela Molina, Pablo Larraín, Margarita Rosa de Francisco y Manolo Cardona. Con lanchas disponibles desde el Muelle de la Bodeguita, los asistentes disfrutaron de una velada de música, reconocimientos y baile bajo las estrellas.
El Cine como Experiencia Colectiva
Desde el Taller del Chucho —donde Angélica Lares compartió los retos de producir animación en Latinoamérica— hasta el panel sobre inteligencia artificial y educación creativa, el FICCI 64 demostró que el cine es un arte vivo, en constante diálogo con la tecnología, la sociedad y el territorio. Proyecciones como Olivia y las nubes en el barrio Nuevo Paraíso reafirmaron que el cine también es comunidad.
Con cada conversatorio, proyección y celebración, el FICCI 64 tejió una red de ideas que confirman: el cine no solo se ve, se vive.