EPS: mentirosas impenitentes
Destapó en la última semana de Octubre, con todos los fundamentos de la máxima agencia fiscal del país, -la Contraloría General de la República-, los engañosos argumentos de las EPS mayoritarias en el sentido de ir a la quiebra inminente por las reformas del presidente Petro.
Es una mentira que representa decenas de billones de pesos de gastos sin control público, a favor de las mafias político-empresariales, en caso de mantenerse su uso sin la intervención técnica del gobierno nacional, incluso en sentido coercitivo y punible. Los descubrimientos de la nueva administración del Estado son escabrosos en relación con el producto interno bruto y con el derroche impuesto contra las finanzas de la protección social en salud, en las últimas décadas. Lo peor es que muchos connacionales todavía creen en las afirmaciones falaces de los gremios involucrados en tamaño desfalco, sin consultar la verdad o manipulados políticamente por quienes han detentado el poder y extendido sus tentáculos en las puertas giratorias entre lo público y lo privado, muchas veces como castas y estirpes emparentadas entre sí. El hueco en el presupuesto general de la Nación es estrambótico, mientras que el dinero apropiado sinuosamente se vuelve humo sin que, al menos, se produzca una reinversión paralela de los montos billonarios, en dirección al desarrollo colectivo, dentro del propio país que saquean, que sería lo esperado. En una entrevista nocturna de Yamid Amat, en CMI televisión, el Contralor General, Carlos Mario Zuluaga Pardo, dijo que los balances de esas entidades presentan superávit por donde se les mire, lo que de plano descalifica la campaña de desprestigio que han emprendido los empresarios privados, con su prensa de bolsillo, contra las reformas al sistema de salud. En el denominado plan básico tienen una tronera por donde circula plata por bultos, pues no se cumple legalmente con la destinación estipulada en la ley. De allí sale la inversión en bienes suntuarios y demás perlas del sector, que no tienen nada que ver con los pacientes ni con las formas de prevención sanitaria vigentes, aunque la Contraloría tiene ahora, de suyo, el ojo abierto frente a los juicios de responsabilidad fiscal derivados del despelote institucional. Debe, por su parte, la comunidad manifestarse contra las mentiras de los gremios y de los voceros de los sectores cuando estos tratan de defender privilegios clasistas y de elite, al mismo tiempo que incuban nuevos factores de violencia por su terquedad y obstinación en el statu quo que los llevó al control del país mediante sutiles formas esclavistas.