En defensa del Ocio
El departamento del Huila se encuentra en medio de una nueva controversia por la elección de la agrupación artística encargada de la presentación oficial del Festival del Bambuco en San Juan y San Pedro
El paisa es emprendedor, en palabras coloquiales es echado para adelante y no se le arruga a nada ,. Además, tiene espíritu de colonizador y viaja por el país o por el mundo con el objetivo de conseguir riqueza. Desde niños interiorizamos que la pereza es la madre de todos los vicios y nos incorporamos desde temprana edad a la vida productiva aprendiendo los quehaceres de los negocios familiares. Así, la lectura, la música, la danza, el teatro, el deporte, dedicarse al goce o a la risa, detenerse a pensar hellip, son asuntos menospreciados culturalmente y relacionados con perder el tiempo. La sociedad antioqueña está sostenida en ideales liberales en lo económico y al mismo tiempo tiene un arraigo en la tradición conservadora que pone en el centro la familia, la religión y el Estado como sinónimo de orden. Esto favorece discursos y prácticas centrados en el fortalecimiento de la esfera privada en la que la familia es el núcleo de la sociedad y las relaciones públicas se tejen en torno a los intereses económicos.
Bajo el relato único de un país subdesarrollado debido a la agreste geografía, a las guerras y a los malos gobiernos los colombianos hemos deseado la modernización y la productividad. En este panorama, la cultura paisa se ha enfrentado al atraso del país para convertirse en un modelo de progreso que inspira al resto de los colombianos. Es el reflejo del hombre moderno occidental que busca la productividad de manera incansable, que invierte los mejores años de su vida en los negocios con el fin de alcanzar la riqueza. Negocio quiere decir la negación del ocio, porque no es posible una carrera incansable hacia el progreso con vidas dedicadas al goce, al pensamiento, a la acción desinteresada.
En el presente la negación del ocio es avasallante. El consumismo, las redes sociales y el emprendimiento como estilo de vida nos han sumergido en el espíritu del progreso y la autoexplotación convenciéndonos de la necesidad de ser nuestros propios jefes y buscar incasablemente el capital para complacer nuestros deseos , (que en realidad son los deseos que fabrican los algoritmos cuando permitimos que toda nuestra información privada sea estudiada para que el marketing sepa qué vendernos). Hay una suerte de activismo que nos lleva a promover ritmos de vida con disponibilidad 24 horas al día los 7 días de la semana para alcanzar el éxito. La utilidad permea la cotidianidad, hay una necesidad de estar hablando, de ver las redes sociales, de no sentir tedio. Es un ritmo frenético que nos lleva a estar en alerta constantemente, a ser una sociedad enferma de ansiedad.
En el ocio no hay utilidad, ni eficiencia, ni eficacia. El ocio nos abre la posibilidad de vivir, de habitar el planeta y de estar con los otros. El ocio nos permite ser dueños de nuestro tiempo. Si nos fijamos en la naturaleza, los demás animales viven la mayor parte de sus vidas ociosamente, laboran lo necesario para sobrevivir, pero no están contaminados de la racionalidad utilitarista. También los pueblos originarios que sobreviven a la globalización nos muestran que son dueños de su tiempo, por los cual pueden cuidarse a sí mismos y a la comunidad. Las mejores obras maestras de la historia han sido creadas gracias a personas que han dedicado su tiempo a las artes, al pensamiento, a la imaginación y a la contemplación.
Alexandra Uribe Sánchez, investigadora del grupo Estudios Políticos.