El secreto del payaso lo sabe todo el circo
En el circo, los payasos aparentan alegría, pero bajo la carpa todos conocen sus problemas y secretos. Ironía, lo que alguien cree ocultar, en realidad es un secreto a voces.
En política ocurre lo mismo. El gobernante que intenta disimular sus negociados o su doble discurso actúa como ese payaso convencido de que nadie lo ha descubierto. Pero el circo —los ciudadanos— ya lo saben.
El “secreto del payaso” puede ser una promesa incumplida presentada como logro, un escándalo barrido bajo la alfombra o una incapacidad evidente disfrazada con discursos grandilocuentes. El problema no es el secreto, sino la absurda convicción de que los demás no lo notan.
Cada decreto cuestionable, cada evasión de responsabilidad, cada contradicción deja huella. Los ciudadanos viven esa realidad: ven los baches sin reparar, huelen la corrupción en las licitaciones, escuchan el tono falso de las excusas. El gobernante, aislado en su palacio, es el último en enterarse de que su secreto ya no existe.
El payaso cree controlar la información, pero el circo controla la percepción. Y en política, la percepción organizada es más poderosa que cualquier secreto mal guardado. Afirma que trabaja, pero nunca está en su despacho; dice que la economía va bien, mientras las familias cuentan monedas; promete transparencia, pero sus contratistas son siempre los mismos amigos. El secreto del payaso no engaña a nadie fuera de su camerino. En la plaza pública —como en la carpa del circo— la verdad siempre termina por asomarse.
Algunos gobernantes creen tener el truco mejor guardado… hasta que el público aplaude su caída. Prometen acueductos y entregan baldes con la palabra “solidaridad”, mientras se bañan en piscinas de hotel. Prometen trenes elevados y solo ofrecen montañas rusas de promesas. Prometen universidades y becas, pero reducen presupuestos y no construyen aulas.
En salud, el panorama es aún más cruel: hospitales endeudados, clínicas cerradas, cirugías aplazadas y trabajadores despedidos. El caso del hospital de La Plata es emblemático: en tres años la deuda pasó de $25.000 millones a más de $70.000 millones, mientras el payaso exige sonrisas ante la crisis.
Lo más irónico: el payaso se enoja cuando el circo se ríe.
Pero el circo, querido payaso, no solo conoce tu secreto. También sabe el final del acto: tarde o temprano, el público se cansa de las mismas mentiras y se va a otro espectáculo. El verdadero secreto que debería preocuparte no es el que intentas ocultar, sino el que todos repiten en voz alta:
“Este payaso ya no hace reír.”
NOTA. Germán Vargas Lleras fue un hombre marcado por la política y la adversidad. Figura clave del Estado, transformó instituciones y dejó huella en la vida pública.
Sobrevivió a dos atentados que reforzaron su imagen de firmeza. Durante una década enfrentó la enfermedad sin abandonar del todo su liderazgo.
Será recordado como un estadista que resistió la violencia y la enfermedad, manteniendo su compromiso con Colombia hasta el final. Su vida es testimonio de la dureza de la política y de la capacidad de sobreponerse a los golpes más severos.