El sancocho de la cultura

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El sancocho de la cultura

El periodista que sobreviva al actual salpicón de la cultura, con su método cibernauta incorporado, será como un nuevo redactor-escribidor de los periódicos, también órganos supervivientes del vacío de los conceptos, de la levedad del conocimiento. 



Es una sentencia de los teóricos del periodismo cultural en Europa, que ya vivieron en carne propia lo que apenas comenzamos a vivir en Colombia.



Muchos datos originados en la península ibérica, recuerdan que la difusión técnica de la cultura comenzó hacia 1920, y esos análisis coyunturales hoy ajustan cerca de 40 años de vida útil para las escuelas de periodismo, pero parecen recién escritos, a la luz de un juicio de valores sobre su permanencia, sobre su vigencia.



Será este periodista, entonces, un intermediario, un reescritor, un escritor fantasma frente a la industria editorial que tira miles y miles de ejemplares. Lo más parecido al hombre tecnológico que sabe todo de todo, aunque profundamente superficial. Esta clase de redactor se hará irreemplazable.



En consecuencia, preferiblemente, deberá tener una visión amplia e integradora de los conocimientos, que le permita comprender y hacer accesibles al lector medio los temas más complicados, afirma el comunicador español José Luis Abellán, experto en Cultura.



Por su parte, Abraham Moles, introductor de la fórmula sociodinámica de la cultura, dice que ya no parece fundamentalmente necesario definir los términos que se utilizan, para estar en condiciones de emitir, a propósito de ellos, juicios correctos, es decir de dar lugar a operaciones coherentes hellip,Hoy el hombre amuebla su cerebro con carteles callejeros, palabras oídas por radio, imágenes vistas por televisión, películas, periódicos leídos en el bus, conversaciones con los compañeros de trabajo:



lo que aprendió en la escuela es apenas una vaga niebla de nociones muertas , (Bridgman).



El periodismo tiene que ser rehabilitado como creación cultural válida para el hombre, impotente entre una inmensa acumulación de hechos de los que evidentemente está informado, pero de los que desconoce sus motores o principios, sus datos decisivos y su sentido último , (Carlos Luis Alvarez, periodista ibérico).



La era tecnológica ha invalidado el conocimiento aristotélico tradicional, que ordenaba el mundo en categorías definidas y subordinadas entre sí.



Hoy descubrimos el mundo al azar y por un proceso de ensayo y error, según las vicisitudes de nuestra propia historia. La cultura de nuestro tiempo es desordenada, aleatoria, fragmentada hellip,el periódico es uno de los canales de difusión de esta cultura en mosaico, y es en sí mismo un claro exponente de cultura en mosaico, dice entre líneas Iván Tubau, periodista y doctor en Filosofía y Letras español ( Teoría y Práctica del Periodismo Cultural, editorial ATE ).



Por eso estos creadores de ideas nos permiten decir a nuestros lectores-receptores que la cultura es un sancocho, un salpicón, un tutifruti y una mixtura que dejan muy poco en el afrecho del fondo de la vasija, a la vez que el periodismo escrito sigue ahí hellip,




























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