El reto del 29

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El reto del 29

Estamos a escasos 35 días de elecciones y debemos elegir como alcalde, a la persona que será el responsable de enderezar el rumbo crítico de deterioro generalizado que vive nuestra ciudad, o seguir por la ruta crítica del despeñadero, gracias a los desaciertos y despropósitos de una administración oscura.



Nuestro análisis, se reduce a dos puntos de referencia, que finalmente son los determinadores de la operación rescate o la operación suicidio, que nos permita elegir entre la alternativa inaplazable de recuperar una ciudad en caos, o la alternativa simplista de seguir en la misma actitud pasiva, del dejar hacer y dejar pasar, que no permite salir del estado de postración en que nos encontramos, como ciudad y sociedad que la habitamos. Se trata de decidirnos a elegir entre la experiencia, o la inexperiencia.





Neiva requiere un gerente público que llegue a trabajar de inmediato, con bríos, con independencia y capacidad de gestión ante el gobierno central. Ello solo se logra con una persona de trayectoria y experiencia probadas, pues a esta altura de la crisis, no podemos darnos el lujo de elegir a un ciudadano sin ninguna experiencia en el manejo de la cosa pública, que se gaste el primer año de gobierno, en aprender el oficio encomendado, para luego si empezar a desarrollar su gestión de gobierno. De esos fiascos está vestido el país. Los invito a pegarse una charla con Iván Duque Márquez, el presidente que llego a regir nuestros destinos, con el cuento de ser una figura joven y fresca, de cuya gestión no queremos acordarnos. La experiencia, es requisito sine qua non, para un buen gobierno. No nos llamemos a engaños.







Se requiere una persona que conozca la ciudad, que esté en sintonía con los grandes requerimientos sociales, que conozca a plenitud el inventario de obras nuevas que la ciudad necesita y que esté dispuesto a concluir las obras que están en curso. De mi parte reclamo con carácter urgente, un plan de choque para la ejecución de obras nuevas de infraestructura vial, que le permita a la ciudad superar el caos por falta de vías arterias y pasar de ser un pueblo grande, a una verdadera ciudad.





En un escenario de confrontación entre la experiencia y la inexperiencia, me es obligante referirme a las dos candidaturas que están con opción real de triunfo en disputa electoral, haciendo una revisión respetuosa, sin caer en la descalificación hostil, que afecte el perfil de nuestra opinión. Veamos:





El candidato German Casagua Bonilla, es un muchacho joven, que desde hace años ha venido haciendo un ejercicio político en nuestra ciudad, que le ha permitido convertirse en una figura visible en la ciudad, por su exposición mediática en 8 años de contiendas electorales, vendiéndose como una figura joven y opositora del gobierno actual, pero sin que pueda presentar un balance positivo ante la opinión pública. Casagua, a pesar de ser una figura joven de la política local, está vestido de viejo y su forma de hacer la política, en nada corresponden con el momento histórico y el deseo de cambio que nos condujo a elegir un gobierno de izquierda. Este muchacho, llega secuestrado por sus financiadores de las dos campañas a la alcaldía, y es de esperarse que estén como chulos, esperando que el doctor Casagua les entregue los contratos y los cheques de la gratitud.





Casagua está acompañado de la peor polilla de que se tenga recuerdo: Exalcaldes y dirigentes, que han saqueado con voracidad las arcas del municipio. El que no está condenado, esta judicializado o está huyendo de la justicia que los persigue, para que paguen por las fechorías cometidas en la oportunidad que la democracia les brindo para ser alcaldes de nuestra ciudad.





Casagua no tiene experiencia y aunque es preparado y tiene estudios universitarios, ello no es prenda de garantía, pues el resultado de una buena gestión, está íntimamente ligada a la experiencia probada, más que a los mismos estudios o la preparación.





A Casagua no solo se le debe atacar por lo que ha hecho o lo que le endilga el rumor ciudadano a algún miembro de su familia como su papá, o por el acompañamiento nocivo que los exalcaldes Pedro Suarez, Cielo González y Héctor Aníbal Ramírez, le están brindando. Se le ataca por ser una persona que no tiene la experiencia que se necesita para superar la crisis que dejará el actual alcalde. Por su recorrido político y su manera de hacer política, es fácil concluir que será más de lo mismo y deja mucho que desear. Su paso por el concejo fue gris y la cereza al pastel se la puso él mismo, votando el acuerdo abusivo e ilegal de cobro del impuesto predial a los Neivanos, que acaba de tumbar el Consejo de Estado, como concejal no se destacó por nada que merezca la pena. No confrontó con argumentos de altura, no convocó a la opinión, apareció como un politiquero más, haciéndole oposición a uno similar. Su programa es desconocido por las mismas razones que se advierten.





El candidato Héctor Javier Osorio Botello, aunque es señalado de pertenecer al viejo país, es un hombre estudioso, profesional con amplia experiencia administrativa e inigualable capacidad de trabajo y gestión, que ante tanto desmangorree administrativo, la opinión neivana, le viene reconociendo decididamente, su amplio portafolio de realizaciones que dejó a su paso por la alcaldía de Neiva. Fue ejecutor de grandes obras del sector educativo, la salud, la infraestructura vial de la ciudad y un gran determinador para concluir las obras inconclusas de sus antecesores.





Nos toca decidirnos: ,O votamos por un zorro conocido, experimentado en la gestión y ejecución de obras de positivo impacto para la ciudad, o votamos por un inexperto joven de vestimenta almidonada por conocer? Dicho de otra manera: ,a nuestra ciudad le conviene un hombre maduro, experimentado y con muchas horas de vuelo, o le conviene un amateur sin ninguna experiencia en la gerencia pública?


























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