El poder de la protesta ciudadana

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El poder de la protesta ciudadana

Los implicados vendrían amenazando con agredir a las víctimas quienes habitaban una vivienda ubicada en el asentamiento Islas del Sol en Campoalegre Huila



Muchos de los movimientos de protesta que hemos visto este año fueron catalizados por eventos únicos: momentos que encendieron agravios y preocupaciones de años atrás, ejemplos hay muchos, muertes y abusos graves que crearon una chispa, tales chispas provocaron oleadas de apoyo repentinas e intensas, a veces también puede significar que las protestas resultantes están desorganizadas, repiten errores anteriores y comunican sus reclamos de manera equivocada.



Los manifestantes a menudo son pintados como disruptores, terroristas y con molestia, sin embargo, las manifestaciones y la acción directa han sido una forma vital de participación política: el derecho de los ciudadanos a estar de pie contra el populismo, la desigualdad y la falta de oportunidades.



Frente a la crisis social, económica, sanitaria y ambiental del país, combinado con el pánico y la incertidumbre, muchas protestas encontraron sus voces exigiendo el cambio necesario para que los grupos marginados sobrevivieran. Más allá del llamado a que encontremos nuestra humanidad, estos ejemplos demuestran que las protestas siguen siendo, y quizás cada vez más, un método de participación política crucial.



La protesta siempre debe verse como una vía legítima hacia el cambio y la pertinencia de las políticas públicas y, por lo tanto, debe organizarse y consolidarse para hacer que la política refleje más los deseos, necesidades y demandas de las sociedades.



Para que una protesta sea poderosa, debe comunicar claramente por qué se está protestando y qué cambios desea. El camino para lograr un cambio sostenible siempre es largo para los manifestantes, pero a través de los mecanismos de diálogo, puede institucionalizarse canales para expresar sus quejas a los que están en el poder y aumentar la probabilidad de éxito.



Una protesta solo puede generar un cambio político valioso, cuando está bien planificada, enfocada y las exigencias son claras. Los manifestantes deben expresar su disgusto y presentar su inconformismo de manera constructiva como una sola voz. Los líderes proactivos deben involucrar a todos los manifestantes en un diálogo y encontrar puntos comunes para satisfacer sus necesidades. De esta manera, una protesta puede reflejar la opinión del público en general sobre una política determinada.



La participación política es parte integral de la democracia, la educación sobre el compromiso cívico y político es esencial para crear ciudadanos que comprendan cómo participar críticamente en una sociedad que debe ser democrática.



Es indudable que amplios sectores del Congreso consideran que su obligación es con el ejecutivo y no con los ciudadanos. La única forma de resolver los problemas sociales que hay en Colombia, o en cualquier parte del mundo, es a través de la movilización pacífica de las y los ciudadanos. Es fundamental que se tenga una sincera apertura política hacia el diálogo y la concertación, lo cual implica reconocer la democracia verdaderamente inclusiva, las políticas laborales decentes y dignas, se construyen desde los territorios y con la participación de los diferentes movimientos sociales.












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