El paro nacional consolida su poder transformador de Colombia
Pasada de tragos Yina Calderón presentó su nueva guarachaYina Calderón recibió críticas en redes sociales por grabarse borracha para presentar el lanzamiento de su nueva canción
Para completar el desastre político, la vicepresidenta Marta Lucia Ramírez renuncia, no solo a su cargo para asumir la Cancillería, sino a su candidatura presidencial. Un hecho que cambia el tablero de juego con miras a los comicios del 2022.
Pero también el paro nacional, ha logrado legitimar el valor, el derecho y la necesidad de la protesta social. Con una característica singular, el empoderamiento de los jóvenes y los indígenas, símbolos de esta larga gesta de los colombianos.
Las renuncias
La hasta ayer, mejor posicionada candidata presidencial, Marta Lucía Ramírez, deja la vicepresidencia para asumir la Cancillería, en reemplazo de Claudia Blum, quien también renunció tras pocos meses y una pobre gestión, solo visible por los desaciertos de sus declaraciones públicas.
Alberto Carrasquilla, autor y agente de la reforma tributaria que colmó la paciencia de los colombianos, también se fue con su segundo Juan Alberto Londoño, del ministerio de Hacienda.
El actual ministro de la Defensa Diego Molano Aponte está en la cuerda floja por la actuación de la Fuerza Pública en la represión brutal de las protestas y su presunta responsabilidad en el bombardeo que costó la vida de varios menores reclutados por la fuerza en la guerrilla disidente.
Ramírez es la tercera persona encargada de la cartera de Relaciones Exteriores, después del fallecido Carlos Holmes Trujillo y de Claudia Blum.
Las misiones que Duque encomendó a Ramírez son fortalecer relaciones bilaterales y representar el país en espacios multilaterales para reafirmar el talante democrático del país y la convicción de ser un país respetuoso de los derechos humanos ,.
También le pidió sacar adelante la política migratoria y liderar la participación de Colombia en la OCDE, la OTAN, la OEA y Naciones Unidas, las principales instancias multilaterales en las que el país tiene participación.
Difícil agenda, para un gobierno que va de salida, tareas que en tres largos años, no lograron sus antecesores, y ahora con una abrumadora opinión pública en contra y una comunidad internacional prevenida.