El Huila en el Congreso: Entre maquinarias y polarización
Los resultados de las elecciones al Congreso de 2026 dejan para el Huila una única representación en el Senado, aunque por un margen estrecho, y muestran una recomposición parcial en la Cámara. Sin embargo, aunque hay hechos positivos, el panorama general no resulta muy alentador.
En el Senado, un tradicional de la política regional y expresidente del Congreso, Hernán Andrade, quedó en el puesto 17 de la lista del Partido Conservador, lejos de alcanzar curul, pues esa colectividad obtuvo 10 escaños. Más contundente aún es el caso del exalcalde de Neiva Gorky Muñoz: la lista en la que participó, la del exsenador petrista Roy Barreras, no superó el umbral y él terminó en el puesto 21, con poco más de tres mil votos, de los cuales apenas 2.315 fueron en Neiva. En otras palabras, Gorky obtuvo, tanto en la ciudad que gobernó como en todo el país, una votación más propia de un concejo municipal que de una elección nacional al Senado. Sus numerosos escándalos de corrupción y procesos judiciales en su contra lo tienen más cerca de pisar un centro penitenciario que del recinto de una corporación pública de elección popular.
En contraste, María Lucía Villalba logró la única curul huilense al ubicarse quinta en la lista de la coalición Ahora Colombia (conformada por MIRA, Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso). Con el aval del Nuevo Liberalismo, alcanzó casi sesenta mil votos, aunque su elección fue estrecha, pese al respaldo de maquinarias, especialmente en el Huila. El médico influenciador Rawdy Reales obtuvo alrededor de cincuenta y cinco mil votos, cerca de disputarle la curul.
Sea cual sea el rol de la electa senadora frente al nuevo gobierno nacional (en caso de un gobierno de Paloma, será seguramente bancada de gobierno y, en caso de que sea otro el candidato ganador, probablemente será bancada independiente), ella tiene el reto de superar la maquinaria política que la ayudó a elegirse (en muchos casos con prácticas tradicionales cuestionables) y lograr un voto de opinión que realmente la proyecte a futuro en el escenario nacional, sin olvidar, en todo caso, la defensa de los intereses regionales, que han estado descuidados por la dirigencia que hemos tenido recientemente en el Congreso. En ese sentido, la nueva senadora de Dignidad y Compromiso, Jennifer Pedraza, electa en la misma lista de coalición, es un buen ejemplo de una congresista de opinión.
En la Cámara por el Huila, el Partido Liberal, movido por una fuerte maquinaria política, lideró la votación y obtuvo dos curules: Flora Perdomo Andrade y Mireya Bravo. Esta última superó por estrecho margen al exalcalde laboyano Franky Vega. Las representantes liberales probablemente se acomodarán ante el nuevo gobierno nacional, sea o no petrista. Por lo menos en lo que respecta a la representante Perdomo, es de esperar más de lo mismo que ya hemos visto. En cuanto al actual representante Julio César Triana, mantuvo la curul de Cambio Radical, partido que, a pesar de no gozar de la «mermelada» petrista, conserva en el Huila una maquinaria política importante. De él también seguramente veremos continuidad en su actuar: oposición si Cepeda llega a ganar y, en caso de que gane alguno de los candidatos de la derecha, Paloma o Abelardo, seguramente será bancada de gobierno.
El Pacto Histórico, por su parte, logró conservar su curul en la Cámara, pero esta vez con Lourdes Mateus, quien, dados sus antecedentes de control político en Neiva y ante una probable derrota del candidato petrista en segunda vuelta, seguramente desempeñará una destacada labor de control político frente al nuevo gobierno nacional. De no ser ese el caso y resultar elegido Cepeda, tendrá que cargar con el lastre de los muy posibles fracasos de la continuidad del gobierno petrista.
Finalicemos entonces señalando que los resultados del Congreso para el Huila muestran que, si bien se generan algunos recambios en las personas, las maquinarias políticas siguen siendo fuertes y el voto de opinión se encuentra, infortunadamente, mayormente polarizado. Esto último fue lo que facilitó que el Pacto lograra conservar su curul y casi obtener la segunda, y que el Centro Democrático estuviera cerca de alcanzar una. Y es precisamente esta polarización, sumada a la fuerza de las maquinarias políticas, la que dificulta el crecimiento de nuevos liderazgos y estructuras políticas que puedan ofrecerle a la región y al país cambios reales.
En el Senado, un tradicional de la política regional y expresidente del Congreso, Hernán Andrade, quedó en el puesto 17 de la lista del Partido Conservador, lejos de alcanzar curul, pues esa colectividad obtuvo 10 escaños. Más contundente aún es el caso del exalcalde de Neiva Gorky Muñoz: la lista en la que participó, la del exsenador petrista Roy Barreras, no superó el umbral y él terminó en el puesto 21, con poco más de tres mil votos, de los cuales apenas 2.315 fueron en Neiva. En otras palabras, Gorky obtuvo, tanto en la ciudad que gobernó como en todo el país, una votación más propia de un concejo municipal que de una elección nacional al Senado. Sus numerosos escándalos de corrupción y procesos judiciales en su contra lo tienen más cerca de pisar un centro penitenciario que del recinto de una corporación pública de elección popular.
En contraste, María Lucía Villalba logró la única curul huilense al ubicarse quinta en la lista de la coalición Ahora Colombia (conformada por MIRA, Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso). Con el aval del Nuevo Liberalismo, alcanzó casi sesenta mil votos, aunque su elección fue estrecha, pese al respaldo de maquinarias, especialmente en el Huila. El médico influenciador Rawdy Reales obtuvo alrededor de cincuenta y cinco mil votos, cerca de disputarle la curul.
Sea cual sea el rol de la electa senadora frente al nuevo gobierno nacional (en caso de un gobierno de Paloma, será seguramente bancada de gobierno y, en caso de que sea otro el candidato ganador, probablemente será bancada independiente), ella tiene el reto de superar la maquinaria política que la ayudó a elegirse (en muchos casos con prácticas tradicionales cuestionables) y lograr un voto de opinión que realmente la proyecte a futuro en el escenario nacional, sin olvidar, en todo caso, la defensa de los intereses regionales, que han estado descuidados por la dirigencia que hemos tenido recientemente en el Congreso. En ese sentido, la nueva senadora de Dignidad y Compromiso, Jennifer Pedraza, electa en la misma lista de coalición, es un buen ejemplo de una congresista de opinión.
En la Cámara por el Huila, el Partido Liberal, movido por una fuerte maquinaria política, lideró la votación y obtuvo dos curules: Flora Perdomo Andrade y Mireya Bravo. Esta última superó por estrecho margen al exalcalde laboyano Franky Vega. Las representantes liberales probablemente se acomodarán ante el nuevo gobierno nacional, sea o no petrista. Por lo menos en lo que respecta a la representante Perdomo, es de esperar más de lo mismo que ya hemos visto. En cuanto al actual representante Julio César Triana, mantuvo la curul de Cambio Radical, partido que, a pesar de no gozar de la «mermelada» petrista, conserva en el Huila una maquinaria política importante. De él también seguramente veremos continuidad en su actuar: oposición si Cepeda llega a ganar y, en caso de que gane alguno de los candidatos de la derecha, Paloma o Abelardo, seguramente será bancada de gobierno.
El Pacto Histórico, por su parte, logró conservar su curul en la Cámara, pero esta vez con Lourdes Mateus, quien, dados sus antecedentes de control político en Neiva y ante una probable derrota del candidato petrista en segunda vuelta, seguramente desempeñará una destacada labor de control político frente al nuevo gobierno nacional. De no ser ese el caso y resultar elegido Cepeda, tendrá que cargar con el lastre de los muy posibles fracasos de la continuidad del gobierno petrista.
Finalicemos entonces señalando que los resultados del Congreso para el Huila muestran que, si bien se generan algunos recambios en las personas, las maquinarias políticas siguen siendo fuertes y el voto de opinión se encuentra, infortunadamente, mayormente polarizado. Esto último fue lo que facilitó que el Pacto lograra conservar su curul y casi obtener la segunda, y que el Centro Democrático estuviera cerca de alcanzar una. Y es precisamente esta polarización, sumada a la fuerza de las maquinarias políticas, la que dificulta el crecimiento de nuevos liderazgos y estructuras políticas que puedan ofrecerle a la región y al país cambios reales.