¿El estadio de Olave: oportunidad o riesgo para la ciudad? (primera parte)

Ricardo Perdomo Pinzon

¿El estadio de Olave: oportunidad o riesgo para la ciudad?  (primera parte)
Hay ocasiones en que la ligereza de la comunidad, para apoyar o rechazar iniciativas, oportunidades, proyectos u obras de desarrollo regional, sin ningún análisis y estudios serios y especializados, sobre la conveniencia de las mismas; nos conducen en algunos casos, a oponernos a iniciativas que podrían ser una verdadera y única oportunidad, de ver convertida en realidad, proyectos y obras de gran impacto para el progreso de una ciudad; o por el contrario, en explicable estado de necesidad nacido de carencias y frustraciones, nos dejamos seducir por cantos de sirena, que a la postre y después de que todo esté consumado, por lo que pudo haber sido y no fue; nos pone a llorar sobre las ruinas y la desgracia. Esa es una de las características muy propias de nuestra estirpe, en donde es muy común, pontificar de manera radical, rasgarnos las vestiduras, matar y comer del muerto, sobre asuntos que no conocemos; y que en medio de la euforia o ira del momento, nos conducen a tomar decisiones que después nos inundan de arrepentimientos y condenan a vivir cien años de soledad y atraso.

 

Debo destacar el arrojo del señor Felipe Olave Blackburn, para atreverse a recetarle a Neiva, con cargo a su propia chequera, una idea maravillosa, que comienza con la construcción de un nuevo estadio, vías, puentes, urbanismos y demás valores agregados de su ambicioso proyecto, para que nuestra ciudad encuentre la ruta del progreso, que nos permita salir del atraso acumulado que hoy tenemos, y entrar en el mosaico de las ciudades modernas y en pleno desarrollo.

 

El debate público era previsible y las posiciones o argumentos de tirios y troyanos, antes que estigmatizarlas, hay que tenerlas y aprovecharlas como como insumos y una oportunidad para lograr el cambio de nuestra mentalidad parroquiana, y entrar en una nueva era, para que la con la participación de los habitantes de nuestra carpa querida, logremos la consolidación de grandes proyectos y obras, que nos saquen del Sisbén social en que como ciudad, nos encontramos clasificados, y entremos con vigor al escenario del desarrollo y la sostenibilidad institucional y social, que tanto requerimos. El tire y afloje frente a este asunto crucial, así como puede dejar resultados positivos, también puede resultar nocivo, si como comunidad no entendemos, que el desarrollo y crecimiento de nuestra urbe, no solamente corre por cuenta del estado, sino también de la condición humana y el desarrollo cerebral, de personas que como Olave, se atreven a mirar más allá de su nariz. Guardadas las justas proporciones, con esta iniciativa, Olave me hace recordar a Reinaldo Matiz, ese hombre visionario que tanto añoramos los Huilenses, cuya vida fue truncada hace 101 años, por el germen salvaje de la intolerancia y la violencia, que lo quitó del camino, precisamente por pensar en grande y en el desarrollo de una ciudad para todos. Creo que  Felipe Olave, se apresuró a lanzar semejante iniciativa, con un agresivo apoyo mediático y publicitario, sin que previamente y con la parsimonia debida, hubiera socializado el tema con la comunidad, los gremios, la institucionalidad y grupos de presión que nacen en torno a esta clase de iniciativas, bien para apoyarlas o bien para destruirlas, sin realizar mínimas valoraciones de pertinencia y conveniencia, en aspectos sociales, ambientales, técnicos, científicos y demás que se requieran, para armonizar el desarrollo que efectivamente necesitamos con urgencias.

 

La propuesta de construir un nuevo estadio de fútbol en lo que algunos denominan la isla sobre el Río Magdalena en Neiva, ha generado un intenso debate entre los habitantes de la ciudad y los expertos en urbanismo y medio ambiente, con argumentos a favor y en contra de este proyecto, que comprenden aspectos como el desarrollo económico, la infraestructura deportiva de la ciudad, la promoción del deporte, el impacto ambiental, el riesgo de inundaciones, el costo y financiamiento, la accesibilidad y movilidad, su conformidad con el marco que rige el Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad entre otros aspectos importantes, que por razones de espacio en esta columna de opinión, no alcanzo a mencionar; pero que prometo referir, como segunda parte, en la próxima entrega de este cambuche de opinión.

 

Nota de cierre: 1. En columna del domingo pasado, me referí en un pequeño y realista análisis, a los resultados de la consulta popular del pacto histórico y sus candidatos a integrar la lista a la cámara de representantes, de cara a las elecciones de marzo del año entrante. Quién dijo miedo: Los septuagenarios de progresistas en acción, me armaron tremenda y afectuosa gazapera, porque los trate de viejos, dicen ellos (aunque me han dicho que estaban muertos de la risa) y que con dicha “ofensa” me tire la higiene del análisis político de los resultados de la consulta y la forma en que se consiguieron; por el lado de la candidata Lourdes Mateus, me dicen que entro en cólera porque dizque con el escrito, la metí en el mismo talego donde chapalean Marcela Suarez y Mauro Sánchez, llegando al extremo de  pedir  a sus amigos no difundir el artículo del afamado columnista; como si se tratara de los versos satánicos del escritor Británico de origen Indio, Salman Rushdie. No sé qué habrán dicho Marcela y Mauro sobre el asunto; pues mis antenas no alcanzan a sintonizarlos y no me ha llegado información, procedente de tanto chismoso que pulula en el bajo mundo de nuestra política criolla.

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