El espíritu de “Rumichaca” sigue vivo en la voz de Omar Cuéllar Silva
Cada mes de junio, Neiva y el Huila entero celebran con orgullo sus raíces durante las fiestas de San Pedro y el Reinado Nacional del Bambuco, una tradición que mezcla el legado indígena y campesino del pueblo opita. En medio de esta celebración cultural resalta la figura de Omar Cuéllar Silva, folclorista huilense que ha dedicado su vida a mantener viva la música tradicional, especialmente la rajaleña, ese canto picante y alegre que narra la vida cotidiana del campo con humor y crítica social.
Omar heredero artístico de José Antonio Cuéllar Meléndez, el primer “Rumichaca”, quien lo formó desde niño en los valores del folclor como identidad, memoria y resistencia. Inspirado por él, Omar adoptó el mismo nombre artístico y creó junto a su familia la agrupación Aires de Rumichaca, un colectivo musical que ha funcionado como escuela para más de 300 jóvenes y adultos, promoviendo la música campesina con pedagogía, creatividad e innovación sin perder su esencia.
Gracias a su esfuerzo, la rajaleña ha resurgido y se ha posicionado nuevamente en escenarios locales, nacionales e incluso internacionales, representando con orgullo al Huila en países como Italia y otras naciones europeas, llevando el mensaje de un folclor vivo y en constante evolución.
Omar Cuéllar se une así a grandes nombres del folclor huilense como Jorge Villamil, Anselmo Durán Plazas y José Ignacio Olave, demostrando que el folclor no es solo tradición, sino también creación, comunidad y resistencia.
En estas fiestas de San Pedro, escuchar una copla de Rumichaca no es solo reír o aplaudir: es recordar quiénes somos y de dónde venimos. Es celebrar que la música de nuestros abuelos sigue viva en las nuevas generaciones. Porque mientras haya una rajaleña sonando en las plazas, habrá también esperanza y cultura latiendo en el corazón del Huila.
Omar heredero artístico de José Antonio Cuéllar Meléndez, el primer “Rumichaca”, quien lo formó desde niño en los valores del folclor como identidad, memoria y resistencia. Inspirado por él, Omar adoptó el mismo nombre artístico y creó junto a su familia la agrupación Aires de Rumichaca, un colectivo musical que ha funcionado como escuela para más de 300 jóvenes y adultos, promoviendo la música campesina con pedagogía, creatividad e innovación sin perder su esencia.
Gracias a su esfuerzo, la rajaleña ha resurgido y se ha posicionado nuevamente en escenarios locales, nacionales e incluso internacionales, representando con orgullo al Huila en países como Italia y otras naciones europeas, llevando el mensaje de un folclor vivo y en constante evolución.
Omar Cuéllar se une así a grandes nombres del folclor huilense como Jorge Villamil, Anselmo Durán Plazas y José Ignacio Olave, demostrando que el folclor no es solo tradición, sino también creación, comunidad y resistencia.
En estas fiestas de San Pedro, escuchar una copla de Rumichaca no es solo reír o aplaudir: es recordar quiénes somos y de dónde venimos. Es celebrar que la música de nuestros abuelos sigue viva en las nuevas generaciones. Porque mientras haya una rajaleña sonando en las plazas, habrá también esperanza y cultura latiendo en el corazón del Huila.