El ELN sin el amor eficaz

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El ELN sin el amor eficaz

La obra debía ser concluida el 31 de marzo de 2023 pero debido a observaciones técnicas se extendió el plazo por un mes y diez días por lo que se espera que la obra se complete el 10 de mayo de 2023

En los agitados y siempre encrudecidos años sesenta, la figura rutilante de Camilo Torres emergió como un foco de luz con la urgencia que se aclamaba para un cambio social. El sacerdote Camilo basado en su arduo conocimiento académico y en su liderazgo político pudo empuñar en Colombia una nueva forma de lucha, en donde, las personas orientadas bajo el poder del amor y no en el odio entre clases, pudieran construir un nuevo territorio.



Este amor que profesaba Camilo era un llamado hacia la acción colectiva, en donde, se relacionara la unidad del corazón, el espíritu y la mente, para hacer de los hechos sociales un bien comunal. Sin embargo, como en todo proceso de transformación Latinoamericana, el sacerdote, acorralado por el poder político del Frente Nacional, el Estado de Sitio, la Guerra Fría, las revoluciones extranjeras, y con la presión de cambiar Colombia ipso facto, tomó la necesaria decisión de empuñar las armas, lo que condujo a su muerte en combate.



A partir de este hecho el célebre Víctor Jara mencionó: Donde cayó Camilo nació una cruz, pero no de madera, sino de luz ,. Luz que se ha venido opacando con quienes estuvieron encargados de llevar la batuta de Camilo. El ELN con sus controvertidas acciones y con su ejemplo de lucha tergiversada, pues ya no se sabe contra quiénes va su combate, ha dejado claro que las ideas camilista solo han quedado como recuerdos memoriales de su historia.



Dentro de sus últimas proclamas, el Comando Central del ELN menciona que existe una unidad dentro del movimiento insurgente, aspecto que poca credibilidad se tiene, pues, no hay que ser un analista político para prever que las ordenes dadas por Antonio García y Pablo Beltrán son inoperantes frente a los ideales , de lucha que tienen sus subalternos. Situación que preocupa de manera categórica, pues en caso de un acuerdo de paz se evidenciaría con mayor acervo la creación de disidencias por parte de esta guerrilla, así como sucedió con las extintas FARC.



En segunda instancia, su justificación de los combates parece inoportunas y más en tiempos donde la opinión pública obnubila toda credencial de acción. Por lo tanto, un ejemplo de estrategia sería dejar de lado ese pensamiento ególatra y anacrónico de lucha, pues ya no se encuentran en los años sesenta, ni tampoco están las condiciones justificadas para seguir inmolando a sus anchas los territorios y las comunidades históricamente vulneradas. Estas luchas solo alimentan la rabia, desconfianza y apatía en el movimiento insurgente y en las oportunidades de negociación.



Tercero, no deben prolongar las negociaciones y menos en una condición predilecta como es estar frente a un gobierno de izquierda. No se sabe si el siguiente gobierno sea de la corriente uribista y haga lo que desarrolló Duque en su agenda, un saboteo total a los acuerdos de paz. Es el momento de ser inteligentes y poder dialogar frente a un bien común.



Con esto se concluye que las ideas camilistas del amor eficaz que enaltecieron al ELN han quedado disueltas con cada acción de lucha , que realizan. Es más, incentivar a una acción violenta como mecanismo de presión contra el actual gobierno resulta ser un absurdo histórico. Es momento de replantear las ideas, evocar a la unidad y hacer que este acuerdo no se opaque.





Wilmer Gómez-Fierro



Columnista


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