EL DOLOR DE LOS GATOS

Luis Fernando Amezquita

EL DOLOR DE LOS GATOS
Este 20 de febrero, en medio de la celebración del día internacional del gato, se conoció una denuncia sobre acciones de violencia institucional, de crueldad, contra los felinos en Neiva. La revelación provino de Hugo Tamayo Perdomo, teatrero, cineasta y animalista consumado, y en ella se involucra en calidad de responsable a la secretaría de salud de Neiva mediante las recientes operaciones sanitarias de control a la reproducción de estas criaturas en áreas silvestres y urbanas, extensas zonas que se convierten en su hábitat alterno. Incluso, allí sus especímenes adoptan costumbres silvestres sin ningún problema, practican un regreso a su origen, que no se diluye con la adversa temporalidad actual del planeta. Por su libertad y su defensa abiertas, el minino en cuestión se mueve con relativa calma y hasta se torna semisalvaje para conseguirlo, es decir, vive a expensas de las áreas verdes de esta capital: lotes y predios, muchos periféricos, que le brindan refugio temporal en varios momentos de su cotidianidad atormentada. El abandono por parte de sus amos es una constante que lo lleva al movimiento permanente, aunque se asienta en diversas formas de cuadrante geográfico, de vecindario. Puede hasta prescindir del hombre que lo maltrata: sin embargo, como dato curioso, de toda la fauna es el más parecido orgánica y psíquicamente al ser humano, incluso le lleva ventaja al perro en más de un 10 por ciento de su constitución, algo que parecería imposible en la escala animalista. Tiene mucha facilidad para adquirir alimentos suministrados o con origen en la naturaleza: no se vara… La secretaría de salud municipal pareciera dar palos de ciego en estas responsabilidades y funciones. Esa entidad precisamente debe velar por la vida animal en condiciones de salud y equilibrio de sus poblaciones a través de sus actividades legales. El gobierno considera nociva, hasta enfermiza, la proliferación de especies al aire libre, en libertad de movimiento. Esta historia de abusos revelada por Hugo Tamayo se produce contra una camada de 14 felinos que ocupan por momentos áreas e inmediaciones de San Pedro Plaza Centro Comercial, en la zona oriental del lugar, en el  borde de la avenida 16, hacia el interior, al lado de la rueda de Chicago y en parte de la zona recreativa y de comidas. De pronto, hacen presencia funcionarios municipales que capturan a varios de sus individuos y los trasladan para operarlos, vía esterilización, aunque estos ya hayan sido operados, lo que constituye un ex abrupto, una terrible contradicción. De tres capturas, una gata fue nuevamente sometida a la infertilidad y tiene una movilidad dolorosa, deja ver una reciente incisión abierta –aunque cosida y en recuperación-; dos felinos regresaron en iguales condiciones de integridad, aunque la alarma cunde y los demás similares suyos se vuelven invisibles mientras llegan sus protectores, entre ellos Tamayo Perdomo, que les brinda comida nocturna hace 6 años. Los gatos llegaron en cajas por los días de la pandemia y fueron auxiliados y hasta adoptados por varias empleadas del centro comercial, conmovidas por el hecho. En general, se registra solidaridad con su suerte y con su  abandono transitorio.

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