El discurso que le duele a la derecha

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El discurso que le duele a la derecha

En el tramo vial Neiva El Caguán hay presencia de fuerza pública personería y demás entes de derechos humanos para cumplir con el desalojo de los predios privados invadidos de manera pacífica

Y comenzó, Vengo de uno de los tres países más bellos de la tierra... Vengo de un país de belleza ensangrentada . Claro que les ha dolido, les mostro su miserablesa intelectual, su doble moral y su estupidez sin fin. Y le dolió su crítica hacia la lucha contra las drogas y la lucha climática. Le dolió a una derecha que tiene como referente ideológico a Polo Polo y a Marbelle, de la cual, solo se puede esperar el miedo y el odio. Sin propuestas, ni ideas, vacíos de conceptos y presuntuosamente sobrados. Una derecha criminal que da asco.

Por eso, por la grandeza de lo dicho y por la valentía por decirlo, esta columna quiere reproducir partes (no podemos todo) de lo dicho por nuestro presidente, A las relaciones de poder las azota la adicción al dinero, a perpetuarse, al petróleo, a la cocaína y a las drogas más duras para poder anestesiarse más. Nada más hipócrita que el discurso para salvar la Selva. La selva se quema, señores, mientras ustedes hacen la guerra y juegan con ella. La selva, el pilar climático del mundo, desaparece con toda su vida. El espacio de la coca y de los campesinos que la cultivan, porque no tienen nada más que cultivar, es demonizado. Para ustedes mi país no les interesa sino para arrojarle venenos a sus selvas, llevarse a sus hombres a la cárcel y arrojar a sus mujeres a la exclusión. No les interesa la educación del niño, sino matarle su selva y extraer el carbón y el petróleo de sus entrañas. La esponja que absorbe los venenos no sirve, prefieren arrojarle más venenos a la atmósfera.

Nosotros les servimos para excusar los vacíos y las soledades de su propia sociedad que la llevan a vivir en medio de las burbujas de las drogas. Les ocultamos sus problemas que se niegan a reformar. Mejor es declararle la guerra a la selva, a sus plantas, a sus gentes. Mientras dejan quemar las selvas, mientras hipócritas persiguen las plantas con venenos para ocultar los desastres de su propia sociedad, nos piden más y más carbón, más y más petróleo, para calmar la otra adicción: la del consumo, la del poder, la del dinero. ,Qué es más venenoso para la humanidad, la cocaína, el carbón o el petróleo? El dictamen del poder ha ordenado que la cocaína es el veneno y debe ser perseguida, así ella solo cause mínimas muertes por sobredosis, y más por las mezclas que provoca su clandestinidad dictaminada, pero, en cambio, el carbón y el petróleo deben ser protegidos, así su uso pueda extinguir a toda la humanidad ( hellip,)

La lucha contra la crisis climática ha fracasado. Han aumentado los consumos mortales, de drogas suaves han pasado a las más duras, se ha producido un genocidio en mi continente y en mi país, han condenado a las cárceles a millones de personas, para ocultar sus propias culpas sociales le han echado la culpa a la Selva y sus plantas. Han llenado de sin razón los discursos y las políticas. Yo les demando desde aquí, desde mi Latinoamérica herida, acabar con la irracional guerra contra las drogas. Disminuir el consumo de drogas no necesita de guerras, necesita que todos construyamos una mejor sociedad: una sociedad más solidaria, más afectuosa, donde la intensidad de la vida salve de las adicciones y de las nuevas esclavitudes. ,Quieren menos drogas? Piensen en menos ganancias y en más amores. Piensen en un ejercicio racional del poder.No toquen con sus venenos la belleza de mi patria, Ayúdennos sin hipocresías a salvar la Selva ( hellip,).

La guerra nos sirvió de excusa para no tomar las medidas necesarias. Cuando más se necesitaban las acciones, cuando los discursos ya no servían, cuando era indispensable depositar los dineros en los fondos para salvar la humanidad, cuando había que alejarse cuanto antes del carbón y del petróleo se inventaron una guerra y otra y otra. Invadieron Ucrania, pero también Irak, Libia y Siria. Invadieron en nombre del petróleo y del gas. Descubrieron en el siglo XXI la peor de sus adicciones: la adicción al dinero y al petróleo. Las guerras les han servido de excusa para no actuar contra la crisis climática. Las guerras les han mostrado cuan dependientes son de lo que acabara con la especie humana ,.

Y al final, la invitación a la paz y la construcción de una nueva sociedad: La guerra es solo una trampa que acerca el fin de los tiempos ( hellip,) No hay paz sin justicia social . Y el orgullo de todos los colombianos enardece el odio de la derecha colombiana.



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