El Cura De Las Dos Biblias
En mis horas de recreo o después de un día exhausto de resolver problemas de los demás, dejando de lado, muchas veces, los míos; me doy mi paseíto por las redes sociales (YouTube), para informarme de los hechos y gentes de Locombia.
A manera de primicia, el periodista Daniel Coronell, informa que después de 1.368 días, de haberse comprometido a dictar sentencia en el proceso penal que se adelanta contra Santiago Uribe, por el caso del grupo paramilitar los doce apóstoles; el juez penal de conocimiento, Jaime Herrera Niño, anunció que leerá o notificara su fallo, la próxima semana. Que esta mora impresentable ocurra en la administración de justicia de nuestra república bananera, no extraña a nadie; la cosa es de tal magnitud, que hasta el más básico y analfabeta de los ciudadanos, sabe que en nuestro país, la justicia es para los de ruana y en algunos casos, cojea pero llega.
El podcast de Coronell, estuvo acompañado de tres abogados que conocen la historia, anécdotas y vericuetos del proceso. Me llamo poderosamente la atención, que en los relatos de los panelistas invitados por Coronell, salió a relucir el nombre de un cura llamado Gonzalo Palacio Palacio, que formó parte integrante de ese combo de apóstoles, y a quien apodaban, “el Cura de las dos Biblias”. Pensé que el remoquete, se lo pusieron porque el cura le prendía una vela a Dios y otra vela al Diablo. Aunque la sátira pareciera distinta, ella va por la misma escorrentía; le decían el cura de las dos biblias, porque efectivamente andaba con dos biblias; una real, que utilizaba para evangelizar, y otra falsa, con idéntica presentación del libro de la biblia, que al interior tenía una especie de cajón, donde el cura llevaba un revolver calibre 32 corto, yo no sé si para matar, o para defensa personal. Dicen que ese cura, que fue párroco en Yarumal (Antioquia), vestía sotana negra y resguardado en su confesionario, les sacaba información a sus feligreses, sobre sus pecados e intimidades, para después mandarlos a asesinar, por las fuerzas estatales y paraestatales. ¡Qué horror!
No es extraño la vinculación de curas con actores del conflicto en Colombia, llámense guerrilla o grupos paramilitares. El caso más sonado es el del cura Camilo Torres, que siendo muy joven e inspirado en la defensa de los pobres, se enlisto en las filas del ELN y cayó abatido en su primera confrontación militar con el ejército.
En el Huila, también tenemos testimonios e historias de curas que se enlistaron o aliaron con los bandos en conflicto, incluyendo a las fuerzas del Estado. Se recuerda mucho al cura Jesús Antonio Munar, que dejo historia y huella en nuestro departamento. Era un cura corpulento, rollizo, de pelo canoso y cejas tupidas, que tenía marcado poder de seducción y sometimiento en su apariencia; parecía a esos gallos bastos de finca, que son corpulentos, de parada firme, plumaje variopinto, mirada dominante, ojos brillantes de color naranja fuego con pepa central de negro azabache y espuelas rusticas y gruesas, que somete a todas las gallinas y corretean con furia al pollo joven intruso, que quiere disputarle su reinado.
Tuve la oportunidad de conocer al cura Munar, siendo yo, un joven estudiante de la inspección de San Andrés Tello, tierra caliente en los años de la violencia, me cuentan mis padres. De chiripa me salve que me hubieran reclutado para la guerrilla.
Dicen los relatos orales y escritos, que al cura Munar lo mandaron de párroco para el caserío o corregimiento de órganos, cerca de Neiva, a donde llegó con una hermana muy bonita, la cual fue violada por la guerrilla liberal de ese entonces; cuentan que el cura Munar, invadido de dolor e indignación por la violación de su hermana, se vino en busca del ejército, conto lo sucedido a su hermana y salió armado del fuerte militar, para vengar la perdida violenta de la virginidad de su hermana, y comenzó a matar liberales a diestra y siniestra. Estuvo de párroco en Villavieja, Tello, San José de Isnos y Hobo, donde recuerdan sus homilías y enérgicos regaños. Me cuentan que después se volvió un líder social frentero y cercano a las Farc, al punto de haber logrado reunirse con Tirofijo y su estado mayor, en casa verde en la Uribe Meta.
Nota de cierre: El jueves pasado, tuve el privilegio de disfrutar un día apasionante, recogiendo parte de la historia de Reinaldo Matiz, por los municipios de Villavieja y Baraya. Fue un día muy prolífico, relajante y lleno de anécdotas, entre la comitiva de viajeros, integrada por el suscrito abogado; Carlos Matiz (nieto del fusilado de Tibacuy), el periodista y escritor, Álvaro Trilleras Roa, el historiador Jairo Ramírez y Ulpiano Manrique Plata, godo progresista, estudioso y nieto del general Ulpiano Manrique Huergo, que ayer cumplió 106 años de fallecido. Los recogí pasadas las 5:30 am, rumbo a Baraya; tan pronto se subieron a mi camioneta, bostezaban como rinocerontes, no de sueño, sino del hambre que calmaron en Baraya, con un desayuno trancado que nos ofreció el propietario de la hacienda los Andes. Comen más que notario en foro, me dijo la cocinera. Fue un recorrido por la historia territorial y genealógica de Reinaldo Matiz, visitando las emblemáticas haciendas los Andes y el Vaticano, que han sido objeto de reforma agraria fracasada; la primera, adjudicada a 14 familias, que a la fecha, casi todos vendieron; unos por flojos y otros por estar enfermos y ya muy viejos. La finca el Vaticano, la negociaron o están negociando, para entregarle tierras a 100 familias, nos dijo una mujer y un trabajador que nos atendieron; presagiando un fracaso, porque la finca no tiene agua. La cosa del agua en la finca el Vaticano, es tan crítica, que tiene más caudal, el chorro de orines de mis prostáticos campaneros de viaje, que el hilo de agua que llega como único punto, a la vieja casa de esa finca. Doy fe de ese episodio, porque los vi meando a todos, en los palos de los alrededores de la casa y hacían mucha fuerza para expulsar su miseria de chorro.
Yo creo, que si el Papa Francisco se entera de esta compra, pega el grito en el cielo y excomulga a los funcionarios de la Agencia Nacional de Tierras, por ese descache, si es cierto que ya la compraron.