El Corcho De Carola
A la mejor manera de la celebración de triunfos en los eventos ciclísticos y de la Formula 1 en Europa, que agitan la champaña, para que el corcho explote y el líquido burbujeante y efervescente, se disemine en el rostro del respetable público; Carolina Corcho Mejía, en intervenciones de las últimas semanas y atendiendo solicitud de amplios sectores sociales a nivel nacional, para que asuma el liderazgo de la continuidad del cambio que lidera el presidente Petro, ha agitado el cotarro político, expulsando con vigor, el Corcho, ya no de la champaña, sino de su campaña y aspiración presidencial.
Presagio que la próxima campaña presidencial, será la gran batalla de las mujeres, o mejor, de los vestidos, las faldas, los jeanes, los tenis y los tacones; unas con pinta de divas de pasarela, exhibiendo lo último en guaracha de la moda internacional, en recintos y clubes reservados para los encopetados (llámense María Fernanda, Paloma o Vicky); y otras como Carolina Corcho, luciendo camisetas, jeanes, botas y tenis, recorriendo ciudades, campos y veredas de nuestro país, ilustrando a los colombianos medios y de base, sobre la necesidad inaplazable de las reformas sociales, e invitándonos a defender la ruta del cambio y evitar que el camino abierto por el presidente Petro, se vuelva a enmalezar de violencia, muerte, desigualdad, corrupción y exclusión social. Esta labor de formación, difusión e invitación al constituyente primario, correrá por cuenta de esta Policarpa, que el progresismo colombiano, tiene reservado para este momento histórico y crucial, de nuestro destino patrio.
La médica y siquiatra clínica, Carolina Corcho Mejía, atendiendo la invitación popular, ha decido someter su nombre a consideración del pueblo colombiano, para integrar el mosaico de candidatas y candidatos (para no correr el riesgo de que me tilden de mujeriego excluyente), de la próxima campaña presidencial. La Corcho, como cariñosamente le decimos los colombianos, descubrió su imagen ante el país, a partir del activismo político que ha ejercido con solvencia desde hace varios años; ha logrado comprender como pocos, la complejidad de los problemas de la salud, las implicaciones que tiene para la humanidad el cambio climático, la inteligencia artificial, la injusticia y exclusión social; tiene un profundo conocimiento del contexto geopolítico en el que se mueve la humanidad en estos tiempos, y conoce muy detalladamente, las dinámicas políticas que ocurren en el mundo y de manera particular en nuestro país; escucharla y leer sus escritos, es apasionante; porque sus opiniones son de una profundidad, que bien vale la pena que el país lo conozca.
Carolina Corcho, logro consolidar su imagen de impacto nacional e internacional, en su desempeño como ministra de salud; en donde demostró estar más conectada que nadie, con la propuesta presidencial sobre la reforma inaplazable al sistema de salud en Colombia. Su salida del ministerio fue una concesión del presidente Petro, para apaciguar los ánimos de la feroz oposición y superar el bloqueo político a sus reformas, en el mejor de los propósitos para sacarlas adelante en beneficio del país; concesión que resultó un fiasco y fracaso, pues con el paso de los meses, el presidente, el gobierno y los colombianos que elegimos a Petro, entendimos que la oposición al gobierno y demás estructuras del régimen, son una especie de toro mecánico, que están dispuestos a tumbar al que sea, por el solo hecho de predicar como Jesucristo, una agenda de reformas sociales y cruciales en favor de los pobres, como ocurrió con la reforma a la salud.
Carolina Corcho, como toda una potranca briosa, se ha mantenido firme en sus convicciones y como chivo en loma, ha desarrollado toda una estrategia vernácula, de difusión y sustentación, sobre la conveniencia inaplazable de las reformas sociales del gobierno Petro, y de manera particular, la reforma a la salud, que no le permitieron tramitar con éxito. Su temperamento y firmeza, que los enemigos del cambio le enrostraban para justificar su oposición a la reforma, le permitió llegar e incrustarse en el corazón de los colombianos. Aquí en el Huila, dejo una muy buena impresión y un buen combo de seguidores, cuando nos visitó en apoyo a la candidatura del Pacto Histérico, a la gobernación del Huila, en cabeza de Paulino Galindo Yustres.
En esa oportunidad, vinieron campesinos y líderes anónimos de varios municipios del Huila y le declararon su apoyo y admiración, para los grandes propósitos en que la exministra se quisiera ocupar. Viene a mi memoria las palabras de un ciudadano básico, que asistió al acto, en un corrillo que se armó en el teatro Pigoanza, en el evento de apoyo a nuestro candidato a la gobernación, presidido por Carolina Corcho. “Esa vieja es una berraca y muy varona; no se deja joder de nadie y le para el macho al que sea”, dijo el personaje en cuestión; palabras que por supuesto también comparto.
Hubo un episodio conocido por muy pocos, ocurrido en la visita de nuestra líder Carolina Corcho, que me permito como barbarita, chismosear a ustedes hoy: Después de agotada la agenda de su visita a Neiva, nos dirigimos con el medico Camilo Chilatra, a dejarla al aeropuerto Benito Salas, para que tomara el avión de regreso a Bogotá; y nos despedimos de ella cuando ingreso a sala. Presumimos que la exministra había dormido plácidamente esa noche en Bogotá; pero ocurrió lo que no debió ocurrir: Después de varias horas de espera, cancelaron el vuelo y a plena media noche, sin informarnos nada de lo ocurrido, tomó su maleta y se fue rumbo al terminal de Neiva; abordó un bus de Coomotor que la llevo de regreso a Bogotá, para cumplir un compromiso con la campaña de Gustavo Bolívar, a la alcaldía de Bogotá. Se podrán imaginar ustedes las peripecias del viaje de nuestra querida ministra, metida en un bus a media noche, después de un día de mucho ajetreo y calor, sin que nadie se enterara de ese cacharro; pues ella, no quiso informarnos, para no incomodarnos, cuando habría sido un privilegio, haberla llevado de regreso a Bogotá, en nuestro propio pichirilo.
Anécdotas para nunca olvidar; como la promoción de los besitos mejilleros de la exministra, a millón y medio de pesos, que se me ocurrió proponer a unos tres amigos y dos amigas feministas recalcitrantes, en el almuerzo privado realizado en el Hotel Pacande, como alternativa para recolectar fondos para la campaña de Paulino; y casi me linchan, porque dizque era una explotación de genero! Jajajajajajajaja. Por estar de remilgones, perdieron el millón quinientos mil pesos, que tenía encaletado en mi bolsillo para ese menester, y que habrían servido para promover la campaña y conseguir unos voticos más.
Nota de cierre: Este fin de semana, nos visitó la senadora María José Pizarro al Huila, con muy buena audiencia y participación. Prometo que en una próxima columna me referiré a ella y su visita. Esperen tranquilos, no se pongan celosos, que como decía el cacique Diomedes Díaz: “Al que le van a dar, le guardan…..y si esta frio, le calientan”.