El contraataque del Imperio y el lado correcto de la historia
En las movilizaciones sociales argentinas suele cantarse un estribillo que invita al coraje y alimenta la esperanza No te des por vencido ni aun vencido no te sientas esclavo ni aun esclavo trémulo de pavor piénsate bravo y arremete feroz ya mal herido
Este cántico, en realidad una estrofa del poema Piú Avanti , de Almafuerte, nos sirve de punto de partida para pensar en el momento histórico que estamos viviendo.
Decimos momento histórico , para referirnos a lo que Paulo Freire llamaba unidad epocal ,, una perspectiva de totalidad de un vasto conjunto de elementos que constituye un universo temático ,. La unidad epocal , nos evita la manía facilista de confundir el todo con la parte , o perder de vista el bosque por el árbol ,.
En la última década vivimos en carne propia un momento histórico ,: el contraataque del Imperio, casi plagiando un título de la saga de Star Wars, que desplegó una táctica de fortalecer los terrenos propios y debilitar los contrarios, ladeando la balanza hacia la derecha.
Los hechos se sucedieron como en un castillo de naipes desde el secuestro y destierro de Manuel Zelaya en Honduras (2009), pasando por el juicio parlamentario que destituyó a Fernando Lugo en Paraguay (2012) y a Dilma Rousseff en Brasil (2016), hasta terminar en la renuncia de Evo Morales y Á,lvaro García Linera en Bolivia (2019), en el día de ayer.
Estos cambios forzados de gobierno se acompañaron de avanzadas judiciales contra Cristina Fernández en Argentina y Rafael Correa en Ecuador, de diferentes formas desestabilizadoras y de asedio que han pendulado, cual Espada de Damocles, sobre el gobierno venezolano de Nicolás Maduro, los triunfos electorales de Enrique Peña Nieto en México (2012) y Mauricio Macri en Argentina (2015), la derrota en el plebiscito por la paz en Colombia (2016) y los regresos de Sebastián Piñera en Chile y del uribismo en Colombia, en forma de Iván Duque (2018).
,Cuál fue su universo temático ,? Destituciones, bloqueos, boicoteos, fraudes, cercos diplomáticos, amenazas, atentados, masacres y asesinatos selectivos, planes paramilitares y renacimiento de vetustas instituciones imperiales como la Organización de Estados Americanos, dirigida por el impresentable Luis Almagro. Por otra parte, ejércitos de troles, drones, mercenarios, paramilitares y periodísticos, y fuerzas oficiales, alimentaron los procesos y allanaron los caminos.
La derecha se alimenta de 500 años de colonialismo y eurocentrismo, y de una idea poderosísima de institucionalidad establecida desde finales del siglo XVIII: la democracia liberal. Como el café con leche y tostadas, aquí se sirven períodos electorales (democracia) con desarrollo del capitalismo (liberal). Esta idea entraña una doble ficción: reducir la democracia al capitalismo y sugerir la idea de un capitalismo democrático, que, en el fondo, propone su naturalización y eternización: sólo hay una forma de democracia y de economía.
El establecimiento en nuestro continente de los gobiernos progresistas en los albores del siglo XXI permitió mejoras sociales y alivios de algunas afugias cotidianas, también algunos avances en los debates teóricos y epistémicos. Sin embargo, como accedieron al control institucional del Estado por medio de los mecanismos de la democracia liberal, se veían las caras todas las noches, antes de dormir, con el capitalismo. En este juego de sombras afloraba una premisa: quien no está decidido a cambiarlo todo, no cambia nada. Y esta decisión exigía: (1) tener la certeza que habrá un enfrentamiento implacable con los intereses del capital, que estará dispuesto a usar todos sus recursos (desde la seducción hasta la violencia), y (2) que no hay tregua posible, ni concesión, ni olvido.
Entonces, urgía una tarea doble: convertir en políticas públicas las obras de misericordia, para los cuerpos y los espíritus. Una lucha material de la mano de una lucha ideológica. Esto conducía a comprender la formación como campo de combate y convertir el campo de combate en terreno de estudio. Los combates por la historia exigían los combates con la historia. Comer y estudiar. Estudiar y luchar. La formación ideológica y la descolonización epistemológica van de la mano de la constitución de un nuevo poder: el poder instituyente del pueblo que se enfrenta necesariamente al poder instituido del capital. Como nos ha enseñado la lucha zapatista: El pensamiento que no lucha, nada más hace ruido. La lucha que no piensa, se repite en los errores y no se levanta después de caer. Y lucha y pensamiento se juntan en las guerreras y guerreros, en la rebeldía y resistencia que hoy sacude al mundo, aunque sea silencio su sonido ,.
Isabel Rauber, maestra argentina, ha señalado que hay que construir un poder que sostenga y dirija los aparatos burocráticos que han sido diseñados por el poder del capital. Si no hay poder propio, solo se podrá administrar el poder del otro, que nunca será nuestro, aunque el Estado esté conducido por intelectuales revolucionarios o militantes probados en la lucha. El proceso de construcción de nuevos horizontes exige tomarse en serio la educación popular, la investigación-acción participativa y la ética de la otredad.
Algo de esto se adelantó en Venezuela y en Bolivia. No es gratis que sean los proyectos más asediados y fustigados. Si ese algo , fue mucho o poco, lo veremos en el curso de los acontecimientos históricos. No obstante, ese algo , entraña una cuota de humanidad muy profunda que divide las aguas como Moisés: la defensa de la vida. Mientras Evo Morales renunció y llamó a elecciones, para evitar derramamientos de sangre, Sebastián Piñera prefirió la sangre derramada, para no renunciar ni llamar a elecciones. Aunque parezca una derrota, esto es estar del lado correcto de la historia. Sólo se pierde cuando se acaba la esperanza, cuando se cree ciegamente en la linealidad y el progreso infinito, cuando se anquilosan los procesos. La historia no es un camino recto adoquinado de triunfos y victorias, es, más bien, un mar con su vaivén de olas. Un paso adelante y dos atrás.
Coda 1. Las luchas recientes en las calles van indicando el camino. En Ecuador, Chile, Costa Rica, Panamá, Haití ( iexcl,el símbolo de la resistencia continental!). En todos lados estalla el corsé capitalista de la democracia liberal y la ficción democrática de la rutina electoral. El próximo 21 de noviembre, parece ser nuestra cita.
Coda 2. En la reciente entrevista de Gustavo Petro con Vicky Dávila, conjugó yerros y aciertos. Acertó aclarando que la idea política del centro , es una ficción, como lo fueron el fin de la historia , de Fukuyama o la liquidez imperial de Hardt y Negri, o como lo es la idea de las ciudadanías libres , a las que alude su movimiento. Erró en su incomprensión que la defensa de la vida guiada por el amor, no está ni a la derecha ni dentro del capitalismo.