El antipetro
Confieso que nunca había conocido una actitud suicida de buena parte de la sociedad, que respondiendo al estímulo Petrofobia, estuvimos a punto de elegir al inefable Rodolfo Hernández, en las pasadas elecciones; y que ahora, después de pasar por alto este vergonzoso episodio, se pretende repetir la historia, con el engendro que ya conocemos. Así como el Anticristo como personaje maligno, niega la fuerza y las enseñanzas de Jesús; el Antipetro niega los beneficios sociales del gobierno y la fuerza de Gustavo Petro; reconocido por la mayoría de colombianos y la comunidad internacional, como el líder más grande que ha parido nuestra patria en el último medio siglo de nuestra vida republicana.
En la historia de la humanidad, existen episodios y acontecimientos que siglos después de su ocurrencia, se repiten con singular coincidencia en algunos lugares de la tierra, en donde haya presencia humana.
En la disputa feroz que vivimos los colombianos, a una semana de nuestras elecciones, estamos registrando guardadas proporciones, la reedición histórica de la creación de los Anti, para negar la existencia de un fenómeno o legado, muy a pesar de las huellas indelebles, dejadas por un ser humano, en su recorrido por la historia de los pueblos. Esa reedición histórica, es lo que estamos viviendo en Colombia, a partir de la llegada de Gustavo Petro a la presidencia de la república, que se antepone ante la inminente elección de Iván Cepeda, como presidente de los colombianos.
Así como en los comienzos del cristianismo, surgió la leyenda del Anticristo, como la personificación del mal absoluto y antagonista endemoniado de la fe cristiana, representado en un falso mesías encargado de liderar la oposición a Jesucristo, en el fin de los últimos tiempos, según dicen los entendidos; en Colombia, los sectores intolerantes de la extrema derecha que gravitan en nuestra sociedad; se inventaron el engendro de una figura siniestra, que están vendiendo como el Antipetro y mesías, que se propone salvar a Colombia y refundar la patria, desde el mismo instante de su posesión, como estrategia para arruinar el legado del presidente Petro, y por esa vía, pretenden derrotar la candidatura de Iván Cepeda a la presidencia de la república. Podríamos asegurar sin temor a equivocarnos, que quienes así sueñan, se quedaran con los crespos hechos, porque la suerte electoral de nuestro país, hoy está echada, y salvo un hecho trágico, es imposible evitar su desenlace final: Iván Cepeda Castro, es el ganador irrefutable de la disputa presidencial, por donde quiera que se le mire o en el escenario que corresponda.
El Antipetro, es un embeleco que explica la miseria de principios, ética y valores en que se encuentra sumergida nuestra sociedad; que con tal de aniquilar todo lo que huela a Petro, no le importa que el tigre feroz, tenga un pasado escandalosamente oscuro, que recorre un túnel lleno de estiércol del diablo, en busca del apoyo de incautos e ignorantes de su pasado; presentándose como un líder jugado por la patria, que ejercerá el gobierno como un tirano déspota, después de haber engañado a una sociedad indolente, creyéndose lo más parecido Dios, como así lo pregonan algunas iglesias y camanduleros despistados, que lo señalan como enviado de Dios, para refundar nuestra patria, antes que llegue el fin del mundo.
Confieso que nunca había conocido una actitud suicida de buena parte de la sociedad, que respondiendo al estímulo Petrofobia, estuvimos a punto de elegir al inefable Rodolfo Hernández, en las pasadas elecciones; y que ahora, después de pasar por alto este vergonzoso episodio, se pretende repetir la historia, con el engendro que ya conocemos. Así como el Anticristo como personaje maligno, niega la fuerza y las enseñanzas de Jesús; el Antipetro niega los beneficios sociales del gobierno y la fuerza de Gustavo Petro; reconocido por la mayoría de colombianos y la comunidad internacional, como el líder más grande que ha parido nuestra patria en el último medio siglo de nuestra vida republicana.
Así como el Anticristo fue referido por el apóstol juan, como una persona x, un falso maestro y un movimiento que promueve el engaño, la división y la negación de los mandamientos cristianos; el Antipetro es una figura profetizada por la extrema derecha colombiana, que encarna la máxima expresión de ferocidad y oposición a Gustavo Petro; presentándolo como el líder que salvará a Colombia, de la chusma que se tomó el poder; y que tiene la misión de destripar a la izquierda y a todo aquel que se oponga a sus designios; como así también pretende hacerlo el Anticristo con Jesucristo.
De acuerdo a los relatos de la tradición y los textos sagrados, el anticristo es un ser humano que cederá su voluntad a satanás para concentrar todo el mal en la tierra; mientras que el Antipetro, es un ser humano de muy oscuros procederes, que pretende llegar a la presidencia de la república, presentándose como un salvador, prometiendo paz, prosperidad y el oro y el moro, como solución a todos los problemas de nuestro país; cuando lo que hay en su alma e historial, no son principios, ética y valores supremos del ser humano; sino fines torticeros de ir por lo suyo, sin importar que se incendie el país, a través del engaño y la persecución contra todos aquellos que creemos en un país diferente, en donde el negro, el mestizo y el blanco, transitemos la misma ruta, con tolerancia, solidaridad y respeto por el parecer ajeno.
El desenlace final de esta disputa feroz y suicida que se registra en nuestra sociedad enferma; es que tal como ocurrió con el Anticristo; Abelardo será derrotado por Iván cepeda, el legatario de Gustavo Petro, elegido en primera vuelta o en la segunda venida si fuere menester, marcando el inicio del juicio final de la ignominia y desigualdad, que nos enfrenta y destruye como nación.
Los seguidores del Antipetro, no se imaginan siquiera, que el tigre que se inventaron para salvar a la patria de la chusma Petrista; será el botalón donde se amarrará de cuerpo entero, la estructura institucional de Colombia y el futuro de nuestra nación, para que el mesías haga de las suyas; tal cual casi nos pasa con Rodolfo Hernández, en una página que llenó de vergüenza a los millones de colombianos que votaron por él y casi lo eligen presidente de Colombia, válgame Dios; que aunque nunca jamás olvidaran; hoy están dispuestos a repetir la misma receta; pues lo que importa no es que haya justicia, reformas sociales o respeto por la vida, sino volver al pasado de privilegios y exclusiones, que nos trajo hasta donde hemos llegado.
Nota de cierre: Hay cuatro señales que indican algo bien importante: 1. La rectificación muy temprana que por orden judicial, hizo Maria Fernanda Cabal, acerca de la responsabilidad del estado en el exterminio de la Unión Patriótica; mensaje que coincide con los acercamientos y buenas palabras de José Félix Lafaurie, en favor de Iván Cepeda; y la circunstancia incontrastable, de que el lago de la derecha está muy contaminado de pirañas y repleto de especímenes y víboras, que no dudaran un instante en aplicarle el corte franela, a Maria Fernanda Cabal. 2. El tinto amargo que se tomó Paloma Valencia, al escuchar de viva y concluyente voz, del propio Sergio Fajardo; que entre ellos dos, no hay nada que los identifique. 3. Claudia López, no tiene ningún espacio ideológico para salir a decirle a sus electores, que la cosa es con Paloma o el tigre; y en el muy remoto caso de que así lo diga, la inmensa mayoría de sus seguidores, no dudarían un instante en apoyar a Iván Cepeda, para ungirlo como presidente de todos los colombianos. 4. Que Petro y Cepeda, son los únicos que sacarán adelante ésta mondá. ¡ Podei jurarlo!