El ABC de los precios de la gasolina

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El ABC de los precios de la gasolina

<p>Es el petróleo el bien más comercializado del mundo, representa cerca del 4.5% del comercio global. La producción de este bien fósil es controlada por tan solo 10 países sobre los que recae el 70% del total de la producción mundial estimada en unos 90 millones de barriles día para el año 2022.&nbsp,</p>

En toda América, los principales productores son EE. UU. con 17 millones de barriles diarios, seguido de Canadá 5 millones de barriles día y Brasil con 3 millones de barriles día según datos del 2022. Colombia produjo pare este mismo periodo un promedio de 754.196 barriles día, lo que nos ubica como el tercer productor de América Latina con reservas probadas que ascienden a unos 2 mil millones de barriles, lejos de nuestro vecino Venezuela que cuenta con reservas probadas estimadas en 303.500 millones de barriles, el 90 % de toda la reserva latinoamericana y cerca del 20% de las reservas mundiales. 

Este contexto de seguridad energética en el mediano plazo, alentador en cifras para Colombia y la región, genera expectativas en el ciudadano relacionadas con el alivio de precios de la gasolina por ser el nuestro un país productor con capacidad de autoabastecimiento. Sin embargo, las realidades del mercado internacional sujetas a las fluctuaciones de precio que son determinadas por el juego de oferta y demanda, situaciones externas como las guerras, la pandemia que pasó, o las repetitivas crisis financieras que generan presión sobre el dólar y hacen impredecible los precios, son una variable en constante fluctuación que tiende más al alza que a la baja. 

Por su parte la gasolina, principal derivado del petróleo, determina su precio no solo a partir de las variables que definen el precio del crudo y su posterior refinamiento, sino también a partir de factores internos que poco se discuten ante la opinión pública. Por ejemplo, la construcción de los precios de la gasolina en nuestro país es la suma de los siguientes factores y porcentajes: Primero, está el refinamiento que pesa un 57% en el total del precio, segundo, tenemos el traslado por poliductos y carretera que pesa un 6%, tercero, el almacenamiento con un 6%, cuarto, es la distribución que se hace a través de las famosas bombas o estaciones de servicio que pesa el 9%, quinto y último, el impuesto que pesa el 23%. Estos valores son definidos por el ministerio de minas en lo que respecta al valor de la gasolina basado en el análisis de factores arriba mencionados, la CREG que regula los costos de transporte y almacenamiento, y el Ministerio de Hacienda que determina el valor del impuesto (23%) previa aprobación del senado a través de las reformas tributarias. Recuérdese que dentro de la estructura de los impuestos están las sobretasas que son impuestos locales, esto quiere decir que su recaudación es girada directamente a los fiscos municipales y para algunos de ellos se ha convertido en una de sus principales fuentes de ingresos propios. 

En Colombia se consumen en promedio 428 millones de galones de gasolina mensualmente, cuya disposición no está toda en el mercado interno, pues nuestras dos refinerías no son suficientes, por lo que tenemos que importar cerca de 80 millones de galones del total de consumo. La gasolina que consumimos los colombianos es la que llamamos corriente o extra, Jet o para aviones, la mezclada con Etanol, Diesel o Biodiesel. 

Como se puede observar en el desglose de la estructura de precios del galón de gasolina, el crudo funge como porcentaje más importante de este, cuya volatilidad del precio está a la orden del día dependiendo de los mercados internacionales, un producto explotado por empresas privadas en cerca de un 40% y un 19% de refinamiento fuera del país, un derivado que por su nivel de importancia tiene muy baja elasticidad precio demanda, lo que quiere decir que a pesar de su precio siempre seguirá siendo consumido por ser un bien necesario, y en la medida en que esto ocurra, se podría ver afectada considerablemente la economía en su conjunto por situaciones inflacionarias, e aquí una de las principales preocupaciones de la política macroeconómica. 

En busca de contrarrestar los posibles efectos negativos de la volatilidad de precios, y que este no  afecte los bolsillos de los consumidores, el gobierno nacional ha creado una herramienta que funciona como filtro de las fluctuaciones, un  Fondo llamado de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), que no tiene personería jurídica, adscrito y administrado por el Ministerio de Hacienda y Crédito público  ?el cual tiene como función atenuar en el mercado interno, el impacto de las fluctuaciones de los precios de los combustibles en los mercados internacionales?, el fondo fue creado a través del acto legislativo 1157 de 2007 en el artículo 69 y fue  Reglamentado por el Decreto Nacional 4839 de 2008. 

El fondo en términos simples lo que hace es, cuando sube por encima del valor interno el precio del combustible en el exterior, subsidia la diferencia para que los colombianos no tengamos aumento, por eso el valor mas o menos estable inferior a los 10 mil pesos por galón que tuvimos por años. Pero la lógica del fondo era que fuera autosostenible y que, en épocas de precios bajos, manteniendo el valor de la gasolina al mismo nivel, pudiéramos tener un ahorro para su capitalización y no tener que acudir a recursos públicos. Hoy esta más que demostrado la lógica de autofinanciación del fondo no funcionó, y el estado colombiano ha tenido que pagar cerca de 100 billones de pesos en los últimos 10 años para poder cubrir el déficit. En este contexto de disyuntiva entre tener que seguir subsidiando o liberar precios, los colombianos si o si asumimos los aumentos, ya sea a través de la compra de gasolina más cara o, disminución de las inversiones del sector público por el dinero que se va al fondo. 

 

 

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