Despidos en Halliburton golpean a trabajadores huilenses
Al menos 16 empleados de la multinacional fueron despedidos en Neiva, tres con protección laboral reforzada. En toda Colombia superan 80 los afectados por esta crisis laboral que golpea la economía regional.
Dieciséis trabajadores de Halliburton perdieron sus empleos en Neiva en lo que califican como una "masacre laboral". Tres de ellos tienen estabilidad reforzada, una protección especial que les otorgaba derecho a mantener sus puestos salvo por justa causa. La compañía multinacional, que opera en el sector de servicios petroleros, ejecutó despidos que van más allá del Huila: en toda Colombia la cifra supera los 80 empleados afectados.
Para los trabajadores opitas, esto significa más que perder un salario. Significa enfrentar liquidaciones sin indemnización adecuada, según denuncian. Significa intentar colocar un currículum en un mercado laboral regional donde las oportunidades en grandes empresas no abundan. Significa para algunos enfrentar esta situación con diagnósticos de salud que complican su reintegración laboral.
Halliburton es un nombre conocido en el Huila desde hace años. Sus operaciones en la región están ligadas a la exploración y explotación de hidrocarburos. La compañía ha sido un empleador importante para profesionales en ingeniería, técnicos y administrativos que encontraban en ella proyectos de mediano y largo plazo. Los despidos rompen esa continuidad.
¿Por qué despiden ahora en el Huila?
Las razones detrás de los despidos no son nuevas. El sector de servicios petroleros en Colombia enfrenta una contracción desde hace años. Los ciclos de inversión en exploración y producción se han vuelto más cortos. Las compañías ajustan personal según demanda de proyectos. Lo que en el escritorio corporativo se llama "optimización de costos" en Neiva se traduce en familias que pierden ingresos mensuales.
Lo inusual aquí es que tres de los despedidos tenían estabilidad laboral reforzada. Esta figura existe en la ley colombiana para proteger a trabajadores en condiciones especiales: madres gestantes, personas con discapacidad, afiliados a fondos de pensiones especiales, entre otros. Despedir a alguien con esta protección requiere autorización judicial o justa causa probada. Si Halliburton procedió sin esos requisitos, enfrenta demandas.
El impacto en la economía de Neiva
Cuando se despide a 16 personas en una ciudad de 350 mil habitantes, el efecto no es solo individual. Estos trabajadores tenían poder de compra. Gastaban en sus barrios, pagaban servicios, rentaban vivienda, alimentaban sus familias. Algunos probablemente eran proveedores de servicios pequeños o tenían negocios secundarios que dependían de esos ingresos. La caída de demanda local en comercio, educación privada y servicios será real aunque no se cuantifique en estadísticas oficiales.
Para gremios como la Cámara de Comercio de Neiva y organizaciones de trabajadores, estos despidos son parte de un patrón más amplio. Hace meses, otras empresas del sector energético han reducido personal en la capital huilense. Algunos despidos ocurrieron sin claridad sobre el cumplimiento de obligaciones laborales.
Qué sigue en los próximos días
Los 16 afectados han presentado denuncias. Algunos ya buscan asesoría legal para pelear por sus derechos, especialmente quienes tenían estabilidad reforzada. La Superintendencia del Trabajo, entidad que inspecciona cumplimiento laboral en Colombia, puede intervenir si recibe quejas formales. En los juzgados laborales de Neiva probablemente lleguen demandas en los próximos meses. Mientras tanto, estos trabajadores enfrentan el reto inmediato de encontrar empleo en un mercado donde grandes empresas no están ampliando nóminas.
Equipo editorial - Dime Media
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