¡Déjenlo gobernar!
<p> ;</p><p>Como ciudadano liberal no militante, vote por Gustavo Petro, porque tenía y tengo la firme convicción, que Colombia desde hace rato tocó fondo, y era necesario un cambio de tercio; pues el estado de cosas, no podía ser peor. ;</p>
Elegido presidente, Petro nos sorprendió con una actitud conciliadora, dirigida a consolidar un acuerdo nacional, que le permitiera sacar adelante su programa de gobierno sin mayores traumatismos. Estructuró un gobierno variopinto y participativo, que tranquilizo al país; al punto de que, contrario a lo esperado, no produjo ningún remezón administrativo en el aparato burocrático del Estado, y permitió que los puestos de primera línea a nivel nacional y regional, continuaran en cabeza del Uribismo, el Duquismo y Cambio Radical, quienes ayer, hoy y siempre serán enemigos de su gobierno. Nadie que haya votado por Petro, entendió esta generosa decisión presidencial. A más de año y medio de gobierno, el resultado de dicho ensayo, no ha podido ser más desastroso; pues toda esa burocracia y sus jefes políticos, se han jugado a fondo, para que Petro no pueda gobernar y que su triunfo, sea considerado un accidente en nuestra vida democrática y que, terminado su periodo de gobierno, podamos seguir en las mismas, como si nada hubiera pasado. Se equivocan quienes así piensan y creen; Colombia no será la misma después del gobierno de Gustavo Petro. ¡Pueden jurarlo!
Confieso que me produjo pánico, el discurso del presidente Petro, el pasado viernes en la ciudad de Cali, ante la multitud de ciudadanos indígenas, que le presentaban puntuales exigencias a su gobierno. Vi a Petro, dispuesto a jugar sus restos y hacerse matar, antes que resignarse, a que no puede dejar el legado de cambio en su gobierno, para el cual fue elegido; porque el establecimiento (Clase política tradicional, gremios, empresarios, medios de comunicación, sectores de la justicia, órganos de control y mafias de la corrupción) están confabulados para no dejarlo gobernar y presentarlo como un verdadero fiasco ante el país, que no hubo tal cambio y que nuestro destino es seguir en las mismas; antes de aceptar que a Petro lo elegimos para que sacudiera las cobijas y provocara el cambio requerido por nuestra maltrecha sociedad. Da grima ver que quienes están obstruyendo encarnizadamente el gobierno de Petro, son los mismos que estuvieron jugados a fondo para elegir a Rodolfo Hernández, válgame Dios!
Es evidente que Petro hoy no tiene la fuerza política al interior del congreso de la república para sacar adelante una Asamblea Nacional Constituyente; pues la suerte de esta iniciativa, precisamente está en manos de quienes están obstruyendo su gobierno y reformas. La convocatoria de Petro para la organización y movilización popular, en defensa de su gobierno, es extremadamente preocupante, si tenemos en cuenta que gran parte de los ciudadanos del sur occidente colombiano, son afines a Petro y están listos para salir a defenderlo y seguir sus instrucciones, apenas toque cacho para convocarlos.
No vaya a ser, que por no dejar gobernar a Petro y permitir concertadamente sus reformas, estemos asistiendo a una balcanización y desmembramiento territorial en Colombia. Mientras estamos perdidos en la jungla de la discordia y la oposición radical, estamos en manos de la delincuencia común y los grupos armados al margen de la ley, que se reproducen como hormigas, haciendo imposible vivir en nuestro propio territorio y ciudades. El gobierno debe evaluar el compromiso de la fuerza pública, organismos de inteligencia del estado y las autoridades nacionales y territoriales, para enfrentar este flagelo que mayor desgaste le está produciendo; pues ciudadanos de todas las capas sociales, sentimos con angustia que, en las ciudades y los campos, estamos en manos de la criminalidad, frente a la paquidermia y tolerancia de las autoridades. Hay una flojera y desidia impresionante en algunos sectores de la policía y la fiscalía, para brindar seguridad y protección a los ciudadanos que somos víctimas de los delincuentes. Hay victimas que me han comentado que algunos miembros de la policía y organismos de seguridad les han recomendado que es mejor dejarse robar que denunciar, para no ser víctimas de retaliaciones de los delincuentes; porque ellos están maniatados para actuar con contundencia, por el cuento de la paz total; cosa que no es cierta y evidencia la falta de compromiso pleno de los miembros de la policía y la fuerza pública para defendernos. Alguien dijo: Uno llama la policía para que lo defienda de un atraco y llegan dos horas después del insuceso; mientras que, si llaman porque un vecino está escuchando música con exceso de sonido, ahí si llegan a los cinco minutos.
Nota de cierre: Esperamos de todo corazón, que Gustavo Bolívar haga una buena gestión al frente del DPS; creo firmemente que Bolívar es un hombre correcto, que puede darnos la gran sorpresa, en estos momentos de tanta oscuridad en el alma de servidores públicos como ese triple bandido del Olmedo López, que destruyó de un solo tajo, la esperanza del pueblo guajiro y la fe de un país hastiado de la corrupción. Es la prueba fehaciente de lo enfermos que estamos como sociedad. No le falta razón a Bolívar cuando advierte que hay personas con grandes y sonoros títulos académicos, adquiridos dentro y fuera del país, que son más bandidos que cualquiera de los delincuentes de la calle (auténticos sepulcros blanqueados); y hay ciudadanos que, sin tantos títulos y experiencia, le prestan mejor servicio a la patria, desde cargos como el DPS.
La honradez y la ética, son cosa del pasado en nuestra sociedad. Los corruptos son como las bacterias, cambian y se vuelven inmunes: Ya no preguntan por el CVY (como voy yo); sino que ahora lo disfrazan con un novedoso y llamativo término: MTC, que significa ?Miguelito, también come?