De semilla desechada a harina: el emprendimiento palmero que alimenta a Neiva

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De semilla desechada a harina: el emprendimiento palmero que alimenta a Neiva

Un productor de Palermo transformó la semilla de mamoncillo, parte de la fruta que antes se tiraba, en harina para pan. Su apuesta de valor agregado muestra cómo el emprendimiento rural huilense genera empleo desde lo local.

En Palermo, a menos de una hora de Neiva, Diego Armando Lozano Lavao pasó años experimentando con una semilla que habitualmente termina en la basura. Hoy, esa semilla de mamoncillo se ha convertido en la materia prima de una pequeña línea de producción de panes que se comercializa en la región. Lo que comenzó como un horno doméstico durante la pandemia se transformó en un modelo de aprovechamiento integral de recursos locales, el tipo de iniciativa que la Cámara de Comercio de Neiva y las asociaciones agrarias identifican como clave para diversificar la economía huilense más allá del café y el arroz.



El proceso no fue rápido. Lozano recordó que su abuela tostaba semillas de mamoncillo para preparar coladas y su padre también las consumía, pero nadie en la familia las veía como materia prima para elaborar alimentos en mayor escala. El cambio de perspectiva llegó después de varios eventos: primero, un encuentro casual en una iglesia de Palermo donde una persona mayor le habló sobre la importancia de recuperar semillas y conocimientos tradicionales; luego, una invitación a Ibagué para conocer experiencias de transformación de semillas. Eso lo llevó a emprender casi un año de pruebas, incluyendo trabajo con el SENA en Neiva, hasta lograr una harina funcional que pudiera incorporarse a productos de consumo sin riesgos.



Durante la pandemia de 2020, mientras buscaba una alternativa económica desde casa, Lozano y su entonces esposa comenzaron a preparar panes caseros. También experimentaban con ingredientes locales como orégano, cilantro cimarrón, naranja y limón cultivados en huertas propias. La semilla de mamoncillo llegó después como respuesta a una pregunta sobre qué hacer con un residuo abundante en Palermo.



Valor agregado que genera empleo en el municipio



Lo que hace relevante este emprendimiento para el Huila es que representa exactamente lo opuesto a vender materia prima sin procesar. En vez de comercializar frutas o semillas en bruto a intermediarios, Lozano agrega valor en el territorio, lo que multiplica el precio final y mantiene la ganancia en Palermo. Hoy produce doce variedades de pan usando esa harina, con planes de diversificarse hacia bebidas e incluso cultivar mamoncillo a mayor escala.



Este modelo importa en un departamento donde muchos productores dependen de cultivos tradicionales con márgenes presionados por los precios internacionales. La transformación de ingredientes locales en productos terminados genera empleo en el procesamiento, etiquetado y distribución, no solo en la cosecha. Además, reduce dependencia de insumos traídos de afuera, bajando costos operativos en una región donde el transporte desde la capital incrementa los gastos de pequeños negocios.



El SENA en Neiva, que participó en las pruebas de la harina, reconoce esta clase de iniciativas como parte de su apuesta por fortalecer el emprendimiento rural. Sin embargo, emprendedores como Lozano enfrentan desafíos comunes en el Huila: acceso a crédito, cumplimiento de normativas sanitarias y de marca, y competencia con productos importados o de grandes empresas que tienen economía de escala.



Los próximos pasos del palmero innovador



Lozano continúa en fase de experimentación. Trabaja en desarrollar una bebida a partir de la semilla y evalúa la viabilidad de establecer un cultivo más estructurado de mamoncillo en Palermo, lo que supondría no solo asegurar materia prima sino potencialmente crear empleos en el municipio. Si logra escalar sin perder calidad, su modelo podría replicarse con otras semillas o frutos que hoy se desperdician en la región.



El reto ahora es pasar de productor casero a microempresa formal, tramitando registros sanitarios ante la Secretaría de Salud del Huila y construyendo canales de distribución más amplios en Neiva y otros municipios. Historias como la de Lozano reclaman atención de gremios, instituciones de capacitación y programas de financiamiento local, no como caridad sino como inversión en diversificación económica territorial.

Equipo editorial - Dime Media
Contenido elaborado con asistencia artificial, verificado y editado por el periodista

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