De rumba con Adolfo, Nury y Juan

Ricardo Perdomo Pinzon

De rumba con Adolfo, Nury y Juan
Diciembre, mes de alegría, parranda y animación; es la oportunidad para compartir con las familias, los amigos, los vecinos y hasta con nuestros aliados y adversarios políticos; llámense Gustavo, Álvaro, Iván, Carola, Abelardo, Sergio, Roy, Claudia, Clara, la Vicky, las tres del ubérrimo, cuya preferencia electoral, no les alcanza para llegar al margen de error y es mejor no mencionarlas, para no alborotar la neura.

 

Ahhhhh, se me olvidaba que diciembre también es el mes de la Cloro; esa mujer hermosa y seductora, que fue bautizada con ese nombre; porque vino al mundo en busca de hombres traviesos, para seducirlos con sus encantos y luego dejarlos totalmente limpios.

 

Huyyyy, que mamera tan insoportable, que en pleno diciembre, yo esté hablando de políticos; prefiero meterme en las cuatro fiestas, p’a bailar, comer y beber, hasta el próximo puente de reyes, antes que se calienten los ánimos viscerales de los zurdos, los diestros, los siniestros, los del centro, los tibios, los raquíticos, los pálidos y los escuálidos que ni votan, ni no votan.

 

“Las Cuatro Fiestas" es una canción emblemática, que aunque fue parida en Barranquilla; en época decembrina enciende los ánimos y la alegría de Raimundo y todo el mundo en Colombia. Fue compuesta por Adolfo Echeverría en 1960 y se grabó por primera vez en 1961, en voz de la cadenciosa  Nury Borras (q.e.p.d.), con la orquesta Mónaco; convirtiéndose desde el mismo momento de su lanzamiento, en el himno de todas las celebraciones decembrinas en la región caribe y el país en general.  El Cacique Diomedes Díaz, la grabó en el año 1993, con tal destreza y animación, que su versión llegó para quedarse en el corazón de los colombianos. ¡Que viva por siempre; Cacique Diomedes Díaz!

 

Adolfo Echeverría, era un Barranquillero dedicado a vender ropa; y algún día de aburrimiento, decidió dejar su labor de comerciante, para dedicarse a la música. Compuso "Las Cuatro Fiestas" pensando en las celebraciones de la Noche de Velitas, Navidad, Año Nuevo y Carnavales.

 

Dicen las prensas y los entendidos, que la grabación original de la canción, se realizó en los estudios del capitán William Molina, con los músicos de la Heladería Mónaco. Nury Borras (su nombre real era Vicenta), siendo una maestra de escuela con especial talento para la música, fue elegida para cantar la canción que la llevo a la fama y la convirtió en sinónimo de melodía.

 

Al pobre Adolfo Echeverría, como a gran parte de los músicos de nuestro país, le toco financiar la grabación de su canción, con sus propios recursos, provenientes del rebusque y algunas ventas de sus discos de 78 revoluciones. La canción se convirtió en un éxito total, después de ser programada en una emisora en Barranquilla. Hoy tiene más de 80 interpretaciones, destacándose la versión que grabó el Cacique, convertida en éxito instantáneo y patrimonio histórico de la memoria musical de Colombia.

 

"Las Cuatro Fiestas" es una canción que nos evoca la magia de la Navidad y las fiestas de fin de año en nuestro país; nos recuerda la importancia de la familia, la amistad y la comunidad en nuestras vidas. Es un himno a la Navidad, un tiempo de unión, amor y celebración; es un tributo a la alegría, la música y la cultura de nuestra región Caribe. Su influencia se siente en todo el país.

 

El contenido de su letra nos refieren a la Noche de Velitas, la Navidad, el Año Nuevo y los Carnavales, momentos en que la familia, los amigos y la comunidad se unen para compartir, reír y celebrar la vida. Estas fiestas son una oportunidad para dejar atrás las preocupaciones y disfrutar del tiempo con los seres queridos.

 

La Noche de Velitas es una tradición que se remonta a la época colonial, cuando se encendían velas para iluminar el camino de la Virgen María. Hoy en día, es una noche de unión y celebración, donde las familias se reúnen para encender velas y compartir historias.

 

La Navidad es un tiempo de amor y generosidad, donde se celebra el nacimiento de Jesús y se comparten regalos y comidas especiales. Es un momento para reflexionar sobre el año que ha pasado y agradecer por las bendiciones recibidas.

 

El Año Nuevo es una oportunidad para hacer propósitos y planes para el futuro, rodeados de los seres queridos. Es un momento de renovación y esperanza, donde se dejan atrás los errores del pasado y se mira hacia el futuro con optimismo.

 

Los Carnavales son una celebración de la vida y la cultura, donde la música, la danza y el color se unen para crear un ambiente de alegría y diversión. Es un momento para dejar atrás las inhibiciones y disfrutar del momento.

 

 

No quisiera estar en el pellejo del pobre Juan, que fue sometido a beber y bailar sin tregua alguna, después de remar y cortar agua venteada, a bordo de una canoa, fabricada con el mismo maderamen, de la Piragua de Guillermo Cubillos.

 

Notas de cierre: 1. A mis Tertulios y Contertulios pensionados, les quiero dar un consejo: Cuiden muy bien la Primita, porque la CLORO está de visita en Neiva  y los puede dejar en calzoncillos. Les recomiendo rumbear con las primas de Alfredo Gutierrez (Las Putierrez), que tienen muchos atributos corporales, danzan delicioso, tienen buena pinta y son muy hermosas y buenas personas. No se vayan a equivocar con ellas, pues  siendo unas mujeres muy queridas y fieles, están dispuestas a pegarles una cachera, si se pasan de tragos y la eructadera no los deja atenderlas como ellas se merecen. 2. Felicitaciones a Comfamiliar del Huila, por haber ofrecido su estupenda fiesta de fin de año, con envidiable organización, comida, licor, buen comportamiento de los asistentes y precios accesibles a Petristas y Uribistas,  y con una excelente parrilla de icónicas orquestas, como el Cuarteto Imperial, Los Melódicos de Renato Capriles, Los Hispanos, Alfredo Gutierrez (el tres veces Rey Vallenato,) y Rafael Santos, el hijo de Diomedes. La cosa fue tan buena que hubo mujeres lindas como piedras en el rio; y vi con mis propios ojos, a varios amigos y conocidos reumáticos, que se maqueaban como vara de guácimo en tormenta, bailando con tal animación, que pareciera ser la última noche de sus vidas; pues no podemos perder de vista, que pasados los 80, el tiro nos está pasando cerquita y nos quedan tres o cuatro fiestas de Comfamiliar y hasta luego!

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