De la resistencia al Poder: Aída Quilcué y el voto que saldará la deuda histórica de Colombia

Alfredo Vargas Ortiz

De la resistencia al Poder: Aída Quilcué y el voto que saldará la deuda histórica de Colombia
Colombia se enfrenta a un espejo histórico que refleja una realidad ineludible: somos uno de los países más desiguales del planeta. Con un índice de Gini cercano al 0,52, nuestra nación se posiciona como la segunda más desigual de Latinoamérica, solo superada por Brasil. La brecha es abismal: el 10% más rico de la población percibe 11 veces más ingresos que el 10% más pobre, bajo un panorama donde la pobreza flagela al 39% de los colombianos.
Sin embargo, el corazón de esta desigualdad no late solo en las ciudades, sino que retumba en el campo. La concentración de la tierra en Colombia registra cifras alarmantes, con un Gini rural superior al 0,89. Según datos del IGAC (2023), el 1% de los propietarios de mayores extensiones controla más del 80% de la tierra productiva, dejando a un abrumador 99% de la población rural repartiéndose una fracción menor al 20%. Esta estructura de latifundios, a menudo subutilizados en ganadería extensiva o fines especulativos, ha sido la raíz de un conflicto centenario.
La Cuestión Agraria: De Quintín Lame a la Actualidad
Esta problemática, que marcó la vida de líderes como Manuel Quintín Lame y que fue bandera de la "Revolución en Marcha" de Alfonso López Pumarejo en 1936, ha tomado un nuevo aire en la agenda contemporánea. El actual gobierno liderado por Gustavo Petro ha buscado saldar esta deuda histórica, reportando a la fecha la entrega de más de 2 millones de hectáreas de tierra a comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes.
En este contexto de lucha por la soberanía territorial y la salvaguardia del patrimonio ecológico, surge una figura que desafía dos siglos de exclusión política: Aída Marina Quilcué Vivas.
El Ascenso de una Lideresa Nasa
Resulta un hito digno de celebración que, tras más de 200 años de historia republicana, una mujer indígena y víctima directa del conflicto armado tenga opciones reales de ocupar la Vicepresidencia de la República. Quilcué, destacada lideresa del pueblo Nasa y defensora incansable de los derechos humanos, ha forjado su liderazgo en las montañas del Cauca y el Huila.
Su trayectoria está marcada por el sacrificio. Fue Consejera Mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y alma de la "Minga" de 2008. Ese mismo año, el horror de la guerra tocó su puerta: su esposo, Edwin Legarda, fue asesinado por miembros del Ejército Nacional en un caso de homicidio documentado que la sumó a los más de 10 millones de víctimas que ha dejado la violencia en el país.
De la Resistencia al Poder Ejecutivo
Aída no solo ha liderado en los territorios; su voz ha resonado en la ONIC y en el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU. Tras ser elegida senadora por la circunscripción especial (MAIS) para el periodo 2022-2026, hoy asume un nuevo reto como fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda para las elecciones de 2026.
La candidatura de Quilcué no es solo un movimiento estratégico; es una victoria de la democracia colombiana. Se sustenta en un robusto marco jurídico que ha evolucionado desde la Constitución de 1991, la cual reconoce la diversidad étnica (Art. 7) y la autonomía territorial (Art. 287). Además, se apoya en referentes internacionales como el Convenio 169 de la OIT, que exige la participación política efectiva de los pueblos originarios.
La llegada de una mujer Nasa a la Casa de Nariño representaría el cierre de un ciclo que ya había sido trazado por la Corte Constitucional, en su Sentencia C-135/17, que expulsó de nuestro ordenamiento por ser indigno el término de “salvaje” para nuestros pueblos originarios. Hoy, Colombia no solo reconoce la jurisdicción indígena en los resguardos, sino que se prepara para verla ejercer desde la cúpula del poder nacional, rompiendo finalmente el paradigma de que el destino del país solo pertenece a unos pocos. Esperemos que la democracia del pueblo y para el pueblo, haga una justicia llevando a una verdadera líder al solio de nuestro libertador Simón Bolívar, consolidando ahora sí la democracia más estable de Latinoamérica.

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