Cuidarnos entre todos o cuidarnos a la fuerza

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Cuidarnos entre todos o cuidarnos a la fuerza

Estas son las fechas de declaración y pago de varios impuestos La lista de los que deben declarar renta empieza mañana con los documentos terminados en 99 y 00 y finaliza el 21 de octubre con los terminados en 01 y 02



Entendiendo que los abusos se dan tanto por desconocimiento de los miembros de esta institución que ponen comparendos pasando por encima de las excepciones que se plantean en el Decreto 457, pero también por abusos que terminan en maltrato en los procedimientos de retención, comprendiendo, a su vez, que muchos hechos no son dados a conocer, por amenazas y hostigamientos por parte de agentes de la Policía. De ser una excepción, se ha pasado hacer una actitud permanente, donde la comunidad no se siente segura al ver miembros de la fuerza pública. Esto no es nuevo, pero sí es necesario advertir que bajo las condiciones que da el aislamiento preventivo obligatorio no se pueden legitimar los abusos de la Policía y peor aun cuando en estos tiempos es más difícil contar con entes que hagan veeduría de estas acciones en las calles.



Estos 150 días de pandemia, la salida del poder ha sido la combinación feudal de castigos (confinamiento y represión policial y militar) con sofisticada tecnología de vigilancia y control del siglo XXI. Y todo ha sido justificado con el cuento de que nos cuidamos todos ,. Si fuera así, se hubiera escogido la opción del cuidado de sí mismo y del prójimo a través de un proceso de cultura ciudadana y de la responsabilidad compartida. Es imprescindible entonces dar un viraje en materia de política pública para mejorar el manejo de la pandemia. No puede seguir siendo una minoría, supuestamente iluminada, (tecnócratas de la salud y de la economía) quién decide quién puede salir y quien debe permanecer enclaustrado, qué es lícito y permisible hacer en la casa y en la calle y con quién nos podemos hacer en la vida.



Antes de la cuarentena, el dialogo nunca fue la primera opción para resolver los conflictos, siempre quién primero llega es el ESMAD. Pero la seudodictadura de la pandemia, es grave con todas las implicaciones en cuanto al excesivo control del orden público y las peligrosas intromisiones íntimas de la población. Las medidas de los gobiernos se han transformado en una especie de órdenes de modernos carceleros. De tal forma, que pensar en vivir una pandemia sin confinamiento con la prudente distancia física, con las medidas de higiene correspondiente y el ineludible uso del tapabocas, es algo impensable para el gobierno, pero tal vez la mejor solución para la sociedad. Ya son conocidos por todos, estos comportamientos de concurrencia colectiva y, se pueden cumplir y masificar fácilmente, a través de un proceso de educación ciudadana. Es construir una sociedad posible en el marco de la pandemia.



Sin embargo, seguimos insistiendo en el encierro domiciliario, masivo y prolongado. Pero como no hay ninguna otra propuesta, entonces le dejamos el cuidado de la ciudad a la represión, la cual no solo anda embozada y agresiva, sino que incluso, muchos ya ni siquiera llevan identificación. En ese sentido, la alcaldía de Neiva, desaprovecho la oportunidad de crear perspectiva pedagógica de las políticas públicas en la pandemia, creando una Fuerza Anti-Covid, que desde el mismo nombre se plantea como un grupo de cacería. Un grupo interadministrativo conformado por la Secretaría de Gobierno, la Dirección de Justicia, la Dirección de Seguridad y Convivencia junto a la Personería, la Policía Metropolitana y Ejército Nacional, recorriendo la ciudad sancionando vecinos que se reúnen a compartir un rato o mujeres indefensas que salen a comprar una libra de arroz sin ser su día señalado o multando trabajadores que llegan a su casa en moto.



El cuentico de reinventarnos o reencontrarnos en cuarentena, no ha funcionado para el gobierno, quien ha optado por la vía más facilista de la represión feudal y la moderna corrupción. En el mundo y en Colombia, durante y luego de estos tiempos pandémicos, se debería avanzar hacia una genuina cultura ciudadana para promover una economía de los cuidados, entendiendo esta, como una opción por el buen vivir y el buen trato del prójimo y del medio ambiente. La cultura ciudadana, es un proceso de cambio social, y debería ser una acción participativa que incluya el gobierno y su aparato represivo. Es claro que la supervivencia, la salud física y mental no la podemos alcanzar solos, o como individuos aislados, sino entre todos.










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