"Criminal de guerra": Así calificó el alcalde de Nueva York a Benjamín Netanyahu
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, admitió que carece de autoridad legal para arrestar a Benjamin Netanyahu, pero lejos de callar, lo declaró públicamente criminal de guerra y exigió al gobierno federal ejecutar la orden de la Corte Penal Internacional, en un gesto de coherencia que contrasta con el silencio cómplice de Washington frente a su aliado israelí.
El pulso entre principios y poder real volvió a manifestarse esta semana en Nueva York, y esta vez el protagonista salió mejor parado de lo que sus críticos esperaban. Zohran Mamdani, el alcalde que llegó al Ayuntamiento prometiendo que la ciudad honraría el derecho internacional, se topó con un obstáculo legal insalvable para arrestar a Benjamin Netanyahu, pero en lugar de esconder esa limitación, la convirtió en un acto de coherencia política poco común entre los funcionarios estadounidenses.
Cuando sus propios abogados le confirmaron que el Departamento de Policía de Nueva York no tiene facultades para ejecutar la orden de arresto que la Corte Penal Internacional dictó contra Netanyahu en 2024, Mamdani pudo haber optado por el silencio cómodo que tantos otros políticos eligen frente a Israel. No lo hizo. Publicó un video de dos minutos en el que llamó las cosas por su nombre: Netanyahu es un criminal de guerra, y esa calificación no depende de que Washington reconozca o no la jurisdicción de La Haya. El video superó los 64 millones de reproducciones, una cifra que revela cuánta gente estaba esperando que alguien con cargo público dijera en voz alta lo que organismos internacionales ya habían documentado.
Lo notable no es solo la valentía retórica, sino la honestidad del planteamiento. Mamdani no fingió tener un poder que no tiene ni buscó atajos ilegales para simular una victoria simbólica. Reconoció los límites reales de su cargo y, en el mismo gesto, señaló con precisión quién sí tiene la capacidad de actuar: el gobierno federal. Esa exigencia directa a Washington deja en evidencia una contradicción incómoda para la Casa Blanca, que se ha declarado defensora del orden internacional cuando le conviene, pero se niega a aplicarlo cuando el señalado es un aliado como Netanyahu.
La historia enseña que la impunidad de los responsables de crímenes masivos rara vez es eterna, aunque en el momento parezca inquebrantable. Philippe Pétain gobernó Francia bajo el amparo de la ocupación nazi, avaló la persecución de judíos franceses y desmanteló la República en nombre de un pacto con el invasor, convencido de que la fuerza del momento lo protegía de cualquier rendición de cuentas. En 1945 fue juzgado por alta traición y condenado a muerte, pena luego conmutada por prisión perpetua. Su caso demuestra que la colaboración con el crimen, por poderosa que sea la maquinaria política que la sostiene, tarde o temprano encuentra un tribunal, aunque llegue tarde.
Mientras Donald Trump ya garantizó que Netanyahu no será arrestado si asiste en septiembre a la Asamblea General de la ONU, la postura de Mamdani queda como un contraste que muchos neoyorquinos agradecen: un alcalde dispuesto a decir la verdad incluso cuando no tiene el poder de actuar sobre ella, y a exigirle a quien sí lo tiene que deje de mirar hacia otro lado.