Creg penaliza el mayor consumo de energía y el golpe se sentirá en las facturas de Neiva y el Huila

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Creg penaliza el mayor consumo de energía y el golpe se sentirá en las facturas de Neiva y el Huila

Una resolución de la Creg castiga a quienes consumen más energía. El alcalde de Cartagena pide tumbarla por aplicar un mismo criterio en todo el país; en el Huila, con calor sostenido, el riesgo es para comercios, hoteles y trilladoras.

Una resolución de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) —la entidad que fija las reglas del mercado eléctrico en Colombia— establece penalizaciones para quienes consumen más energía, y ya empezó a generar rechazo en las regiones cálidas del país. El alcalde de Cartagena pidió públicamente que se tumbe la medida, a la que calificó de nefasta, y cuestionó que se aplique bajo un mismo criterio en todo el territorio nacional. Ese reclamo, aunque nació en la costa, toca directamente el bolsillo de miles de hogares y negocios del Huila, donde el ventilador y el aire acondicionado no son un lujo sino una necesidad buena parte del año.

El punto de fondo que plantea el mandatario cartagenero es sencillo y aplica igual para Neiva, Garzón, Pitalito o Aipe: no consume lo mismo una familia en una ciudad fría que una que vive con temperaturas altas durante meses. Cuando la regulación mide a todos con la misma vara y castiga el consumo que supera cierto nivel, termina cobrándole más caro justamente a quien vive en el territorio más caliente, sin que esa persona haya tomado ninguna decisión de derroche. Es una diferencia geográfica, no un comportamiento irresponsable.

Qué significa para los negocios y los hogares del Huila

En el Huila, la energía no es solo un gasto doméstico: es un insumo productivo. Las trilladoras de café que operan secadoras y motores, los hoteles y restaurantes que sostienen el turismo en el norte y el sur del departamento, las panaderías, supermercados de barrio, salas de belleza, talleres y almacenes del centro de Neiva dependen de un consumo eléctrico que sube cuando sube el termómetro. Refrigeración, ventilación y bombeo de agua no se pueden apagar sin afectar la operación ni la salud de quienes trabajan adentro.

Cuando la factura crece por regulación y no por mayor producción, el pequeño comerciante tiene tres caminos y ninguno bueno: subir precios, recortar horas de trabajo o reducir su propio margen. En un departamento donde buena parte del empleo está en micronegocios y comercio, esa presión se traduce en menos contratación, jornadas recortadas y precios más altos al consumidor. En el agro cafetero, con márgenes ya estrechos, cualquier costo adicional en el beneficio del grano lo termina asumiendo el productor.

Hay un matiz que conviene no esconder: las señales regulatorias que desestimulan el consumo alto suelen justificarse en el cuidado del sistema eléctrico y en evitar apagones en momentos de alta demanda. El problema que denuncian los mandatarios de zonas cálidas no es el objetivo, sino el diseño uniforme: penalizar por igual a territorios con condiciones climáticas y sociales muy distintas.

Qué pueden hacer los gremios huilenses

La ruta que abrió Cartagena es política y jurídica: pedir formalmente a la Creg la revisión o revocatoria de la medida, con argumentos de territorio. Cámaras de comercio, gremios hoteleros, cooperativas cafeteras, asociaciones de comerciantes y la Gobernación y alcaldías del Huila pueden documentar el consumo real de los negocios locales en temporada de calor y sumarse a esa solicitud, pidiendo un trato diferencial por región. También pueden pedir participación en los espacios donde se discute la regulación, para que las condiciones del suroccidente colombiano no se decidan solo con datos promedio nacionales.

En paralelo, hay respuestas que ya funcionan en otras ciudades y que el Huila puede acelerar: cambio a iluminación y equipos de bajo consumo, mantenimiento de refrigeración, autogeneración con paneles solares en techos de bodegas y hoteles, y auditorías energéticas que identifican dónde se está yendo la plata.

Lo que hay que mirar en los próximos días es si la Creg responde a los reclamos regionales, si otras alcaldías y gobernaciones —incluida la del Huila— se suman a la petición, y cómo llega la próxima factura a los negocios de Neiva. Ese recibo será la prueba más concreta de si la medida se sostiene o se ajusta.

admin - Dime Media
Contenido elaborado con asistencia artificial, verificado y editado por el periodista

Con información de: Portafolio.

Imagen generada con IA a partir de imagen de Portafolio (ver nota original)

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