Contagios Virulentos
En alianza entre el Centro Cultural del Banco de la República Neiva y la Corporación Universitaria del Huila Corhuila se llevará a cabo a partir del 7 de marzo y hasta el 6 de junio todos los martes el taller Uso efectivo de correo electrónico
Desde sus doctrinas y su fe razonada nunca tuvieron información acerca de indios con género diverso, no binarios (de identidad sexual sin establecer civilmente), y de práctica sexual no ortodoxa, tal vez algunos episodios de la cultura tribal en comento adquieren ahora el carácter de normalidades comportamentales que pasaron ,envueltas en razones mitológico-religiosas desde la noche de los tiempos- largos trechos ocultas, en las sombras. Fueron camufladas en esas penumbras del mundo de los prejuicios, de los tabúes y de los preconceptos ,aunque con posterioridad allí nacieran las normas coercitivas, las prohibiciones, las leyes-. La estantería histórica se muestra entonces desvencijada por el peso de las libertades absolutas en este periodo de tránsito, y comienza a caer estrepitosamente. Muchos mentores y expertos condenaban el mundo LGTBIQ+ de la sociedad 'blanca', racional, civilizada y al mismo tiempo destacaban que en las comunidades aborígenes no existía esa suerte de tara y, menos, el SIDA ni muchas de las enfermedades de transmisión sexual asociadas con la homosexualidad y la bisexualidad. Consideraban al nativo alejado de esa degeneración propia de los grandes asentamientos humanos en materia de la identidad como individuos sexuados. Nada más desacertado por cuenta de estos teóricos eventuales hellip,
CARTAS SOBRE LA MESA
Sorpresivamente, en los últimos días, un par de nativas, de indias de un pueblo tradicional colombiano, salieron en la televisión a revelar su carácter TRANS (mujeres que se deciden por la identidad masculina tras vivir una metamorfosis oculta desde la infancia) luego de abandonar a sus tribus con destino a la ciudad. No les quedaba más remedio a la hora de preservar sus vidas y su integridad personal, pues serían sometidas a un severo juicio étnico al interior de su colectividad originaria. En el centro urbano escogido como nuevo hogar, en principio, las vieron como animales raros por su apariencia híbrida de india-indio, con ligeros cambios en sus vestimentas habituales y en su voz, pero las fueron aceptando gradualmente, al punto de contratarlas como meseras en cafeterías y estaderos. Los efectos de la presente era, de cara a las actitudes relacionadas con la vida sexual diversa, les permiten hablar en voz alta, sin tapujos o prevenciones, en un orden urbano que las acoge tal como son. Al parecer, el régimen legal colombiano tendrá que intervenir en esas culturas ancestrales para extender algunos derechos supuestamente conculcados por las autoridades indígenas del país en el tema de la diversidad de género. Hay quienes califican de involutivo el proceso de esa nueva vida social en curso y se resisten a aceptarlo. Otros, aseguran que el cambio inatajable advierte sobre el final de la humanidad y del orden que conocimos durante esta travesía terrenal, agónica en apariencia. Por su parte, el progresismo político aplaude al cambio en su mensaje de conquista de derechos. La alzada de la bata ,la salida del closet o del armario- se muestra con un furor incontenible en un tiempo no precisado hacia adelante. Sus consecuencias están por verse en las generaciones comprometidas con el statu quo y que se manifiestan complacidas en cuanto se trata de libertades emergentes. De plano, se deduce que los episodios de la vida sexual diversa sobreviven a un desconocimiento interesado y dirigido desde sectores de élite durante milenios. No obstante, muchos grupos del ámbito religioso-espiritual tienen dudas y algunas reservas sobre el espinoso tema, y tienden a condenarlo en público.
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