Comer todas las carnes

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Comer todas las carnes

<p>Una discusión que se prolonga desde la noche de los tiempos tiene que ver con el consumo de carnes animales y humanas, proteínas y matrimonio (sexualidad), en su orden.&nbsp,</p>

Tema de prohibiciones y condenas para su uso, involucra por igual al judaísmo y a las doctrinas y filosofías orientales, paganas, sin perjuicio de la fe original en Jesús, el Cristo, con su desarrollo ulterior. El último en conciliar sobre el tema fue el apóstol San Pablo que, a nombre del cristianismo, ecléctico desde la cultura grecorromana, aceptó sin distingos sus usos moderados como fuentes divinas, del reino   de Dios para la humanidad. Adujo sin embargo, razones superiores para justificar su utilización, sin problemas. En Neiva, encontramos practicantes gnósticos que tildan de fornicarios a los individuos que practican el sexo múltiple (heterosexuales) y derraman el semen. La almendra de sus creencias se fortalece en esos conceptos, amén del vegetarianismo, o de las costumbres veganas, que impulsan con vehemencia, aunque en la realidad muy pocos de sus adeptos suspenden la carne en el plato, a sabiendas de que proviene de un animal martirizado, de un ser sintiente que va al sacrificio cruel. De suyo, a los carnívoros múltiples los consideran en el atraso espiritual más marcado y los someten al señalamiento y a la interdicción, en el marco de una visión más amplia sobre el particular, algo ortodoxa para esta época del tercer milenio, que añade cachos y cola, si se quiere, a la diversidad sexual en su calidad de un supuesto derecho inalienable.

ALUSIONES BÍBLICAS

En el Nuevo Testamento se habla de herejías, propias de los últimos tiempos: ??algunos renegarán de la fe dando oídos a espíritus seductores y enseñanzas diabólicas, inducidos por la hipocresía de impostores, cuya conciencia se halla marcada al rojo vivo, que prohíben el matrimonio y ciertos alimentos que Dios ha creado para que los creyentes y los que conocen la verdad los coman y den gracias a Dios por ello. Pues todo lo que Dios ha creado es bueno, y nada se debe rechazar, sino recibirlo con agradecimiento, pues la palabra de Dios y la oración todo lo hace bueno?? 

De la Primera Carta a Timoteo, a pie de página, sigue el exégeta con su análisis: ?Los gnósticos condenaban el matrimonio, que consideraban estado pecaminoso. La condenación de los alimentos es un vestigio del judaísmo que no acababa de descartar la tradicional división de los alimentos puros y los impuros (que no podían tomarse). Semejante rigorismo se encontraba también en ciertos círculos religiosos y filosofías paganas del Oriente. San Pablo declara buenas ambas cosas y sólo por motivos superiores considerará mejor la renuncia a ellas?. En algunas reglas subsiguientes afirma Timoteo, por su parte, que los ejercicios corporales son útiles para bien poco, y recomienda sólo las prácticas religiosas, Allí también San Pablo reacciona y se abstiene de descalificar los ejercicios físicos, que contribuyen a al fortalecimiento y mejor dominio del cuerpo, y dan lugar al premio en las competiciones. En últimas, el proceso histórico-espiritual sale fortalecido con las discusiones recogidas en el texto sagrado por excelencia de la cristiandad, y muestra las transformaciones doctrinarias cambiantes del ?fin de los tiempos?. 

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